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By / Por: Paul WALDER
Números para la resta
Hoy vemos una clásica operación de los mercados financieros internacionales. Lo que entra bajo los mecanismos de la liberalización financiera saldrá más adelante con la misma facilidad. Nuestro pequeño mercado de valores puede festejar hoy en día, lo mismo que mañana lamentar.

Aún no se vislumbra el último escalón. El más oscuro, el que linda con algún abismo. Los flujos de inversión extranjera, motor de la economía durante la década pasada, mantienen la resaca iniciada desde el cruce del milenio, una corriente que huye hacia parajes, aparentemente, más oscuros y rentables. Durante los primeros cuatro meses del año en curso la inversión extranjera materializada retrocedió en un 32 por ciento respecto al nivel alcanzado doce meses atrás. Un recorte de casi un tercio de una cifra que ya registraba otra poda (¡del 83 por ciento!). De lo mínimo a lo ínfimo. Poco más de 400 millones de dólares en unas estadísticas acostumbradas a cantar miles de millones. El dato es sólo un número más (la raya) para la resta. Durante el año pasado la inversión extranjera que fluyó hacia esta latitud cayó un 60 por ciento. Podía ser parte de un proceso de retracción de la economía global. En parte. Chile fue el país que registró la peor caída de toda la región. La economía chilena, el modelo neoliberal por excelencia, había pasado a un segundo, o tercer, plano. Recibía menos inversión –en términos proporcionales- que, por ejemplo, Perú. Algo huelen los sabuesos de Wall Street. Han dejado de hacer apuestas a largo plazo. Tras la buena cosecha de los noventa han optado por buscar nuevos terrenos. ¿Dónde? Tal vez sólo en la economía virtual. Si no hay nada, o casi nada, en la economía real, sí lo hay en los mercados financieros. Las estadísticas de inversión extranjera registran un fuerte aumento en el ingreso de capitales golondrina, aquellos de corto plazo que sólo entran olfateando la rápida rentabilidad. Entre enero y abril de este año estos flujos aumentaron casi un 30 por ciento, corriente que tuvo su referente en la impresionante actividad bursátil. Nuestro mercado accionario, que estuvo prácticamente tieso durante el año pasado, ha tenido una insólita reanimación en los últimos meses. Sólo en abril el valor de las acciones aumentó en más de 15 por ciento. (La convulsión que surgió entre los inversionistas nacionales es casi innecesaria consignarla). Lo que tenemos es una clásica operación de los mercados financieros internacionales. Lo que entra bajo estos mecanismos sale con la misma facilidad. Nuestro pequeño mercado de valores puede festejar hoy en día, lo mismo que mañana lamentar. Estos grandes operadores, que no confían en la economía nacional y, por tanto, no invierten a largo plazo, van de casino en casino para armar su negocio. En algunos casos, como casi ocurrió con Brasil el 2002, pueden desbancar la casa. En economía, como también en muchos juegos, hay unos que ganan y otros que pierden. Las ganancias que buscan estos agentes no surgen de la creación de riqueza –como lo podría ser una inversión productiva- sino de la pérdida de otros actores. El alza bursátil no resolverá ni la alta tasa de desempleo ni la inequidad en la distribución de los ingresos. Este tipo de fenómeno sólo puede aumentar la riqueza de los más hábiles o –lo que hoy es lo mismo- los más poderosos. Es posible que en algún momento estos indicadores agracien a las autoridades, pero, en ningún caso, podrán agraciar a la población. Los efectos de tales ganancias sólo podrán sentirse en Wall Street o, acaso, en aquellas torres de cristal del barrio El Golf. El gran Eric Hobsbawm (que es también un historiador de la economía) nos dice que la economía neoliberal –sin ninguna regulación- no solucionará nuestros problemas. En realidad, empeorará problemas como el desempleo o el empleo precario. Es lógico. La racionalidad empresarial sólo busca su beneficio, que consiste en reducir al máximo el número de empleados y en recortar todos los impuestos, reales o posibles. La inversión de corto plazo en plazas tan exóticas como Chile sólo les es útil a los agentes internacionales como ganancias inmediatas. Los desechos, como ya sabemos, serán socializados.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: Números para la resta
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Paul WALDER
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 Crédito del autor:
Periodista chileno especializado en temas económicos.
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 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
 Category: /  Categoría:
 Classic text /  Texto clásico
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 Núm. de palabras:
647
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Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
 
      
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