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By / Por: Debra ERB
Entrevista con Hernando de Soto
Durante décadas, los gobiernos de los países en vías de desarrollo han ideado mil mecanismos para incorporar a los pobres a su compleja y barroca legalidad criolla, en lugar de esforzarse por asumir los sistemas de propiedad y transacción sencillos y elementales de estos millones de personas. Hoy es urgente desregular estas economías para legalizar a las cuatro quintas partes de los ciudadanos e incorporar todo ese capital a la economía formal. Bajar el coste y los requisitos de la formalidad abrirá el crédito a los sectores de menos recursos, ayudándoles a emprender y salir así de la pobreza. El conocido economista peruano Hernando de Soto es uno de los mayores expertos mundiales en la materia.

DE: Diversas agencias de desarrollo -como USAID- y organizaciones no gubernamentales llevan mucho tiempo intentando potenciar los derechos de propiedad, especialmente en las economías en transición. ¿Qué han hecho mal y en qué han acertado, desde su punto de vista?

HS: Desde la Segunda Guerra Mundial existe un creciente interés en este asunto. Las técnicas y legislaciones destinadas a implantar sistemas de protección de la propiedad privada en esos países han sido importadas del extranjero, sin demasiado esfuerzo por adaptarse al entendimiento de los derechos de propiedad en cada lugar. Esos derechos son al principio algo intangible. Incluso si se nos depositara en una isla desierta, terminaríamos por alcanzar un acuerdo sobre qué pertenece a cada uno. De idéntica manera, la gente de los países pobres tiene sus propios mecanismos de asignación de la propiedad. Lo que pasa es que se trata de mecanismos informales, extraoficiales, debido a la ausencia de sistemas legales sólidos. Por supuesto, hay una parte de la población que sí posee su propiedad de manera formal, dentro del sistema oficial -tal vez el 15 % ó menos-, pero la gran mayoría está al margen del mismo. Los expertos parecen olvidar que si las leyes han funcionado en Occidente es porque se construyeron de abajo hacia arriba. En Japón fueron recogidas por escribanos locales y posteriormente codificadas. Pero, por bueno que sea el sistema de codificación, de nada sirve si la población no tiene acceso al mismo. Si es demasiado lento o complicado, la gente prescindirá de él y poseerá sus propiedades al margen del sistema. Lo que hace falta es una mejor organización de los sistemas de propiedad existentes, de manera que puedan contemplar los acuerdos informales existentes en la actualidad. La gente confunde la propiedad con una determinada cosa, cuando en realidad es un contrato humano sobre esa cosa. Por lo tanto, los sistemas de registro de la propiedad simplemente proveen de un mecanismo de inventario de las cosas materiales que son objeto de propiedad de alguien, no un acuerdo sobre cada cosa o cómo debe ser comerciada, representada o tasada. Las normas legales no reflejan esta complejidad, y sólo la élite educada es capaz de comprenderlas a cabalidad.

Usted menciona en sus libros la "cooptación de las élites". Creo que es un tema clave, ya que muchas de esas élites tienen un claro interés grupal en el mantenimiento del statu quo. ¿tiene usted ideas concretas sobre este problema? ¿Cree usted que unos sistemas de propiedad nuevos servirían por igual a todos los interesados? (Esto implicaría la necesidad de un acuerdo entre los ricos actuales de esos países y los pobres que necesitan acceder a derechos de propiedad, lo que parece a todas luces una meta difícil).

Todos deben comprender que este cambio es esencial para el interés común. Cuando la economía informal comienza a sustituir a la formal, el país entero frena su crecimiento y todos se resienten.

Contemplemos a los ciudadanos de esos países y sus temores. Es obvio el análisis que hacen sobre el registro de sus propiedades: si el Estado sabe que poseen una propiedad, fácilmente podrá (él o cualquier acreedor) embargársela. Esto es especialmente grave allí donde los gobiernos son inestables y cambian de la noche a la mañana. ¿Cómo generar confianza en la ley y en las instituciones para que la gente acepte también los riesgos y no sólo los beneficios de poseer dentro de la ley?

Hay que comprender que no hay economías de escala cuando hablamos de pequeños negocios al margen de la legalidad formal. Tienen que pagar intereses altísimos y no pueden transportar mercancías en grandes cantidades sin ser interceptados por la policía y multados o extorsionados. Así, estos negocios carecen de mecanismos para obtener inversión, ya que no cuentan con la protección de la ley. El coste aparente de la legalidad es muy elevado, y es necesario por tanto reducirlo hasta que sea inferior al de la informalidad. Pero el coste real de la informalidad es también muy elevado: los márgenes de beneficio se reducen considerablemente. Los interesados comprenden el coste relativo de las cosas, y entienden, desde luego, el valor económico que les aportaría a largo plazo la formalidad. En Perú hemos reducido el tiempo de constitución de una sociedad y la ley se redactó de manera que fuera inteligible para todos.

Creo que las entidades de crédito pueden jugar un papel esencial en todo esto, ya que cuando conceden un crédito hipotecario están haciendo suyos los intereses del propietario.

Claro, debemos sensibilizar a las entidades de crédito sobre este hecho, porque en estos países no siempre están interesadas en esta función. Cuando los bancos se convierten en instituciones lejanas, sin interés en amplias capas de la población, éstas encuentran otros medios de financiación. Los bancos actuales en estos países suelen considerar irrelevante el nicho de mercado constituido por la población de recursos escasos. Debemos hacerles ver su error y comprender que también ese sector poblacional puede ser un mercado muy rentable.

Las condiciones políticas son tan cambiantes en los países en desarrollo que debe de resultar muy difícil hacer una campaña permanente -como la que usted y su instituto coordinan- para conseguir respuestas políticas coherentes al problema de los derechos de propiedad de las capas más pobres de la población.

Una vez que los políticos comprenden que este problema de verdad existe, generalmente se sienten motivados a actuar. Es un problema que trasciende los cambios de gobierno. Cada presidente nombra un equipo, encarga un informe y recibe una radiografía de la situación. Es importante actualizar las cifras para que los gobernantes vean con claridad el problema (cifras de criminalidad, de beneficios y endeudamiento del sector informal, del agujero impositivo que éste implica, etc.) y puedan conectarlo con su gestión cotidiana. La realidad es que en este tipo de países el Estado apenas puede controlar legislativamente a una quinta parte de la población, porque los demás están simplemente fuera del sistema. Como el 80 % de la población carece incluso de dirección estable o conocida, no hay siquiera documentos de identidad para la gran mayoría de los ciudadanos de escasos recursos, y esto implica una absoluta falta de control por parte del aparato estatal. Nuestra propuesta es que, ante todo, se hagan censos fiables de todos los edificios y negocios que existen al margen del sistema. Intentamos medir el "capital muerto", que en Egipto, por ejemplo, resultó ser nada menos que doscientos cincuenta mil millones de dólares, es decir, cincuenta y cinco veces la inversión extranjera total en el país. Es decir, entre el 70 y el 90 % de la población egipcia resultó propietaria de bienes o dinero informales. El apoyo de las instituciones de crédito es esencial a la hora de normalizar estas situaciones, porque sólo mediante la apertura del crédito a todos estos millones de personas -y especialmente del crédito hipotecario- podrán desarrollarse de verdad estos países, al conseguir algo que es normal en el mundo desarrollado pero casi imposible en estas sociedades: convertir las propiedades inmobiliarias en capital para emprender, por la vía de las hipotecas.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: Entrevista con Hernando de Soto
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Debra ERB
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 Crédito del autor:
Presidente de Societas (Instituto Internacional de Finanzas Inmobiliarias) en Washington.
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 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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1169
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