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By / Por: Jorge Enrique ROBLEDO Castillo
Reelección presidencial
Intervención del senador Jorge Enrique Robledo sobre el proyecto de reelección presidencial
El proyecto de reelección también configura una cortina de humo para poner al país a mirar hacia otro sitio mientras avanzan el TLC y el Alca.

De manera explícita deseo expresar mi total solidaridad con el senador Héctor Helí Rojas frente a los sucesos con los que ha sido atropellado en los últimos días. Tengo diferencias de muy distintos órdenes con el senador Rojas, pero lo que quiero destacar es que, ante hechos de tan extrema gravedad, los demócratas debemos unirnos en esta posición de abierto rechazo a lo que ocurre. Es importante al mismo tiempo comentar otros asuntos que guardan relación con el tema, para que se entienda qué es lo que se está moviendo y cómo los atropellos del presidente de la República y de quienes lo rodean en contra del senador Héctor Helí Rojas nos empiezan a dar la razón a quienes hemos venido denunciando a este gobierno. Por razones de principio soy opuesto a la reelección presidencial, como también a la de alcaldes y gobernadores. Porque de manera inevitable, en las condiciones de un país como el nuestro, esos propósitos reeleccionistas terminan generando tendencias autoritarias y de abuso del poder con el propósito de perpetuar a unos personajes en la dirección del Estado. Les he venido insistiendo a algunos dirigentes uribistas, en las conversaciones que he sostenido con algunos de ellos, en que aquí el aspecto más grave es el de los usos y abusos del poder, las tendencias autoritarias inexorables, e incluso represivas, brutales, que ese presidente de la República, cualquiera que sea, tendrá que ejercer para mantenerse en el poder por ocho largos años. En gracia de discusión, aceptemos que el presidente logre ser reelegido con relativa facilidad. Entonces me pregunto: ¿cuál demagogia, cuál populismo es capaz de conservarle el respaldo a un mandatario en Colombia por ocho largos años? ¿Qué va a pasar en el año quinto, o en el sexto, una vez el pueblo le haya desenmascarado todas sus astucias, esté hasta la coronilla y empiece a exigir que el personaje no siga siendo el jefe del Estado? ¿Qué va a ocurrir? Que éste, para poder perpetuarse, seguramente utilizará en contra de la nación los mismos usos y abusos que lo llevaron a reelegirse. Les he señalado a los uribistas que es por lo menos una irresponsabilidad de parte de ellos, para hacerles la acusación menor, que estén dedicados a reelegir al actual presidente de la República. Y si esto es cierto en general para cualquier reelección, cuánto más en la del presidente Uribe Vélez, porque aquí no se trata de un proyecto de reelección general. No nos traten como idiotas, porque no lo somos. No nos vengan con el cuento de que este es un proyecto de reelección sin nombre propio para someterlo el día de mañana a la decisión del llamado "constituyente primario". No. Aquí hay una conspiración caminando para reelegir al presidente, de momento por cuatro años, pero si se le toma la palabra al doctor Uribe Vélez, que añora los mismos cuarenta años de algún dirigente guerrillero, esperemos que lo que tengan in pectore no sea proponer cada cuatro años una nueva reelección. Si en general es perniciosa la reelección, en este caso es peor. Hay un hecho que nos revuelve el estómago a quienes somos novatos en estas lides parlamentarias, y es ver cómo, cuando se van a aprobar importantes proyectos de ley, merodean por el salón social del Senado todos los lobistas buscando que se legisle en beneficio personal de algún cacao o de algún alto personaje, merodeos que se hacen siempre en nombre de los más altos intereses de la patria. Pero lo que hoy presenciamos, y no recuerdo haberlo visto en el pasado, es aún más grave, un proyecto que se tramita en beneficio personal del propio presidente de la República de Colombia. El presidente de Colombia está moviendo a todos sus escuderos en el Congreso para que reformen la Constitución Política en su beneficio personal. Este es argumento suficiente para oponerse al proyecto con el que se busca reelegir al doctor Uribe. Además, los sucesos de los últimos días que han provocado este debate nos dan la razón a quienes hemos advertido que es un proyecto diseñado para usar y abusar del poder, proyecto que de manera manifiesta ha recibido el rechazo de la opinión pública informada de Colombia. Les pido a los uribistas que hagan un balance de la prensa y las publicaciones y repasen a los analistas, incluidos los seguidores del doctor Uribe Vélez, y todos ponen el dedo en la llaga señalando que ese es un proyecto que no debiera tramitarse. Repito que lo sucedido con el senador Héctor Helí Rojas es muy grave. Lo que pasa es que el país se viene acostumbrando a todo. Hechos que en cualquier otro país causarían una conmoción e incluso tumbarían al mandatario por esa sola intentona, aquí parecen normales. Y como los uribistas dicen tener nobles fines, hay que aceptarles cualquier cosa. Lo que sucedió en la radio es supremamente delicado. ¡Cómo así que el presidente de la República, el dueño de la mayor chequera del país, el jefe de las fuerzas armadas y los cuerpos de seguridad, asalta una emisora para atropellar el derecho de libre expresión del senador Héctor Helí Rojas. ¿Saben ustedes de qué me acordé? De los aplanchadores de los años cuarenta. Es una forma de aplanchar a la gente, volcar todo el peso del poder del Estado contra un senador de la República que tuvo el valor civil de discutirle al mandatario y cuestionar su reelección. Pero como si esto fuera poco, tenemos los sucesos de la prensa del pasado domingo, que realmente ponen al país en una situación de extrema amenaza. Quienes hacen parte de la claque presidencial están dispuestos a utilizar cualquier astucia y a hacer cualquier maniobra para golpear al contradictor. Lo que aquí estamos presenciando es un boleteo. A través del senador Héctor Helí Rojas, se nos notifica a quienes hacemos política en Colombia que no habrá bajeza que no se atrevan a cometer con tal de silenciar a quien se lance a hacer oposición. Me imagino que ya habrá orden al DAS para que le investiguen a cada congresista su vida, obra y milagros, para ir armándonos un prontuario que pueda ser utilizado en contra nuestra si nos atrevemos a disentir. Lo ocurrido en la prensa el domingo pasado es un acto de naturaleza dictatorial, fascistoide. Y ojo, porque algunos dirán, eso es con el doctor Héctor Helí Rojas, no conmigo. Recordemos la vieja frase de Bertolt Brecht. Vinieron primero por alguno y no me importó, porque no era conmigo. Vinieron después por otros y tampoco me importó, porque tampoco era ni conmigo ni con mis amigos, y cuando finalmente vinieron por mí, ya era demasiado tarde. En este campo las cosas se sabe cómo empiezan pero no cómo terminan. Quiero referirme a otra astucia también incalificable que nos vienen presentando, también creyéndonos idiotas. Se nos dice que el presidente de la República y sus amigos, no satisfechos con sacrificarse cuatro años en nuestro beneficio y en el de todos los colombianos, han decidido llevar su sacrificio hasta el límite, durante ocho larguísimos años. ¿Será cierto que se va a sacrificar por el país un presidente que está montado disfrutando de la burocracia del Estado desde tiempos inmemoriales? No ha habido cargo que no haya disfrutado en su vida el actual presidente de la República. ¿Y será cierto el espíritu de sacrificio de doña Noemí, ella que nunca ha estado en la burocracia sino siempre en el desierto de la oposición, sobrellevando todo tipo de sufrimientos? O el del doctor Rudolf Hommes, que por la mañana asesora al presidente de la República y por la tarde a monopolios internacionales, también dedicado a sacrificarse por el progreso de Colombia. Y otro sacrificado, el doctor Fabio Echeverri Correa. Nos creen idiotas que no entendemos lo que está pasando y que vamos a guardar silencio ante este tipo de conductas. Y piensen en la cara de cada uno de los congresistas que tienen hijos, hermanos, primos, en el servicio diplomático, y verán las profundas arrugas que les surcan el rostro por los muchísimos sacrificios que han hecho durante toda la vida en beneficio del pueblo colombiano. Aquí uno debe exigir respeto; que no nos traten como minusválidos mentales. En buena hora el senador Héctor Helí Rojas denunció cómo se viene utilizando el servicio diplomático de Colombia como una especie de caja de la fortuna con la que se pagan todo tipo de favores de acuerdo con las apetencias del señor presidente. Escuchamos al señor presidente en el debate en la emisora haciendo un listado de cómo todos y cada uno de los funcionarios que él había nombrado en el cuerpo diplomático eran perfectos. Aquí uno reflexiona: este es el país de las maravillas. De los cuarenta y cinco millones de colombianos, escogieron los cincuenta hombres y mujeres más capaces para que nos representaran en el exterior. Y una vez escogidos en forma científica e imparcial, ¡oh, sorpresa!, todos resultaron hijos, hermanos, primos, de los congresistas que se requerían para que avanzara el proyecto de reelección como efectivamente viene avanzando. Las propias contradicciones desatadas por el gobierno, el rechazo que está creciendo al proyecto de reelección, vienen desnudándole el alma, la verdadera naturaleza, al señor presidente de la República. Con una astucia se le cae el sombrero, con la siguiente el poncho y no demora en caérsele la mano con la que se sostiene el corazón, o la mirada de seminarista con la que despista a más de uno. Lo que viene quedando en claro es que aquí no hay más que la sempiterna compraventa de votos para un determinado proyecto. Lo que hay con el Partido Conservador no es otra cosa que un acuerdo de clarísima estirpe burocrática, de puestos y cargos para asegurarse su lealtad. Inclusive se dice que está incluida en la operación la propia Vicepresidencia de la República, lo que le exigiría al doctor Pachito Santos hacer otro sacrificio de los muchísimos que lleva haciendo toda la vida desde que nació. No es un hecho nuevo. Así es como ha funcionado el país. Lo realmente nuevo, en lo que el país avanza así al final logre ser reelegido el presidente Uribe, es en que se entienda que nunca en la historia de Colombia había habido un mayor rey de la politiquería que el doctor Uribe Vélez. Un rey tan astuto, que fue capaz de proclamarse el enemigo número uno de la politiquería, como si Herodes se anunciara a sí mismo como el mejor amigo de los niños. ¿Para qué el proyecto de reelección? Para seguir haciendo más de lo mismo que nos ha venido arruinando durante los últimos catorce años, destruyendo la economía nacional y empobreciendo a los colombianos. Mientras tanto, como lo acaba de informar el editorial de Portafolio, a las multinacionales se les han mejorado las condiciones de ganancia en otro 30 por ciento. Y hay en este momento una huelga de los trabajadores del petróleo, el último cartucho que quema la nación colombiana para impedir que un recurso tan estratégico se le siga entregando de manera graciosa al capital extranjero. El proyecto de reelección también configura una cortina de humo para poner al país a mirar hacia otro sitio mientras avanzan el TLC y el Alca. Termino reafirmando mi absoluta solidaridad con el senador Héctor Helí Rojas y haciéndoles un llamado a todos los que estamos en esta batalla: esta es la hora del patriotismo y del valor civil. Nos va a tocar librar este debate en las condiciones en que sea necesario y a riesgo de lo que sea. La verdad verdadera es que la única forma de paralizar estas tendencias autoritarias que campean en Colombia es que cada uno de los demócratas colombianos hagamos los actos de patriotismo y de valor civil que la hora nos exige.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: Reelección presidencial
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Jorge Enrique ROBLEDO Castillo
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 Crédito del autor:
Senador de la República de Colombia.
 Type of text:
 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
 Category: /  Categoría:
 Classic text /  Texto clásico
 No. of words:
 Núm. de palabras:
1966
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