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Fernando ESTRADA Gallego |
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| La defensa del argumento entrega una confianza excesiva a una instancia que, en nuestro caso, se ha ido consolidando orgánicamente: el parlamento. En contra de la tentación de la consulta al primario constituyente y de sus ineludibles logros: la democracia directa. | |
En medio del abundante material de argumentos sobre la reelección sobresale la postura parlamentaria. Y al frente de la misma la exposición de motivos presentada en este diario por parte del expresidente López. No tanto por su originalidad, pues cita antecedentes históricos como el de Alberto Lleras Camargo. Lo novedoso es la contundencia de sus controvertidas premisas. La variante parlamentaria avanza por encima de la repetición que ya ha comenzado a experimentarse sobre el asunto.
Los uribistas van a hacer campaña mediante una consulta popular que tiene como objeto modificar la carta magna. En palabras de Fabio Echeverri Correa: "un articulito bien sencillo que diga: a partir de la fecha el presidente que esté en el ejercicio del poder, podrá ser reelegido". Una articulito que hace fiestas por su incidencia directa en el programa de gobernabilidad. Esta posición defiende un argumento cuyo peso es de pluma: dependerá de la volatilidad de las encuestas y el elector.
En cambio, el argumento parlamentario es relevante por tres razones: Primero, coloca el tema de la reelección del presidente más allá de un voluntarismo coyuntural y oportunista de seguidores o detractores. Lo sitúa en perspectiva con la posibilidad de cambiar la dinámica de nuestras instituciones polÃticas. Al contemplar la historia reciente del régimen presidencial colombiano y sus alcances polÃticos saltan defectos: ligar democracia con proceso electoral, personalizar el liderazgo, popularizar los principios constitucionales. En suma: la polÃtica al servicio de la casuÃstica y el mercado electoral. ¿Por qué no cambiar?
Segundo, le confiere un peso institucional decisivo al parlamento. Al evocar la naturaleza original de esta instancia moderna cabe subrayarse su carácter deliberativo. Son concepciones diferentes aquellas que orientan una iniciativa arraigada continuamente en las encuestas, o la consulta ciudadana de aquellas que prefieren el debate representado en el seno del parlamento. Sobre todo ahora cuando el paÃs reclama un vigoroso replanteamiento de los partidos y sus representantes, y cuando mejorar las sesiones sobre proyectos y actos legislativos exige una formación distinta para el ejercicio de la polÃtica.
Tercero, propone desligar polÃtica de elecciones. Con lo que se confiere un golpe de gracia a un fenómeno que ha venido por décadas deteriorando el nivel de la polÃtica en Colombia, las alianzas perversas entre electores interesados en sus ventajas particulares y politiqueros vendiendo sus cargos al mejor postor. El negocio de la polÃtica. Otorgarle al parlamento la autonomÃa e independencia para escoger mediante una consulta ponderada quien o quienes pueden ser los dirigentes de la nación es demasiado atrevido y puntilloso. Pero puede proveer las condiciones necesarias para dar un paso y cambiar costumbres polÃticas inconvenientes.
El argumento parlamentario no es nuevo en la tradición moderna, como bien lo indica el expresidente. Un genio de la sicologÃa polÃtica, Alexis de Tocqueville, solÃa desconfiar de la democracia como gobierno del pueblo. Definirla con esta ambigüedad le parecÃa peligroso por los grados de relativismo social que contenÃa la cantidad. López Michelsen habla en nombre de una corriente de pensamiento que muestra afán por defender las instituciones de la república, los partidos constituidos y el parlamento. Fue una preocupación de Tocqueville.
El punto de marras desaparece con frecuencia entre los burladeros del debate por la reelección. Al parecer el asunto no es saber cuánto puede ganar el paÃs con la escogencia renovada de Uribe Vélez. El tema es cuánta fuerza convincente tiene el argumento sobre la reelección en tiempo presente y llevado a cabo como debate dentro de los conductos parlamentarios.
El argumento a favor del régimen parlamentario contiene, sin embargo, dos premisas flojas: expresa un deseo antes que el cumplimiento efectivo de las condiciones polÃticas que lo llevarÃan a cabo. Transferir al sistema polÃtico colombiano el imaginario europeo sin más. ¿Puede acaso compararse los debates del parlamento inglés contra Tony Blair con la defensa del referendo realizada por Uribe? Con la enorme dispersión de pequeños grupos y movimientos en el seno del Congreso, sin bancadas sólidas y partidos desdibujados, ¿Cómo lidiar con las reglas de un debate tan complejo?
La defensa del argumento entrega una confianza excesiva a una instancia que, en nuestro caso, se ha ido consolidando orgánicamente: el parlamento. En contra de la tentación de la consulta al primario constituyente y de sus ineludibles logros: la democracia directa.
En fin, pese a sus atenuantes crÃticos, la variante parlamentaria expone argumentos necesarios en el debate sobre la reelección.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Una propuesta menos tormentosa |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Fernando ESTRADA Gallego |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Autor colombiano, director del Centro de Estudios Regionales CER.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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713 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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