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| El futuro como incógnita |
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| Tras el desastre del 11 de septiembre, la batalla que debemos librar es por la libertad y su definitiva extensión a todos los hombres y mujeres del planeta. No es una posición utópica ni ingenua: globalizar la libertad es el único proceso capaz de garantizar la seguridad de todos e incluso la supervivencia de nuestra especie. En realidad estamos asistiendo a los últimos coletazos de quienes se resisten a la globalización. | |
Uno de los elementos que condicionarán el futuro es la calidad y cantidad de la reacción norteamericana contra aquellos paÃses cómplices del terrorismo, que puede ir desde bombardeos a gran escala a naciones consideradas enemigas, como Iraq y Afganistán, hasta una guerra convencional, con la ocupación de éste último Estado. Esta segunda posibilidad no serÃa precisamente la más desatinada. El régimen talibán ha dado sobradas muestras de salvajismo, por lo cual no es merecedor del menor respeto internacional.
Independientemente de lo que ocurra con los culpables y encubridores de la masacre, quedan algunas importantes preguntas sin respuesta. Por ejemplo: ¿hasta qué punto será capaz Estados Unidos de manejar con mesura los votos de confianza que esté recibiendo? Si algo no necesita el mundo es que la única megapotencia asuma una actitud autosuficiente. Hasta ahora, el presidente George W. Bush y sus colaboradores han dado muestras de prudencia y mesura y es de desear que estas buenas formas se conserven.
Pero queda otra incógnita por despejar: la seguridad internacional. Las medidas que se están tomando para evitar armas potenciales en los aviones parecen un placebo dirigido a disipar el miedo, pero no aumentan ni un ápice la seguridad. Ello por varios motivos. El primero y más obvio es que cualquier cosa puede ser un arma, incluido el cuerpo de una persona entrenada y dispuesta a matar matándose. El segundo, también evidente, es que las agresiones no tienen por qué limitarse a la utilización de aviones como misiles. Un artefacto atómico o dispositivos que liberen bacterias letales son mucho más discretos y efectivos.
Este peligro es una posibilidad real después de lo ocurrido y nos conduce a la pregunta de cómo evitarlo sin mimetizarnos con el enemigo, es decir, sin perder las libertades y el mundo que defendemos. Una de las alternativas es generar un nuevo orden que impida, a cualquier precio, el respaldo al terrorismo global. ¿Será posible un nuevo orden basado en la justicia internacional? Debiéramos ser optimistas y exigentes, porque de ello depende el futuro.
Las tesis de no intervención han quedado obsoletas. De hecho, esto es una realidad muy clara desde la sedición franquista que dio inicio a la Guerra Civil y desde la ocupación de los Sudetes y el Anschluss, que dieron inicio a la Segunda Guerra Mundial. El problema que nos queda por resolver es cómo se estructurarán posibles intervenciones y quiénes las protagonizarán.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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El futuro como incógnita |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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JoaquÃn ORDOQ |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Historiador español.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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394 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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