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By / Por: Erich MARQUARDT
El cisma entre Europa y EEUU

Las recientes tensiones entre EEUU y Europa Occidental no muestran signos de disminución e iluminan aun más las crecientes diferencias entre estos antiguos aliados. El desmembramiento de la Unión Soviética en 1991 eliminó la amenaza tradicional a Europa Occidental. Durante los años 90, EEUU comenzó a reconocer que, ausente la amenaza soviética, no existía ningun estado del cual proteger al continente europeo. Más aun, comenzó a reconocer que ahora podría proseguir la política exterior que deseara, sin tener que preocuparse en demasía por las opiniones de los europeos -fueran estos el público en general, los políticos o los diplomáticos; sin una amenaza contra Europa, los estados europeos no tenían cartas con las cuales jugar contra EEUU, tal como los franceses lo habían hecho de manera consistente, por ejemplo en conflictos tales como el de Vietnam. A pesar de esta falta de dependencia, durante la primera década a partir del desmoronamiento de la Unión Soviética, EEUU continuó su rol tradicional en las relaciones europeas: en 1991, el gobierno de Bush trabajó con Europa para atacar a Irak en la Guerra del Golfo, y ya dentro de la década, el gobierno de Clinton hizo lo mismo al atacar a Serbia en los Balcanes. A través de toda esta década, aun cuando el gobierno de Bush y el de Clinton no necesitaron a Europa para conseguir sus objetivos, el vínculo entre los estados europeos y EEUU era demasiado fuerte como para evadirlo. Si bien EEUU presionó más, en general continuó trabajando con sus aliados tradicionales en Europa Occidental así como a través de la institución multilateral que son las Naciones Unidas. Todo esto cambió con la elección de George W. Bush en el otoño del año 2000. El advenimiento al poder del gobierno de Bush, sumado a los ataques de Setiembre 11, proveyeron a Washington la oportunidad para reinstalar a pleno la política de “fuerza bruta” dentro de las relaciones exteriores estadounidenses. Este cambio de política reflejó la opinión de Washington de que las Naciones Unidas estaban deviniendo irrelevantes. La ONU fue creada para prevenir choques entre grandes potencias; su necesidad fue evidente luego de la Segunda Guerra Mundial cuando por segunda vez en 50 años, chocaron los intereses de poderes hegemónicos regionales resultando en un baño de sangre. El propósito de la ONU era evitar que otra vez estados fuertes se destruyeran mutuamente. La necesidad de una ONU para refrenar a los estados débiles era menos clara. Durante las décadas posteriores a su creación, no fue la ONU quien refrenó a los estados débiles, sino las superpotencias. EEUU los refrenó dentro de su esfera de influencia y la URSS lo hizo dentro de la propia. Debido a esta realidad, la ONU fue usada por EEUU y la URSS para contrarrestar mutuamente su poderío. Ahora que la URSS ha desaparecido, el único poderío que las Naciones Unidas tienen por contener, es el de EEUU, pero el gobierno de Bush ha reaccionado hostilmente a los intentos de la ONU de refrenar acciones estadounidenses. Por lo tanto, lo que el mundo a visto ahora, con la decisión estadounidense de atacar a Irak, es al gobierno de Bush tomando un paso más para alejar a EEUU del internacionalismo y un paso más para acercarlo hacia la política de “fuerza bruta”, la cual permanece así como condición preponderante del orden mundial desde la creación del sistema de estados modernos en la Paz de Westfalia de 1648. El desprecio estadounidense a ser refrenado por la ONU es la razón por la cual el mundo entero, con la excepción de unos pocos aliados como Gran Bretaña, Japón y Australia, se han sentido amenazados por la última movida de EEUU en Irak. Los ojos del mundo observaban para ver si EEUU elegiría categóricamente por un mundo político de “fuerza bruta”, o por mantenerse dentro de los límites del internacionalismo. Ahora que Washington eligió “fuerza bruta” el mundo está tratando de adaptarse. EEUU demostró que no necesita a la ONU ya que ahora su esfera de influencia cubre todo el mundo y no hay superpotencia para desafiar su hegemonía. Ahora, cuando un estado del Medio Oriente se pasa de la raya como lo hizo Irak, será EEUU la que lo refrenará, no la ONU. Si un estado en Asia se pasa de la raya, también será EEUU quien lo refrenará. El mundo entero se encuentra hoy dentro de la esfera de influencia estadounidense y esto ha hecho a la ONU más impotente que nunca. Es esto lo que tanto ha enojado a Europa. Al aumentar su poder más allá de las restricciones de las Naciones Unidas, EEUU debilitó aun más el poder de todos los estados que todavía trabajan dentro de la ONU. Otros países sólo aceptarán la política estadounidense de “fuerza bruta” si también encuentran deseable el modelo económico, social y político de EEUU. Pero este no es el caso. Estos desacuerdos expresan el fracaso estadounidense en lo que se refiere a persuasión y, a juzgar por la historia, EEUU será incapaz de gobernar derribando a cada estado que desafíe su modelo. [Sin embargo,] de acuerdo a la Estrategia de Seguridad Nacional 2002 del gobierno de Bush, [precisamente] este parece ser el plan actual. Cada vez que EEUU derribe a quien se oponga a su poder, más y más tendrá que depender de la coerción para preservar el nuevo orden mundial. Esta situación debilitará su poder de persuasión alrededor del mundo e incrementará el creciente resentimiento que se siente en su contra. Alentará aun más a potenciales superpotencias, tales como China, a aumentar su poder para equiparar a EEUU. Cuando esto ocurre, tal como ocurrió entre Japón y EEUU en la Segundo Guerra Mundial, el mundo podría muy bien ser testigo de otro choque entre los poderes e intereses de titanes, con todas las implicaciones negativas que esto conlleva. Traducido por Jorge Woods

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: El cisma entre Europa y EEUU
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Erich MARQUARDT
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Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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