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| Informe global de la corrupción 2003 |
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| En la lucha contra la corrupción, se deben utilizar leyes y reglamentaciones contra el uso indebido del poder. Si se ha de restaurar la confianza en las instituciones públicas y privadas, se deberá garantizar el acceso a la información para promover la transparencia, y ésta quizás sea el arma más poderosa contra la corrupción. | |
A los corruptos se les están agotando los escondites. Éste es el mensaje que se desprende del Informe Global de la Corrupción 2003. Gracias a la tecnología que facilita la difusión de información actualizada y precisa, los medios y la sociedad, de forma creciente, exigen al sector privado y a los políticos que rindan cuentas.
A fin de garantizar la difusión de la información, los capítulos nacionales de Transparencia Internacional en Alemania, el Líbano, México, Panamá y muchos otros países han hecho campaña a favor de la libertad de información. Bajo el escrutinio de éstos y de otras organizaciones civiles, y del público en general, los gobiernos están tomando medidas para impulsar la causa de la transparencia. Desde Chile y Brasil hasta Corea del Sur y la India, la propagación del sistema de e-government (gobierno electrónico) implica un uso más generalizado de la Internet para trasmitir la información de dominio público y para abrir a la sociedad el proceso de ofertas en licitaciones públicas y privatizaciones.
Pero la libertad de información no es suficiente. No importa el grado de profesionalismo y precisión con el que se procese la información, la corrupción continuará prosperando si los medios y la sociedad civil no ejercen su función de observadores, y si los periodistas de investigación y, especialmente, los delatores dejaran de exhibir el valor que han demostrado hasta ahora.
Estos defensores de la transparencia son tan esenciales en el mundo en desarrollo como en el mundo desarrollado. La sección correspondiente a los informes regionales de este volumen se inicia con las revisiones de Europa Occidental y Norteamérica, desde donde el escándalo de Enron hizo tambalear al sector corporativo mundial y menoscabó gravemente la confianza de la sociedad en la integridad del sector privado. Enron y los otros escándalos que le sucedieron intensifican la percepción de colusión entre auditores, consultores impositivos, abogados y banqueros y sus clientes corporativos en la manipulación de los registros contables para el beneficio a corto plazo de los administradores, lo que constituye un flagrante atropello a la confianza investida en ellos por los accionistas, empleados y la sociedad en general.
En cierta medida, las iniciativas internacionales como la Convención de 1997 de Lucha contra el Cohecho de Funcionarios Públicos Extranjeros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) pueden desalentar este tipo de conducta no ética. A pesar de que el propósito primordial de la misma es penalizar el cohecho de funcionarios públicos en el extranjero, la convención y los instrumentos relacionados de la OCDE también tocan cuestiones tales como informes contables, auditoría y controles corporativos. TI ha instado a la OCDE a que insista en promover avances en estas áreas en sus estados miembro dado que la Convención todavía no ha causado un impacto lo suficientemente revelador. Se están investigando sólo unos pocos casos en virtud de la convención, y se observa en la mayoría de los países miembro de la OCDE una falta de voluntad política para procesar judicialmente a aquellos involucrados en notorios casos de cohecho.
Además, el proceso de monitoreo de la OCDE, que fuera diseñado para garantizar la efectiva implementación y ejecución de la Convención por parte de los estados miembro, carece de los recursos necesarios y registra demoras en su accionar. La convención fracasará si la OCDE no puede presionar a los gobiernos para que éstos lleven ante la justicia a aquellos responsables de sobornar a funcionarios extranjeros.
La reforma legislativa no es el único medio para impulsar la transparencia. Dentro del sector corporativo, muchos líderes de negocios también están asumiendo el desafío de cercenar la corrupción. El Índice de Fuentes de Soborno (IFS) 2002 revela que se percibe a las compañías de los principales países industrializados como levemente menos proclives al cohecho que al momento del primer IFS realizado en 1999. Sin embargo, hay empresas en Gran Bretaña y Estados Unidos que representan notables excepciones a esta tendencia. Muchas empresas comprenden que erradicar el cohecho tiene sentido desde el punto de vista económico. Una encuesta realizada por Social Weather Stations a fines de 2001 reveló que los empresarios en las Filipinas estaban dispuestos a destinar un dos por ciento de sus ingresos netos corporativos a la financiación de programas anticorrupción. Habían estimado que evitar la corrupción redundaría en un aumento del cinco por ciento en sus ingresos netos y en un ahorro del 10 por ciento en los contratos.
A escala nacional, también se evidencia el avance en la lucha contra la corrupción. Hemos escuchado noticias alentadoras provenientes de los países en Europa Central y Oriental en fase de adhesión a la Unión Europea donde gracias a la voluntad política y la sociedad civil - junto a la presión ejercida por actores internacionales - se han realizado esfuerzos a fin de promover la transparencia y el buen gobierno. Sin embargo, el ritmo también es lento para revertir el perjuicio que ocasiona la corrupción a la reputación personal, pública y corporativa. En todo el mundo, el público sufre una terrible pérdida de confianza y la ciudadanía confía menos en los partidos políticos que en ninguna otra institución pública. Los más recientes datos del Nuevo Barómetro Europeo presentados en la sección sobre datos e investigación de este informe, revelan que en Europa Central y Oriental en su conjunto sólo una de cada ocho personas confía en los partidos políticos y sólo una de cada siete verdaderamente confía en los miembros del parlamento.
Mientras que todavía queda mucho por mejorar, en los últimos doce meses fuimos testigos de notables éxitos en la lucha contra el lavado de dinero y en la repatriación de bienes robados. Los acontecimientos del 11 de septiembre indujeron al gobierno de Estados Unidos y a otros a reconocer la naturaleza perniciosa del lavado de dinero y a instar al Grupo de Trabajo sobre Acción Financiera de la OCDE a ajustar aún más sus estrictas pautas contra el lavado de dinero. La cooperación internacional entre el poder judicial y las fuerzas de seguridad ha aumentado, y en noviembre del año 2001, la UE adoptó una nueva directiva sobre el lavado de dinero que obliga a los estados miembro a combatir el lavado de las ganancias obtenidas de la comisión de delitos graves, inclusive la corrupción.
El Informe Global de la Corrupción 2003 también refleja una tendencia positiva entre los donantes. Si bien ya en el informe 2001 nos habíamos percatado de los esfuerzos realizados por las organizaciones para detener la corrupción, en el último año éstas se han vuelto más exigentes, insistiendo en la necesidad de comprometerse con las políticas y procedimientos anticorrupción. Este enfoque encaja con la apertura de las cuentas públicas al escrutinio independiente. Los donantes también deberían insistir en que la sociedad civil goce de un acceso completo al monitoreo de los gastos y que pueda verificar que la ayuda llegue a los beneficiarios y proyectos para los cuales fue destinada, como escuelas y hospitales.
Desde que las organizaciones civiles se organizan de manera más eficiente, especialmente en muchos países del continente africano, también realizan importantes aportes a la causa anticorrupción. Los capítulos nacionales de Transparencia Internacional en África están impulsando una campaña para la repatriación de los bienes apropiados en forma ilegal por los ex dictadores y depositados en cuentas bancarias en Londres, Zurich, Nueva York y Liechtenstein. Finalmente, los nigerianos casi presenciaron el retorno de USD 1.200 millones en fondos, robados por el difunto dictador Sani Abacha, hasta que el hijo de este paró el proceso antes de firmar un acuerdo que incluía una claúsula mediante la cual se retiraban los cargos por robo y lavado de dinero contra este y sus socios. En este frente, también se avanzó en Sudamérica. En Perú, el gobierno de Alejandro Toledo ha realizado significativos esfuerzos para enmendar los errores de la era de Fujimori. Por ejemplo, se han congelado USD 225 millones depositados en cuentas alrededor del mundo a nombre del jefe de inteligencia de Fujimori, Vladimiro Montesinos, y de otros implicados en actos de corrupción.
Los esfuerzos de la sociedad civil para combatir la corrupción son apuntalados por el trabajo de los periodistas de investigación. En octubre de 2001, el Comité de Selección del Premio de Integridad de Transparencia Internacional brindó un homenaje a la memoria de cuatro individuos que perdieron la vida a causa de sus tenaces esfuerzos para eliminar la corrupción. Tres de ellos eran periodistas. Carlos Alberto Cardoso, periodista de investigación en Mozambique fue asesinado en noviembre de 2000 mientras investigaba el fraude bancario más grande en la historia de su país. Georgy Gongadze, periodista ucraniano que pusiera de relieve la corrupción gubernamental en su servicio informativo por Internet, fue brutalmente decapitado y quemado con ácido en el otoño del año 2000. Norbert Zongo, un periodista de investigación de Burkina Faso y secretario de redacción del semanario L´Indépendant fue asesinado en 1998; el caso sigue sin resolverse. En el año 2001, uno de cada cuatro periodistas asesinados estaban investigando casos de corrupción y las muertes todavía continúan.
Sin embargo, debemos recordar que hay un sinnúmero de casos donde los medios descuidan el rol que debieran ejercer en defensa de los derechos de los ciudadanos y, en cambio, alimentan vínculos indebidamente estrechos con líderes políticos. En este marco, no es factible que los medios puedan sacar a la luz casos de corrupción. De hecho, un reciente estudio realizado por el Banco Mundial revela que la exposición de casos corrupción no es tan común entre los medios de propiedad estatal como entre sus homólogos en el sector privado. En el Medio Oriente, muchas estaciones de televisión son de propiedad de ministros de gobierno y nadie parece percatarse de los conflictos de intereses existentes. Los periodistas en la región corren el riesgo de ser encarcelados por criticar a los líderes políticos, y la mayoría de las legislaturas de la región no han todavía redactado, promulgado ni puesto en vigor leyes que garanticen la libertad de información.
La presión política y las relaciones impropias con figuras públicas no son los únicos obstáculos que se interponen en el camino de asegurar altos estándares periodísticos. En muchos países, la concentración de la propiedad de los medios en pocas manos amenaza cada vez más el rol vital de los mismos en la lucha anticorrupción. Los problemas de conflictos de intereses y concentración de los medios son muy pronunciados en Italia, donde el Primer Ministro Silvio Berlusconi controla la mayoría de las estaciones de televisión privadas así como también la red de televisión pública. Berlusconi había prometido resolver el conflicto existente entre su cargo político y los intereses de los medios dentro de los primeros 100 días de gobierno, pero para mediados de 2002 no había todavía indicios de que fuera a cumplir su promesa. Como miembro de la UE, Italia ha dado un ejemplo pasmoso a los candidatos que pretenden adherirse a la UE que hace muy poco lograron escapar de las garras de la censura estalinista.
La sociedad civil y las instituciones internacionales enfrentan la corrupción en muchos frentes. La corrupción - que continúa destruyendo la confianza en las instituciones públicas y privadas - es un problema sistémico; por lo tanto, los medios para derrotarla también deben ser de gran alcance y sistémicos. En esta lucha, se deben utilizar leyes y reglamentaciones contra el uso indebido del poder. Si se ha de restaurar la confianza en las instituciones públicas y privadas, se deberá garantizar el acceso a la información para promover la transparencia, y ésta quizás sea el arma más poderosa contra la corrupción. Sólo al hacer hincapié en el acceso a la información y en una mayor transparencia en todas las esferas de la sociedad, desde lo local hasta lo intergubernamental, podrán la sociedad civil, el sector privado y el gobierno razonablemente intentar detener y exponer la corrupción y así asegurar que los corruptos ya no tengan sitios en donde esconderse.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Informe global de la corrupción 2003 |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Peter EIGEN |
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Author credit:
Crédito del autor:
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Presidente de Transparencia Internacional.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / Artículo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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1959 |
Article introduced on:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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