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By / Por: Víctor FLORES Olea
La política sepultada por la publicidad
El espectáculo denigrante de la política en su sentido formal se sustituye paulatina, y también erráticamente, por la expresión militante de los movimientos sociales.

La influencia modernizadora, como ha sido previsible, ha "coloreado" también a la política. No únicamente las formas de vida y de consumo material sino también, por lo que se ve de manera abrumadora, las formas mismas de hacer política y de ofrecerse ésta a los consumidores-ciudadanos. En vísperas electorales los partidos políticos, y sus candidatos, se ofrecen a la ciudadanía como "productos" entre los que debe preferirse, sin más apoyo que ligerísimas variantes de color, sabor y condimento. Y claro está, para redondear el desastre, publicidad estrictamente al lado de aquella que ofrece las otras mil y un baratijas que están en el mercado. Tal es el fondo de la cuestión: la política, los partidos políticos, los candidatos rebajados a naderías, sin el menor respeto al oficio que se pretende cumplir, a la tarea que se propone desempeñar y, sobre todo, sin el menor respeto a la ciudadanía cuya participación se solicita. Las últimas semanas han sido una catástrofe en la historia política nacional, no porque careciera de antecedentes sino porque las tendencias que se apuntaban llegan al extremo y significan una grave descomposición de la vida política de México. ¿Tal fue en definitiva la "transición democrática"? ¿Mera cuestión de mercadotecnia y publicidad? Al final del día nos encontramos con objetos de consumo que apenas se distinguen los unos de los otros. Las actuales elecciones no han dado para más: no ideas, no una mínima plataforma de los partidos políticos y de los candidatos mismos, a fin de que los ciudadanos tuviéramos la oportunidad de elegir no entre "objetos-sujetos", no entre spots mejor o peor logrados, no entre la "visión" de las agencias de publicidad, a las que no interesan sino los contratos, sino en función de las opciones posibles y responsables frente a los problemas del país. La degradación de la política he llegado a peligrosos extremos opuestos al significado real de la democracia y de la participación democrática, y se divorcia abismalmente de la necesidad colectiva de encontrarle urgente solución a sus problemas. Por supuesto esa degradación, tal frivolidad inadmisible, está en el origen del muy probable abultado abstencionismo electoral del próximo domingo. De golpe se esfuma la importancia de los partidos políticos y el significado de sus posibles plataformas (¿cuáles son?) sobre tal o cual asunto de la agenda nacional. Lo dicho: la política es tragada por la publicidad y se asfixia en el bullicio de los spots y las sandeces de los expertos en la subasta de siglas y "celebridades". En esto, hay que reconocerlo, Vicente Fox triunfó en toda la línea: el Vendedor de Palacio impuso su estilo y hechura. La cuestión de la política, como nos lo muestra y demuestra a diario, es sólo asunto publicitario. De la sustancia nada. El problema es que todos los demás partidos políticos han caído en ese estilo, abandonando un mínimo de ideas por la "imagen" y el anuncio, sin importar un comino los proyectos de nación y sus compromisos. ¿La cosecha? Está a la vista: seguramente la mayor abstención ciudadana de que se tenga memoria en elecciones equivalentes. Unas elecciones, al final de cuentas, que seguramente serán las mas costosas en la historia política de México. Y, si rascamos un poco, probablemente en la historia política reciente de cualquier parte. Se ha dicho que en las últimas elecciones en España se erogaron 50 millones de dólares, en tanto que las actuales de México andarían en un gasto de alrededor de los 500 millones. Si a esto le añadimos un alto abstencionismo resultarían, per cápita de votante, unas de las más onerosas de los últimos tiempos. Una verdadera marca mundial de despilfarro. Pero claro, lo anterior no ocurre tan ingenuamente. Una política y una democracia aplastada por la publicidad nos conduce en línea directa a una política y a una democracia controlada por el dinero, por los medios, por los grupos de poder. Hay muchos ejemplos recientes en el mundo que certifican la hipótesis, y no es menor la historia política de Estados Unidos cuya política, al final de cuentas, está en manos del dinero y de los lobbys de presión vinculados a los negocios. Para allá vamos infaliblemente, lo cual significa en nuestro país el triunfo de la derecha y de sus más extremas expresiones. Por eso decimos que ese "estilo" no es ingenuo y que significa, en definitiva, el triunfo de la derecha, nuestra incorporación apenas disimulada a los intereses transnacionales y de una globalización en manos de las corporaciones con objetivos opuestos a los de la nación. Sólo como botón de muestra: ¿cuál es la posición política de los partidos respecto a las vías de un desarrollo económico que sea nacional y no atado a los objetivos de la globalización neoliberal? ¿Cuál es respecto a las medidas económicas necesarias a un desarrollo igualitario? ¿Cuál es su plataforma respecto a una Reforma del Estado de carácter democrático? En estos tiempos de una nueva hegemonía imperial ¿cuál es la posición de los partidos en materia de política exterior? ¿Cuál su posición frente a los esfuerzos desnacionalizadores y privatizadores del actual gobierno? Seguramente los ciudadanos más politizados tienen una idea que se aproxima al significado histórico de los principales partidos en competencia, pero ello de ninguna manera se deriva de la abundante propaganda electoral en curso. Ésta ha preferido en definitiva silenciar más que expresar, más ocultar que revelar. El "modo" de la propaganda electoral a la moda en que todos han incurrido significa, sobre todo para aquellos partidos que se han ostentado como progresistas, una verdadera abdicación, un abandono. Un jugar exclusivamente en los terrenos de un adversario que tiene todas las de ganar. Abdicación y abandono político. Y entonces, por supuesto, desilusión social y desconfianza en aumento respecto a partidos y representantes, que la ciudadanía percibe como profundamente ajenos a sus problemas, a sus esperanzas, a sus necesidades. Metidos de lleno en sus querellas de facción y bandos, a sus "operaciones" cada vez más personales y facciosas: una "clase política" que únicamente recuerda a los electores al solicitar su voto, y esto de la manera más desconsiderada que se pueda ocurrir: no llamando a su inteligencia, a sus convicciones y responsabilidad sino apenas a su difuso instinto de consumidores. Este conjunto, el trato al ciudadano como consumidor y no como ser de razón, es la principal causa del desinterés y del abandono electoral que se presume. Del enorme abstencionismo que se avecina. Pero es verdad: en política, como en muchos otros campos de la vida, los vacío s se colman, y en el caso de México la "desaparición" de los partidos y sus representantes, sepultados por la publicidad y los spots, comienza a llenarse ya por la actividad de las organizaciones sociales y políticas que de todos modos se manifiestan y entran al relevo. Tal es la razón de las cotidianas manifestaciones de carácter social a lo largo y ancho del país. El espectáculo denigrante de la política en su sentido formal se sustituye paulatina, y también erráticamente, por la expresión militante de los movimientos sociales. Y en eso estamos. Sí, idealmente la responsabilidad colectiva es la de no perder el voto como arma de lucha. Sobre todo para una izquierda que ha de servirse de los recursos de la inteligencia y la argumentación, y no aquellos fincados en la riqueza y la fuerza. La cuestión es que hoy no parecen claras las posibilidades concretas de una lucha parlamentaria en función de determinados partidos y personas, naturalmente con las excepciones del caso. Por eso es que la mirada de los mexicanos en materia política se torna mucho más hacia los movimientos sociales que hacia los partidos en sentido tradicional. La política sepultada por la publicidad. Y, sin embargo, ha de renacer, y pronto, de las necesidades y esperanzas de la gran mayoría de mexicanos.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: La política sepultada por la publicidad
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Víctor FLORES Olea
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Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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