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| La ironÃa de luchar contra la globalización |
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| Para combatir la desigualdad económica deberÃamos incrementar el sentido social de la gente y de las regiones más ricas y promover un libre comercio que realmente sea libre. | |
Desde hace un tiempo atrás, el término globalización ha encendido agitados debates alrededor del mundo. Desde fines de los 90s, sus oponentes, en su mayorÃa jóvenes, han producido revoluciones sociales en Seattle, Davos, Ginebra y otras ciudades. No está claro, al menos para la mayorÃa de ellos, que es realmente lo que están combatiendo. En estas demostraciones hay pacifistas, ecologistas, anarquistas, desempleados, jóvenes revolucionarios; cada uno pelea por su lado pero todos tienen un enemigo común: la globalización. "No sé muy bien qué es, pero de lo que estoy segura es de que nos están robando todo. Ya no nos queda nada," decÃa una de las activistas en Cancún durante una reunión del Foro Económico Mundial. Varios académicos tampoco han podido definir este proceso. Susan Strange definió a la globalización como "un término que se refiere a cualquier cosa desde el Internet hasta una hamburguesa." Para la sabidurÃa convencional, la que leemos en revistas y periódicos, la globalización es "aquello que comenzó en los años 80 cuando el mundo empresarial de los Estados Unidos descubrió al resto del mundo y los beneficios de combinar una marca estadounidense con una manufactura más allá de las fronteras."
Este proceso histórico para algunos se ha convertido en una oportunidad o un reto; para otros ha significado una amenaza y una pesadilla. Mientras el PBI per capita continúa creciendo (desde 1960 hasta 1989 se duplicó de $2,277 a $4,367 dólares americanos), aproximadamente 2,8 mil millones de personas todavÃa viven en la pobreza; esto es casi la mitad de la población mundial. Adicionalmente, muchos estudios han demostrado que la desigualdad económica está creciendo rápidamente. En 1992, el 20 % más rico del planeta recibió un 82,7% del ingreso mundial, mientras que el 20% más pobre solo tuvo acceso al 1,4%. El coeficiente de Gini es el instrumento cuantitativo más adecuado para medir la desigualdad del ingreso calificando con 0 a una perfecta igualdad en ingresos y con 100 cuando una persona controla todo el ingreso. Branco Milanovic del Banco Mundial demuestra que el coeficiente de Gini incrementó de 62,5 en 1988 a 66,0 en 1993, esto es un 6% en solo 5 años. Otro estudio del Banco Mundial revela que el 5% más pobre del mundo sufrió una reducción en su ingreso desde 1988 a 1993 en aproximadamente 25%. El estudio concluye que el 10% más rico de los Estados Unidos tiene un ingreso total que se compara con el 43% de la población mundial; en otras palabras, los 28 millones de americanos más ricos tienen el mismo ingreso que los 2,5 mil millones más pobres del mundo.
Sin embargo, la globalización no es una conspiración de las multinacionales o un proyecto de Estados Unidos para permanecer como la única super-potencia. La globalización es un proceso natural que, debido a su extensión, intensidad, velocidad e impacto, está cambiando la manera en que interactuamos y ejercitamos el poder. Lo que las revueltas sociales están demostrando es que la desigualdad económica, para los estándares morales de muchas personas, ha superado los lÃmites normales y deben parar, o al menos ser contenida. La sociedad civil se siente impotente para cambiar el sistema. Algunos piensan que el sistema los perjudica y lo acusan de ser la causa de sus sufrimientos; atacando un McDonalds puestos una camiseta con la foto del Che Guevara sienten que están combatiendo el imperialismo estadounidense en búsqueda de libertad dentro del sistema. Posiblemente no estén concientes de esto, pero lo que las personas organizadas en estas demostraciones realmente están combatiendo es algo que está fuera de su control. Realmente están luchando contra un proceso irreversible llamado Globalización y su principal debilidad: la desigualdad económica.
La desigualdad del ingreso entre las personas y los paÃses tiene poco o ningún efecto positivo. La migración está creciendo y generando el desplazamiento de una gran cantidad de personas del sector rural al urbano, xenofobia, violencia, desintegración familiar y otros problemas sociales. La desigualdad económica también está provocando una exclusión social donde tanto ricos como pobres construyen barreras frente a diferentes clases sociales y económicas. Con esta tensión social en el ambiente, podrÃa resultar extremadamente difÃcil para las elites y los trabajadores formar una sociedad unida y fuerte; uno de los pre-requisitos para el desarrollo económico.
Pero no podemos y no deberÃamos combatir a la globalización. Primero, porque la globalización es un proceso irreversible respaldado por los avances tecnológicos y la liberalización del comercio. Segundo, porque hay que reconocer que un fuerte componente de la globalización es la competencia, por lo tanto, es imposible que cada uno de nosotros gane o aumente sus ganancias en términos iguales. No todos ganan. Algunos se benefician y de manera espectacular, como Indonesia por ejemplo, donde el PIB se incrementó en más de 170% y su nivel de pobreza se redujo de un 64% a un 11% de la población desde 1975 a 1995. Pero otros, como los pakistanÃes y la mayorÃa de los africanos, han sufrido un incremento en pobreza y un desaceleramiento económico. A pesar de que el proceso tiene fallas, es también una oportunidad, una puerta abierta para quienes quieren prepararse, competir, y tener éxito. Tercero, está comprobado que los paÃses que liberalizan sus economÃas, en promedio, tienden a crecer más que los que mantienen sistemas proteccionistas y cerrados, como Cuba y Corea del Norte. En el 2000, el promedio anual de ingreso del 10% más pobre en una economÃa cerrada fue de $728, mientras que el 10% más pobre de una economÃa liberal tuvo un ingreso promedio de $7,017; es decir, diez veces más!
En resumen, la globalización es un proceso selectivo. Aquellos que se preparan mediante la educación, la investigación y el desarrollo, continuarán prevalenciendo. La torta continua expandiéndose, pero su distribución causa problemas. Esto no significa que la globalización es mala para los más pobres. Usualmente, la pobreza y la creciente desigualdad son productos de polÃticas corruptas e ineficientes, donde los polÃticos y los grupos de interés doméstico son los culpables, y no la globalización. En otras palabras, la globalización, no ha sido, no es, y seguramente tampoco será, global. TodavÃa existe una tercera parte de la población mundial que no ha experimentado sus beneficios. Lo irónico es que la globalización también es la mejor oportunidad para que los pobres accedan a otros mercados, exporten, e incrementen sus niveles de vida.
AsÃ, para combatir la desigualdad económica deberÃamos incrementar el sentido social de la gente y de las regiones más ricas y promover un libre comercio que realmente sea libre. La única manera para que los pobres en el mundo subdesarrollado puedan acortar la brecha por sà solos será si eliminamos los subsidios y les permitimos exportar sus productos competitivos (agricultura y textiles). Algunos argumentan que la globalización está en riesgo debido al fracaso de las negociaciones dentro de la Ronda Doha del GATT, los eventos del 9 de Septiembre del 2001, y las continuas crisis financieras que han atacado a paÃses como Argentina. Es nuestro deber fortalecer la globalización y permitir que sus beneficios, sea a través de organizaciones internacionales transparentes o de una eficiente sociedad civil global, pero nunca mediante mayor endeudamiento externo, se dispersen alrededor de los que han sufrido más dentro de ella.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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La ironÃa de luchar contra la globalización |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
|
MartÃn ACOSTA |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad San Francisco de Quito (Ecuador).
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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1198 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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