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| La defensa de las elites |
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| Los argumentos de los vecinos de Pe帽alol茅n, que con buena voluntad son una suerte de conservadurismo ecol贸gico, m谩s se acercan a una l贸gica de bunker o de apartheid. Es probable que en la discusi贸n entren ciertos aspectos legales sobre la regulaci贸n urbana, sin embargo el punto central se帽ala otro tipo de motivaciones. La defensa del medio ambiente, de la menor densidad urbana esconde el temor a las hordas de pobres, con sus carretones, triciclos, una repulsa a la mendicidad, los vicios y, c贸mo no, a la delincuencia. | |
La aldea global deriv贸 en globalizaci贸n financiera, comercial, comunicacional. Un proceso que podr铆a 聳lo decimos a modo de concesi贸n condicional- conducir hacia una mayor homogeneizaci贸n de las culturas y del espacio social. Es probable que as铆 sea en algunos aspectos. Est谩 el debilitamiento de las fronteras, de las soberan铆as nacionales y est谩 tambi茅n la mayor uniformidad de la sociedad civil. Por las fronteras cruzan sin problemas los flujos de capitales, bienes y otros servicios; y la sociedad civil se nutre de los mismos productores de sentido: desde bienes de consumo globalizados a la publicidad, desde los medios de comunicaci贸n a la ideolog铆a de mercado, bien incorporada por los distintos gobiernos nacionales. Desde Singapur a Valpara铆so, nuestras conciencias son masajeadas por la misma maquinaria.
Salvo contadas excepciones, las personas est谩n impedidas de movilizarse. El tr谩fico global es para mercanc铆as y servicios, acaso para unos pocos elegidos: directores de empresas, ejecutivos y la oficialidad que empuja el modelo. Para el resto, su funci贸n de consumidores, mano de obra barata o simple reserva cultural no les califica para movilizarse. Los aparatos de control, desde los burocr谩ticos hasta la coerci贸n f铆sica en los aeropuertos y fronteras son una muestra palmaria de esta cara de la globalizaci贸n.
La impronta que va dejando nuestro siglo, junto a esta mayor proximidad es tambi茅n la disparidad. Estamos cada vez m谩s cerca, pero somos cada vez m谩s desiguales. El mundo es m谩s estrecho, pero es m谩s segmentado. Esta nueva vecindad lleva tambi茅n un nuevo tipo de control para evitar las distorsiones del modelo. La noci贸n de peligro social se ha convertido en parte del imaginario colectivo 聳basta ver la encuesta de Paz Ciudadana bien amplificada por los medios la semana pasada- y los m茅todos de control de este eventual peligro en una acci贸n natural.
El rechazo de los vecinos de la comunidad ecol贸gica de Pe帽alol茅n al traslado de familias pobres de la misma comuna a terrenos colindantes con su asociaci贸n se inscribe en esta nueva tendencia. Sus argumentos, que con buena voluntad son una suerte de conservadurismo ecol贸gico, m谩s se acercan a una l贸gica de bunker o de apartheid. Es probable que en la discusi贸n entren ciertos aspectos legales sobre la regulaci贸n urbana, sin embargo el punto central revela otro tipo de motivaciones. La defensa del medio ambiente, de la menor densidad urbana esconde el temor a las hordas de pobres, con sus carretones, triciclos, una repulsa a la mendicidad, los vicios y, c贸mo no, a la delincuencia.
Estos vecinos de Pe帽alol茅n han mantenido el control de sus privilegios por la distancia, s贸lo acortada por la tracci贸n de los caros veh铆culos 4X4. Como un puente cortado, los senderos pedregosos han impedido durante los a帽os la llegada de las micros, de los triciclos, de las cartoneras viudas.
La reacci贸n de este grupo en defensa de sus privilegios es, sin embargo, una acci贸n m谩s en una cultura de la segmentaci贸n y del control. Pe帽alol茅n, como pr谩cticamente todas las comunas del sector Oriente de Santiago, es un espacio vallado, amurallado, con cercas el茅ctricas por las que pululan camionetas de guardias privados de seguridad. En su propia escala, se reproduce la divisi贸n planetaria Norte-Sur. La frontera norte de M茅xico s贸lo est谩 abierta a los productos y servicios del Nafta. Los acuerdos de libre comercio est谩n ah铆 para los objetos; para las personas se ha reforzado la discriminaci贸n.
El ensayista y urbanista californiano Mike Davis ha llamado arquitectura fortaleza al dise帽o de las ciudades modernas. Davis se ha inspirado en Los Angeles, pero sus an谩lisis son aplicables en muchas otras ciudades, desde Sao Paulo, Caracas a Santiago. En la arquitectura fortaleza, que es una prolongaci贸n f铆sica de los nuevos conceptos de control mundial, no s贸lo las viviendas se convierten en setos cerrados y vigilados, sino tambi茅n los centros comerciales e instituciones p煤blicas. Un espacio interior abierto y libre 聳cuya caracter铆stica es el mall- pero impenetrable desde el exterior.
Davis parece haber inspirado a muchos novelistas de ciencia ficci贸n, como William Gibson o Rudy Rucker, quienes han trazado el futuro como una pandemia social controlada por el poder econ贸mico, sociedad cuyo escenario son estas ciudades amuralladas.
La segmentaci贸n no es s贸lo una discriminaci贸n espacial. En Chile no s贸lo ha estado presente en las nefastas erradicaciones del gobierno de Pinochet; la segmentaci贸n ha cruzado toda nuestra historia y es parte del imaginario de las elites. As铆 fue como los vecinos de Pe帽alol茅n, en lo que parece una reacci贸n natural o, tal vez, cong茅nita, le escribieron una carta a Ravinet para que no mezcle" peras con manzanas".
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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La defensa de las elites |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Espa帽ol |
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Author: /
Autor:
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Paul WALDER |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Periodista chileno especializado en temas econ贸micos.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / Art铆culo de opini贸n |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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744 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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