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| Los marxistas y la cuesti贸n nacional |
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Chechenia, Kosovo, Irlanda, Timor, curdos, palestinos... La cuesti贸n de las nacionalidades oprimidas tiene una importancia cada vez mayor en los d铆as que corren, y viene asumiendo caracter铆sticas diferenciadas en cada parte del mundo, exigiendo una reflexi贸n profunda y la busqueda de respuestas pol铆ticas urgentes por parte del marxismo revolucionario.
驴C贸mo ve铆an Marx y Engels esta cuesti贸n? 驴Qu茅 respuestas dieron, en su tiempo, Kautsky, Rosa Luxemburgo, Lenin y Trotsky, dirigentes que vivieron agudos problemas nacionales en la R煤sia zarista?
No se puede hablar de una teor铆a definida, una doctrina marxista sobre la cuesti贸n nacional, sino apenas hacer referencias a las posiciones expresadas, en esta o en aquella etapa, tanto por Marx y Engels como por los dirigentes de la Segunda Internacional, sobre hechos concretos de la lucha de clases. No se puede hablar en una teor铆a general y tampoco encontrarse soluciones globales en los escritos de esos dirigentes y estudiosos sobre la cuesti贸n nacional.1
A pesar de considerarse que fue Lenin quien mas se dedic贸 al tema, lo que se tiene de conjunto no es mas que una serie de escritos, siempre marcados por una intensa pol茅mica y violentas confrontaciones entre las diversas corrientes del pensamiento marxista, siempre regida por la realidad pr谩ctica de la lucha de clases y la necesidad de elaborar un programa pol铆tico que diese respuesta a la cuesti贸n nacional, tal cual ella se iba manifestando en cada 茅poca y lugar.
Marx y Engels
Importantes historiadores del marxismo, entre ellos Georges Haupt, Claudie Weill y Salom贸n Bloom, son un谩nimes en recordar que la elaboraci贸n te贸rica de Marx y Engels2 sobre la cuesti贸n nacional es espor谩dica.( Bloom afirma que Marx apenas se interes贸 indiretamente por la cuesti贸n de las nacionalidades; Haupt y Weill recuerdan que, en su obra, no existen textos de referencia fundamentales, aunque son imnumerables los escritos, las reflexiones y las respuestas surgidas en situaciones precisas. Con esto, los fundadores del materialismo hist贸rico dejaron una serie de puntos de referencia, indicaciones e hip贸tesis, a partir de las cuales se prosigui贸 la reflexi贸n te贸rica y pol铆tica de los marxistas en la 茅poca de la Segunda Internacional.
Apesar de que ellos vieron el problema nacional como una cuesti贸n secundaria frente a los grandes temas de su 茅poca, Marx y Engels no dejaron de darle importancia a la realidad de las naciones y su alcance hist贸rico. Haupt y Weil recuerdan que la actitud de Marx se deriva de una posici贸n de principios que s贸lo adquiere toda su relevancia si se la relaciona al contexto de una 茅poca en la cual el hecho nacional, fen贸meno reciente, surgido en la segunda mitad del siglo XVIII, sorprende y desconcierta, por su novedad, al pensamiento universalista del Iluminismo. La atmosfera de Alemania, donde el nacionalismo se muestra como un fenomeno compensatorio y como consecuencia de un desarrollo atrasado, contribuye a la formaci贸n de las posiciones de Marx y Engels. En 1844, constatan:
"... si la mezquindad nacional es siempre y en todas partes repelente, en Alemania resulta asqueante, ya que aqu铆, con la ilusi贸n de estar por encima de la nacionalidad y de todos los intereses reales, se la opone a aquellas nacionalidades que confiesan abiertamente su limitaci贸n nacional y su fundamentaci贸n sobre intereses reales". 3
En una 茅poca en que el nacionalismo, "ese reino et茅reo de los sue帽os", el reino en la "esencia del hombre", conquista la ideolog铆a burguesa, en que una historiograf铆a rom谩ntica se dedica a instaurar la identidad nacional como valor supremo y a colocar en primer plano la unidad de la patria y de la Naci贸n, ante esa "arrogancia nacional enf谩tica y exaltada", Marx pone el acento en la misi贸n hist贸rica de la clase, en la necesidad de la unidad de los proletarios de todo el mundo, o "al menos de los trabajadores de los pa铆ses civilizados".
Para el joven Marx, "el proletariado s贸lo puede existir en un plano hist贸rico-mundial, lo mismo que el comunismo, su acci贸n, s贸lo puede llegar a tener realidad como existencia 聭hist贸rico-universal聮. Por eso, lo que diferenci a los comunistas "de los dem谩s partidos proletarios" es que "en las diversas luchas nacionales los proletarios, levantan y hacen valer los intereses comunes de todo el proletariado, sin llevar en cuenta la nacionalidad".
El proceso hist贸rico hace que Marx y Engels amplien sus reflexiones, sin cambiar las premisas b谩sicas de las cuales parten en esa discusi贸n (el sujeto de la hist贸ria son las clases sociales; su fuerza motriz, la lucha de clases, y el actor hist贸rico privilegiado, la clase obrera) y el pron贸stico ya formulado en el Manifesto Comunista:
"Las particularidades y los contrastes nacionales de los pueblos se diluyen cada vez m谩s, al tiempo que se desarrolla la burgues铆a, la libertad de comercio, el mercado mundial, la uniformidad de la producci贸n industrial y las condiciones de vida resultantes". Tras el advenimiento del socialismo, este proceso no har谩 m谩s que acentuarse: "el proletariado en el poder los har谩 desaparecer a煤n m谩s radicalmente" ya que "en la medida en que se suprima la explotaci贸n del hombre por el hombre, se suprimir谩 tambi茅n la explotaci贸n de una naci贸n por otra".4
En La Ideolog铆a Alemana, Marx reafirma esa idea y el car谩cter inexorable del comunismo:
"Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que haya de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente. Por lo dem谩s, la masa de los simples obreros 聳de la fuerza de trabajo excluida en masa del capital o de cualquier satisfacci贸n, por limitada que ella sea聳 y, por tanto, la p茅rdida no puramente temporal de este mismo trabajo como fuente segura de vida, presupone, a trav茅s de la competencia, el mercado mundial. Por tanto, el proletariado s贸lo puede existir en un plano hist贸rico-mundial, lo mismo que el comunismo, su acci贸n s贸lo puede llegar a cobrar realidad como existencia hist贸rico-universal. Existencia hist贸rico-universal de los individuos, es decir, existencia de los individuos directamente vinculada a la historia universal".5
Afirma que, a pesar de las medidas protecionistas, la gran industria universaliz贸 la competencia, cre贸 los medios de comunicaci贸n y el moderno mercado mundial, provocando la centralizaci贸n de capitales:
"Cre贸, por primera vez, la historia universal, haciendo que toda naci贸n civilizada y todo individuo, dentro de ella, dependiera del mundo entero para la satisfacci贸n de sus necesidades y acabando con el exclusivismo natural y primitivo de naciones aisladas, que hasta entonces exist铆a." 6
Para Marx, mientras que la burgues铆a de cada naci贸n continuaba manteniendo sus intereses nacionales particulares, la gran industria cre贸 una clase cuyos intereses son los mismos en todas las naciones y para la cual la nacionalidad ya est谩 abolida.
No se encuentra, en Marx, una teor铆a sistem谩tica sobre a cuesti贸n nacional, una definici贸n precisa del concepto de "naci贸n", o tampoco una estrat茅gia pol铆tica general para el proletariado en este terreno. Sus posiciones pol铆ticas sobre el tema se refieren, en su mayor parte, a casos espec铆ficos, como por exemplo, el de Irlanda. En ellos, Marx muestra que la burgues铆a no s贸lo no tiende a abolir los antagonismos nacionales como, por el contr谩rio, tiende a agrav谩rlos, ya que:
a) la lucha por el control de mercados engendra conflictos entre las potencias capitalistas;
b) la explotaci贸n de una naci贸n por otra provoca odios nacionales;
c) el chauvinismo es uno de los instrumentos ideol贸gicos que permiten a la burgues铆a mantener su dominaci贸n sobre el proletariado.7
Viene de ah铆 la c茅lebre frase de Marx: "los proletarios no tienen patria". O sea, los trabajadores de todas las naciones tienen los mismos intereses, hecho que para Marx ten铆a el mismo sentido de abolici贸n de la nacionalidad.
Apesar de ese "antipatriotismo", Marx y Engels apoyaron la lucha de Polonia por su emancipaci贸n nacional, lucha que era una tradici贸n del movimiento democr谩tico y obrero en el siglo XIX. Ambos se pronunciaron a favor de Polonia, no tanto en nombre del principio democr谩tico general de autodeterminaci贸n de las naciones, sino como la causa de la lucha de los polacos contra la Rusia zarista, el principal basti贸n de la reacci贸n en Europa. Tambi茅n fueron favorables a la autonom铆a de Irlanda dentro de la Uni贸n Inglesa, y opinaban que la soluci贸n para la opresi贸n de los irlandeses (por parte de los grandes propietarios de tierras ingleses) vendr铆a con la victoria obrera (cartista) en Inglaterra. Despu茅s, vendr铆a la liberaci贸n de Irlanda como condici贸n para la liberaci贸n del proletariado ingl茅s. Sus estudios sobre Irlanda plantean tres temas importantes:
1) Tan s贸lo la liberaci贸n nacional del pueblo oprimido permite superar la divisi贸n y los odios nacionales y unir a los obreros de ambas naciones contra sus enemigos comunes, los capitalistas;
2) la opresi贸n de otra naci贸n contribuye al reforzamiento de la hegemon铆a ideol贸gica de la burgues铆a sobre los obreros en el seno de la naci贸n dominante: "Un pueblo que oprime a otro no puede ser libre".
3) La emancipaci贸n del pueblo oprimido debilita las bases econ贸micas, pol铆ticas, militares e ideol贸gicas de las clases dominantes de la naci贸n dominadora, y contribuye de este modo a la lucha revolucionaria de la clase obrera de esta naci贸n8
Rosa Luxemburgo
La independencia de Polonia fue una de las grandes pol茅micas vividas por Rosa Luxemburgo y motivo de la mayor parte de sus elaboraciones te贸ricas sobre el problema nacional. En 1893, ella funda el SDKP, el partido socialdem贸crata del Reino de Polonia, con un programa marxista e internacionalista, en oposici贸n al PPS, el Partido Socialista Polaco, que se propon铆a luchar por la independencia de Polonia. El SDKP denunciaba el PPS como un partido "socialpatriota" y se opon铆a vigorosamente a la bandera de la independencia de Polonia, insistiendo en el estrechamiento de los v铆nculos entre el proletariado ruso y el polaco. El Reino de Polonia era la parte de Polonia que hab铆a sido anexada por el Imperio ruso. Rosa Luxemburgo defend铆a que ten铆a que tener autonom铆a territorial, y no la independencia, en el marco de una futura rep煤blica democr谩tica rusa. En el Congresso de la IIa Internacional , en 1896, expuso su posici贸n:
"La liberaci贸n de Polonia es una tarea tan ut贸pica como la de Checoslovaquia, la de Irlanda o la de Alsacia-Lorena." No se debe sustituir el combate pol铆tico unitario del proletariado por una 聭cadena de luchas nacionales est茅riles聮".9
Las posiciones de Rosa Luxemburgo est谩n mejor desarrolladas en su tesis de doctorado, El Desarrollo Industrial de Polonia (1898). Con una visi贸n de economista, que se atiene apenas a las cuestiones relativas al modo de producci贸n y al mercado, Rosa argumenta que Polonia, desde el punto de vista econ贸mico, ya estaba integrada a Rusia, que su crecimiento industrial se daba gracias a los mercados rusos y que, por eso, la econom铆a polaca no pod铆a subsistir m谩s en forma separada de la rusa. A pesar de esa visi贸n estrecha, Rosa no perd铆a de vista el problema de la clase obrera en su enfrentamiento con la burgues铆a. Ve铆a que el interes hist贸rico del proletariado polaco era su alianza revolucionaria con el proletariado ruso, y tanto el proletariado polaco, as铆 como la burgues铆a polaca, cuyo futuro depend铆a del mercado ruso, no eran nacionalistas; apenas la peque帽a-burgues铆a continuaba alimentando el "sue帽o ut贸pico de una Polonia unificada independiente".
As铆, Rosa atacaba las premisas de la autodeterminaci贸n nacional dentro del contexto particular de la cuesti贸n rusa. La Polonia rusa, as铆 como otras regiones no-rusas comprendidas en el imperio zarista, ten铆a que contar ahora para su liberaci贸n no con la separaci贸n de Rusia, sino con la revoluci贸n proletaria dentro de la propia Rusia. Para ella, la separaci贸n nacional ser铆a un paso atr谩s. Pero, en un nivel m谩s profundo, su argumentaci贸n giraba en torno de la autodeterminaci贸n. Ella afirmaba que no era misi贸n de la socialdemocracia fundar min煤sculos estados capitalistas nuevos, que nunca ser铆an viables.
Uno de los mas importantes bi贸grafos de Rosa Luxemburgo, Peter Nettl, recuerda que un aspecto interesante de la argumentaci贸n luxemburguiana era su insinuaci贸n de que la propia idea de "naci贸n" era temporal. En vez de ser una norma absoluta y permanente de medici贸n, indicaba que tal vez no pasase de una forma particular con que la sociedad burguesa se conformaba. Y que esto pasar铆a en la medida que se estuviese aproximando el fin de la fase capitalista de la historia. Nettl reproduce parte de un art铆culo escrito por Rosa, publicado en el peri贸dico del SDKP, en 1908, bajo el t铆tulo general de "Cuesti贸n Nacional y Autonom铆a":
"Al hablar del derecho de las naciones a la autodeterminaci贸n renunciamos a la idea de la naci贸n como un todo. Se convierte as铆 en una unidad meramente social y pol铆tica (para los fines de medici贸n). Pero fue precisamente esta idea de naci贸n como una de las categor铆as de la ideolog铆a burguesa algo que la teor铆a marxista atac贸 m谩s impetuosamente, se帽alando que bajo consignas como 聭autodeterminaci贸n nacional聮 (o 聭libertad del ciudadano聮 o 聭gualdad ante la ley聮) asoma siempre un significado deforme y limitado. En una sociedad basada en clases, la naci贸n sencillamente no existe en tanto que conjunto uniforme sociopol铆tico. En cambio, dentro de cada naci贸n hay clases con intereses y 聭derechos聮 antag贸nicos. Literalmente, no hay 谩mbito social 聳desde la m谩s fuerte relaci贸n material hasta la m谩s sutil moral聳 en que las clases poseeedoras y un proletariado consciente de s铆 mismo pudieran tener la misma posici贸n y figura como un todo nacional indiferenciado". 10
Rosa confund铆a derecho a la autodeterminaci贸n con nacionalismo burgu茅s. Sin embargo, en 1915, en el Folleto de Junio, escrito en prisi贸n, de cierta forma. llega a reivindicar el derecho de los pueblos a la autodeterminaci贸n:
"El socialismo reconoce a cada pueblo el derecho a la independencia y a la libertad, a la libre disposici贸n de su propio destino".11
Mientras tanto, afirmaba que esa autodeterminaci贸n no pod铆a realizarse en el marco de los Estados capitalistas y, en particular, colonialistas, existentes:
"驴C贸mo puede hablarse de 聭libre disposici贸n聮 cuando se trata de unos Estados imperialistas como Francia, Turqu铆a o la Rusia zarista? En la 茅poca del imperialismo, la lucha por el 聭inter茅s nacional聮 es una superstici贸n, no tan s贸lo en relaci贸n a los grandes Estados coloniales, sino tambi茅n en el caso de peque帽as naciones que no son m谩s que peones en el juego imperialista de las grandes potencias".12
Apesar de que las posiciones pol铆ticas de Rosa en relaci贸n al problema nacional se mostraron, en general, equivocadas, fueron importantes en el proceso de elaboraci贸n de las posiciones de Lenin y de la Tercera Internacional, y tuvieron el gran acierto de no perder nunca el marco de clase. Recuerda Peter Nettl, que Rosa transfiri贸 toda la energ铆a y las satisfacciones de la conciencia patri贸tica a la conciencia de clase, a la clase trabajadora. Y cita un trecho del discurso proferido por ella en Friburgo, el 9 de marzo de 1914:
"El fiscal apel贸 a la ciudad en sus observaciones finales a prop贸sito del ciudadano alem谩n, el patriota, cuya funci贸n es conservar el honor y la decencia del Reich alem谩n contra m铆, criatura sin hogar. Por lo que hace a la cuesti贸n de no tener patria, yo no me cambiar铆a con el fiscal por ning煤n motivo. Yo tengo uma patria m谩s querida y mayor que la de ning煤n fiscal prusiano (...) 驴Qu茅 patria mejor que la inmensa masa de los hombres y las mujeres que trabajan? 驴Qu茅 otra patria sino el mejoramiento de la vida, de la moral, de la capacidad intelectual de las grandes masas que constituyen un pueblo?13
Trotsky
Las posiciones de Trotsky sobre el problema nacional pasaron por una n铆tida evoluci贸n: del per铆odo anterior a 1917 cuando, junto con la corirente de la "izquierda radical", de la cual tambi茅n form贸 parte Rosa Luxemburgo, se caracterizaba por la oposici贸n a cualquier separatismo nacional en nombre del internacionalismo proletario, hasta la adopci贸n de las mismas posiciones de Lenin, a partir de 1917.
A partir de 1914, Trotsky aborda el problema en el folleto La Guerra y la Internacional, dirigido contra el socialpatriotismo. Por ser la guerra producto de la contradicci贸n entre las fuerzas produtivas (que tienden a la economia mundial) y el estrecho marco de los Estados nacionaless, Trotsky proclama "la destrucci贸n del Estado nacional como entidad economica independente".14 Sin embargo, con esa pol铆tica, Trotsky comete el mismo error de Rosa Luxemburgo, al ver apenas la dimensi贸n econ贸mica del Estado, perdiendo de vista su dimensi贸n especificamente pol铆tica, distinta de la esfera econ贸mica o ideol贸gica.
Pero, al contrario de Rosa, Trotsky defiende el derecho de autodeterminaci贸n de las naciones como una de las condiciones para la "paz de los pueblos", que 茅l contrapone a la "reconciliaci贸n de los diplom谩ticos". Defiende tambi茅n una Polonia independiente y unificada, as铆 como la independencia de Hungr铆a, Rumania, Bulgaria, Servia y Bohemia, pues ve en la emancipaci贸n de esos pa铆ses, y su agrupamento en una federaci贸n balc谩nica, la mejor barrera contra la expansi贸n del zarismo en Europa. Y ataca la destrucci贸n de la Internacional por los socialpatriotas como un crimen contra el socialismo y contra "el inter茅s nacional", pues disuelve a la 煤nica fuerza capaz de reconstruir Europa sobre la base de los princ铆pios democr谩ticos y el derecho a la autodeterminaci贸n de las naciones.15
A partir de 1917, Trotsky pasa a coincidir con la posici贸n de Lenin sobre la cuesti贸n nacional que defender谩, brillantemente, en Brest-Litovsk como Comisario del Pueblo para Asuntos Exteriores. En la Hist贸ria de Revoluci贸n Rusa, dice que: "Cualquiera que sea el destino de la Uni贸n Sovi茅tica, la pol铆tica nacional de Lenin es ya un elemento indestruct铆ble en el acervo de la humanidad".16
Cuando escribi贸 este libro, Trotsky dedic贸 un cap铆tulo entero a cuesti贸n nacional. En 茅l, reconoc铆a los aciertos de la las posiciones de Lenin:
"Lenin hab铆a previsto con suficiente tiempo el car谩cter inevitable de los movimientos centr铆fugos nacionales en Rusia, y durante a帽os enteros luch贸 en forma obstinada, especialmente contra Rosa Luxemburgo, por el famoso par谩grafo 9 del viejo programa del partido, que formulaba el derecho de las naciones a disponer de s铆 mismas, es decir, a separarse completamente del Estado. Esto no significa que el partido bolchevique tomase sobre s铆 la propaganda separatista. Lo 煤nico que promet铆a era resistir con firmeza todo tipo de opresi贸n nacional, incluida la retenci贸n de una nacionalidad en los l铆mites de un Estado com煤n. S贸lo de este modo pudo el proletariado ruso conquistar gradualmente la confianza de las nacionalidades oprimidas".17
Trotsky ve铆a con claridad que para las naciones oprimidas de Rusia, derribar a la monarqu铆a implicaba necesariamente llevar a cabo su revoluci贸n nacional. Y resaltaba, junto con Lenin, el potencial revolucionario de las nacionalidades oprimidas por la gran Rusia:
"Lenin tomaba con exactitud el pulso 聭nacional聮 de la revoluci贸n. En su famoso art铆culo La crisis est谩 madura, de fines de septiembre, demostraba con insistencia que las nacionalidades en la conferencia democr谩tica 聭ocupan el segundo lugar por su radicalismo, superadas 煤nicamente por los sindicatos聮 (...)". 18
Esa fuerza revolucionaria latente en las nacionalidades oprimidas, tanto en la Rusia zarista como en el mundo entero, fueron tomadas en cuenta por Lenin. Trotsky dice que, para Lenin, s贸lo merec铆a desprecio el "pacifismo" hip贸crita que "condena" tanto a la guerra del Jap贸n contra China, para esclavizarla, como la de China contra el Jap贸n, para emanciparse:
"Las guerras de emancipaci贸n nacional, en contraste con las guerras de opresi贸n imperialista, eran, a los ojos de Lenin, nuevas formas de revoluci贸n nacional y un eslab贸n indispensable que se insertaba en la lucha emancipadora del proletariado mundial." 19
Trotsky hac铆a cuesti贸n de dejar bien claro que esa posici贸n acerca de las revoluciones y las guerras nacionales no implicaba, en ninguna hip贸tesis, el reconocimiento de una misi贸n revolucionaria de la burgues铆a de las naciones coloniales o semicoloniales:
"Muy por el contrario, desde el principio mismo, la burgues铆a de los pa铆ses atrasados crece como una agencia del capital extranjero, y aunque lo mire con envidiosa hostilidad, est谩 y estar谩 junto a 茅l en todos los momentos decisivos. El sistema chino de los compradores20 es la forma cl谩ssica de la burguesia colonial, as铆 como el Kuomintang21 es el partido cl谩sico de los compradores. Los sectores m谩s encumbrados de la peque帽a burgues铆a, los intelectuales entre ellos, pueden participar activa, y a veces ruidosamente, en la lucha nacional; pero no son capaces de ninguna independencia. S贸lo la clase obrera, a la cabeza de una naci贸n, es capaz de conducir hasta el final una revoluci贸n nacional o agraria." 22
Trotsky recuerda que el error de los ep铆gonos, entre ellos Stalin, fue ver en las burgues铆as nacionales un papel revolucionario, en una interpretaci贸n equivocada de la doctrina de Lenin sobre la progresividad hist贸rica de la lucha de las naciones oprimidas:
"La incomprensi贸n sobre el car谩cter permanente de la revoluci贸n en la 茅poca imperialista; la esquematizaci贸n pedante del desarrollo; la desarticulaci贸n del proceso viviente y combinado, en fases muertas, separadas inevitablemente en el tiempo las unas de las otras, todo ello condujo a Stalin a una idealizaci贸n vulgar de la democr谩cia, o bien de la 聭dictadura democr谩tica聮, que es, en realidad, o una dictadura imperialista o una dictadura del proletariado".23
Lenin
Hasta 1914, Kautsky fue el principal int茅rprete del marxismo sobre la cuesti贸n nacional. Fue en sus escritos que Lenin se bas贸 en su pol茅mica con Rosa. Tanto Kautsky cuanto Lenin distingu铆an perfectamente entre nacionalismo burgu茅s y pol铆tica socialista de autodeterminaci贸n nacional, que, a pesar de reconecer la validez de las aspiraciones nacionales, las subordinaba siempre a las exigencias de la lucha de clases. Sin embargo, a pesar de asemejarse a la de Lenin, la posici贸n de Kautsky, antes de 1914, "se caracteriza por uma visi贸n unilateral y casi exclusiva de la lengua como base del hecho nacional y por una falta de claridad y de vigor en la formulaci贸n del derecho de las naciones a la separaci贸n". Despu茅s de 1914, las posiciones de Kautsky sobre los derechos de las naciones en el marco de la guerra fueron violentamente denunciadas por Lenin como "hip贸critas" y "oportunistas".24
La cuesti贸n nacional fue uno de los temas en los cuales Lenin hizo avanzar m谩s al pensamiento marxista, al elaborar una estrategia revolucionaria coherente para el movimento obrero, basada en derecho de autodeterminaci贸n de los pueblos. Su punto de partida era el mismo de Rosa Luxemburgo y Trotsky: el internacionalismo proletario. Pero fue el que mejor comprendi贸 la relaci贸n dial茅ctica entre internacionalismo y derecho de autodeterminaci贸n nacional..25
Lenin parte de uma compreensi贸n clara de la historia. En todo el mundo, y no s贸lo en Rusia, la 茅poca del triunfo definitivo del capitalismo sobre el feudalismo estuvo ligada a movimentos nacionales, cuya base econ贸mica reside en que, para que la burgues铆a conquiste el mercado interno, es necesario que territorios con poblaci贸n de un solo idioma adquieran cohesi贸n estatal. Por eso, la tendencia de todo movimento nacional es formar Estados nacionales, que son los que mejor respondem a las exigencias del capitalismo moderno. As铆, Lenin entend铆a por autodeterminaci贸n de las naciones "su separaci贸n estatal de las colectividades de nacionalidad extra帽a, y la formaci贸n de un Estado nacional independiente".26
Lenin era riguroso en lo que hace al m茅todo de an谩lisis de cualquier problema social. Ve铆a que la teor铆a marxista exige, de un modo absoluto, que se encuadre el problema dentro de un marco hist贸rico determinado y despu茅s, si se trata de un s贸lo pa铆s (por ejemplo, del programa nacional para un determinado pa铆s) que se tome en cuenta las particularidades concretas que diferencian ese pa铆s de los demas dentro del marco de una misma 茅poca hist贸rica. De esta forma, sus elaboraciones, as铆 como sus cr铆ticas a las posiciones de Rosa Luxemburgo, son hechas sobre de un an谩lisis minucioso de las particularidades de la cuesti贸n nacional en Rusia, lo que lleva a concluir que justamente ellas tornan especialmente urgente el reconocimiento del derecho de las naciones a la autodeterminaci贸n:
"Rusia es un Estado con un centro nacional 煤nico, ruso. (...) La peculiaridad de este Estado nacional reside, en primer lugar, en que los 聭al贸genos聮 (57% de la poblaci贸n) pueblan precisamente la periferia; en segundo lugar, en el hecho de que la opresi贸n de estos al贸genos es mucho m谩s fuerte que en los pa铆ses vecinos (...); en tercer lugar, en que hay toda una serie de casos en que las nacionalidades oprimidas que viven en la periferia tienen compatriotas del otro lado de la frontera, y estos 煤ltimos gozan de mayor independencia nacional (...); en cuarto lugar, en que el desarrollo del capitalismo y el nivel general de cultura son, con frecuencia, m谩s altos en la periferia 聭al贸gena聮 que en el centro del Estado. Por 煤ltimo, precisamente en los Estados asi谩ticos vecinos, presenciamos el comienzo de un per铆odo de revoluciones burguesas y de movimientos nacionales, que comprenden en parte a las nacionalidades afines dentro de las fronteras de Rusia. Son precisamente esas peculiaridades hist贸ricas concretas (...) las que hacen urgente el reconocimiento del derecho de las naciones a la autodeterminaci贸n en la 茅poca que atravesamos". 27
La cuesti贸n del "practicismo" en la pol铆tica nacional fue otro punto importante en las elaboraciones de Lenin. Los oportunistas hab铆an tomado el argumento de Rosa Luxemburgo de que el p谩rrafo 9 del programa del partido bolchevique no conten铆a "nada pr谩ctico". Seg煤n ella, "El parrafo 9 no da ninguna indicaci贸n pr谩ctica para la pol铆tica cotidiana del proletariado, ninguna soluci贸n pr谩ctica a los problemas nacionales".28
Y Lenin pergunta: "驴Que significa el practicismo en la cuesti贸n nacional?"
"O bien un apoyo a todas las aspiraciones nacionales; o el contestar: 聭s铆 o no聮 al problema de la separaci贸n de cada naci贸n; o, en general, la 聭posibilidad de realizaci贸n聮 inmediata de las reivindicaciones nacionales. (...) La burgues铆a, que naturalmente act煤a en los comienzos de todo movimiento nacional como fuerza hegem贸nica (dirigente) del mismo, llama labor pr谩ctica a la prestaci贸n de apoyo a todas las aspiraciones nacionales. Pero la pol铆tica del proletariado en la cuesti贸n nacional (como en las dem谩s cuestiones) s贸lo apoya a la burgues铆a en una direcci贸n determinada, pero nunca coincide con su pol铆tica. La clase obrera s贸lo apoya a la burgues铆a en inter茅s de la paz nacional (que la burgues铆a no puede dar plenamente y que s贸lo es realizable en la medida de una completa democratizaci贸n), en inter茅s de la igualdad de derechos, en inter茅s de una situaci贸n m谩s favorable para la lucha de clases".29
Lenin es categ贸rico en afirmar que:
"Por eso, precisamente contra el practicismo de la burgues铆a, los proletarios propugnan una pol铆tica de principios en la cuesti贸n nacional, apoyando siempre a la burgues铆a s贸lo condicionalmente. En la cuesti贸n nacional, toda burgues铆a desea los privilegios para su naci贸n, o ventajas exclusivas para 茅sta; precisamente esto es lo que se llama 聭pr谩ctico聮. El proletariado est谩 en contra de toda clase de privilegios, en contra de todo exclusivismo. Exigirle 聭practicismo聮 significa ir a remolque de la burgues铆a, caer en el oportunismo".30
Sobre responder "si o no" a la separaci贸n de cada naci贸n, para Lenin, es algo sumamente pr谩ctico, pero al mismo tiempo absurdo, porque lleva a subordinar el proletariado a la pol铆tica de la burgues铆a:
"La burgues铆a coloca siempre en primer plano sus reivindicaciones nacionales. Y las plantea de un modo incondicional. El proletariado las subordina a los interesses de la lucha de clases. Te贸ricamente, no puede garantizarse de antemano que la separaci贸n de una naci贸n determinada, o bien su igualdad de derechos con otra naci贸n, pondr谩 t茅rmino a la revoluci贸n democr谩tico-burguesa. Al proletariado le importa, en ambos casos, garantizar el desarrollo de su clase; a la burgues铆a le importa dificultar este desarrollo, supeditando las tareas de dicho desarrollo a las tareas de 聭su聮 naci贸n. Por eso, el proletariado se limita a la reivindicaci贸n negativa, por as铆 decir, de reconocer el derecho a la autodeterminaci贸n, sin garantizar nada a ninguna naci贸n ni comprometerse a dar nada a expensas de otra naci贸n".31
Para Lenin, la misi贸n del proletariado en la cuesti贸n nacional "no es pr谩ctica", desde del punto de vista de la burgues铆a nacionalista de cada naci贸n, pues los obreros exigen la igualdad "abstracta", la ausencia del menor privilegio en principio, siendo enemigos de cualquier nacionalismo. Y recuerda que, por no comprender eso, Rosa Luxemburgo, al reivindicar una pol铆tica "pr谩ctica" en la cuesti贸n nacional, "abri贸 las puertas para las concepsiones oportunistas del nacionalismo ruso", ya que eran los rusos la naci贸n opresora en Rusia. La burgues铆a de las naciones oprimidas llama al proletariado a apoyar incondicionalmente sus aspiraciones, y lo mas pr谩ctico es decir s铆 a la separaci贸n de tal o cual naci贸n, y no al derecho de todas las naciones, cualesquiera que sean, a la separaci贸n.
"El proletariado se opone a semejante practicismo: reconociendo la igualdad de derechos y el derecho igual a formar un Estado nacional, aprecia y coloca por encima de todo la uni贸n de los proletarios de todas las naciones, valorando toda reivindicaci贸n nacional, toda separaci贸n nacional bajo el 谩ngulo de la lucha de clases de los obreros. La consigna del practicismo no es, en realidad, sino la consigna de tomar, sin cr铆tica, las aspiraciones buguesas".32
Lo que Lenin quer铆a responder era la acusaci贸n de Rosa Luxemburgo de que, apoyando el derecho de separaci贸n, los bolcheviques estar铆an en realidad apoyando el nacionalismo burgu茅s de las naciones oprimidas. Lenin responde con una cuesti贸n de principios. Es la burgues铆a, y no los trabajadores, la que quiere una soluci贸n "pr谩tica" para el problema nacional. A los trabajadores s贸lo les interesa una separaci贸n principista.
"En cuanto la burgues铆a de una naci贸n oprimida lucha contra la opresora, nosotros estamos siempre, en todos los casos y con m谩s decisi贸n que nadie, a favor, ya que somos los enemigos m谩s audaces y consecuentes de la opresi贸n. En cuanto la burgues铆a de la naci贸n oprimida est谩 por su nacionalismo burgu茅s, nosotros estamos en contra. Lucha contra los privilegios y violencias de la naci贸n opresora y ninguna tolerancia con respecto a la tendencia de la naci贸n oprimida hacia los privilegios. (...) En todo nacionalismo burgu茅s de una naci贸n oprimida hay un contenido democr谩tico general contra la opresi贸n, y a este contenido le prestamos un apoyo incondicional, apartando rigurosamente la tendencia al exclusivismo nacional, luchando contra la tendencia del burgu茅s polaco a oprimir al hebreo, etc., etc." 33
Lenin resalta, ir贸nicamente, que esta no es una pol铆tica "pr谩ctica" desde el punto de vista burgu茅s, pero es la 煤nica pol铆tica pr谩ctica y de principios en la cuesti贸n nacional, la 煤nica que verdaderamente ayuda a la democracia, a la libertad y a la uni贸n proletaria. Una pol铆tica que reconozca todos los derechos a la separaci贸n, apreciando cada caso concreto de forma de eliminar toda desigualdad de derechos, todo privilegio y todo exclusivismo.
"Tomemos la posici贸n de la naci贸n opresora. 驴Puede acaso ser libre un pueblo que oprime a otros pueblos? No. Los intereses de la libertad de la poblaci贸n rusa exigen que se luche contra tal opresi贸n. La larga historia, la secular historia de represi贸n de los movimientos de las naciones oprimidas, la propaganda sistem谩tica de esta represi贸n por parte de las clases 聭altas聮, han creado enormes obst谩culos a la causa de la libertad del mismo pueblo ruso en sus prejuicios, etc. (...) Los ultrarreaccionarios rusos apoyan concientemente estos prejuicios y los atizan. La burgues铆a rusa transige con ellos o se amolda a ellos. El proletariado ruso no puede realizar sus fines, no puede desbrozar para s铆 el camino hacia la libertad sin luchar sistem谩ticamente contra estos prejuicios". 34
El af谩n de "practicismo" de Rosa Luxemburgo, que en realidad acab贸 ayudando a Lenin en sus elaboraciones sobre la cuesti贸n nacional, ya que para responderle tuvo que superarla, hizo que ella perdiese de vista la tarea pr谩ctica principal, tanto del proletariado ruso como del proletariado de toda y cualquier nacionalidad: la tarea de agitaci贸n y propaganda cotidianas contra todo tipo de privilegios nacional-estatal, por el derecho igual de todas las naciones y su Estado nacional. Para Lenin, "esta tara es (ahora) nuestra principal tarea en la cuesti贸n nacional, porque s贸lo as铆 defendemos los intereses de la democracia y de la uni贸n, basada en la igualdad de derechos de todos los proletarios de todas las naciones ".35
La posici贸n leninista sobre la cuesti贸n nacional fue la posici贸n adoptada por los bolcheviques. Est谩 resumida en dos citas de Lenin, la primera, de 1913, y la segunda, de v铆speras de la Revoluci贸n de Octubre:
"La unidad de los obreros de todas las nacionalidades, con la m谩s completa igualdad de derechos de 茅stas y el m谩s consecuente car谩cter democr谩tico del Estado: tal es nuestra consigna y la de toda la socialdemocracia revolucionaria internacional" (IV Congreso de la Socialdemocracia Letona, 1913).36
"El reconocimiento por el proletariado del derecho de las naciones a su separaci贸n es lo 煤nico que garantiza la plena solidaridad de los obreros de distintas naciones y facilita un acercamiento verdaderamente democr谩tico entre ellos" (Resoluci贸n sobre el Problema Nacional, S茅ptima Conferencia (de abril) de toda Rusia del POSD(b)R, 16/5/1917).37
BIBLIOGRAFIA
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HAUPT, George, LOWY, Michael e WEILL, Claudie. Los Marxistas y la Cuesti贸n Nacional: La Historia del Problema y el Problema de la Historia. Espa帽a, Editorial Fontamara, 1982.
LENIN, Vladimir Ilich. Obras Escogidas, Mosc煤, Editorial Progreso, 1961.
MARX, Karl e ENGELS, Frederic. La Ideologia Alemana. Argentina, Ediciones Pueblos Unidos, 1975.
NETTL, Peter. Rosa Luxemburgo. Mexico, Ediciones Era, 1969
TROTSKY, Le贸n. Historia de la Revoluci贸n Rusa, Tomo III, Colombia, Editorial Pluma, 1982.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Los marxistas y la cuesti贸n nacional |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Espa帽ol |
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Author: /
Autor:
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Cecilia TOLEDO |
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Crédito del autor:
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Periodista e integrante del PSTU en Brasil.
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Opinion article / Art铆culo de opini贸n |
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Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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