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Fernando ESTRADA Gallego |
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| Immanuel Kant y la guerra |
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| Kant creÃa que la guerra sólo podrÃa legitimarse rigurosamente como un medio de defensa. (...) Un "ataque preventivo", por ejemplo, no serÃa legitima defensa. | |
El bicentenario de la muerte de Kant acaeció el pasado 12 de Febrero. En Colombia se ignoró el evento, la muerte de un filósofo no dice mucho si se la compara con la exhibición rosa de celebridades de farándula. Por contraste, en Alemania se expresó una gratitud natural al decano de la Modernidad. Basta repasar los eventos en Heidelberg, BerlÃn o Munich, para admirar cómo se reprodujeron sus ideas. Pese a este desaliño colombiano, ¿puede Kant decir algo sobre nuestro presente?
Kant creÃa que la guerra sólo podrÃa legitimarse rigurosamente como un medio de defensa. Una justificación cualquiera, por fuera de tal concepción, no tendrÃa lugar. Un "ataque preventivo", por ejemplo, no serÃa legitima defensa. Con todo, la dinámica histórica ha cambiado y podemos alegar razones a favor de un punto de vista kantiano sobre las guerras civiles. Nuevas Guerras, las denomina Mary Kaldor. Y forzando un poco la hermenéutica, sabrÃamos qué argumentos darÃa Kant al moribundo don Manuel, en caso que el guerrillero más viejo del mundo aceptara un consejo del filósofo.
La filosofÃa polÃtica de Kant corresponde a un perÃodo tardÃo de su producción intelectual, cuando ya declinaba su potente pensamiento. Quienes hemos pasado las lecturas preliminares de su CrÃtica de la Razón Pura, sabemos la tortura y disciplina requerida. Un estilo que no expone por fortuna la Paz Perpetua, un breve ensayo filosófico de 1795 -el más lúcido de los textos polÃticos de Kant- por no mencionar la más detallada aproximación al gobierno republicano que contienen los Principios Fundamentales de la MetafÃsica de la Moral (1785).
Una lectura superficial de la Paz Perpetua sugiere que la ley internacional, administrada por una "Liga de Naciones" podrÃa tomar lugar en los conflictos y coadyuvar a las naciones para encontrar salidas negociadas a sus desacuerdos. La guerra sobreviene porque entre las naciones existe un estado de pugna natural; al ingresar a una Liga, estas avanzan hasta conformar una "república mundial" en la que los intereses quedarÃan subordinados al propósito común de un orden legal.
Esta interpretación corresponde al ideal kantiano de la Ilustración, la visión de una humanidad guiada por la razón hacia una moral universal y secular. Y aquà dos aspectos centrales sobre la guerra. Primero, que Kant nunca habrÃa respaldado una acción bélica sin que se hubiesen agotado todas las posibilidades de negociar; segundo, que él habrÃa colocado los tratados internacionales por encima de los intereses nacionales, en caso de conflicto.
Siempre existe el riesgo de equivocarse, escribió Kant al formular su profunda crÃtica de la razón y el ámbito de sus lÃmites. CreÃa que la razón es el tribunal que decide nuestra condición humana e ilustra nuestra naturaleza. La libertad depende de la razón, una vida guiada por la racionalidad se traduce en autonomÃa. Aprender a servirse de la propia razón es la meta del hombre libre. Debemos a Kant el haber formulado la función de la racionalidad en términos de una idea regulativa. O un principio constitutivo del ser humano.
La concepción de una república mundial como órgano universal ideal. Para Kant, esta república mundial no describe un estado presente sino un "Ideal de la Razón", una idea que nos une como criaturas hacia un mismo destino. La concreción de la misma sólo encuentra parentesco cuando los ciudadanos constituyen una república concreta. Y Kant aclara que la Liga de Naciones puede establecer una genuina legalidad sólo si sus miembros pertenecen a esta república. A menos que tal condición se cumpla, las naciones estarán expuestas a los conflictos propios de su estado de naturaleza. Una especie de desorden hobbesiano en grande.
En una república asÃ, las personas son autores de las leyes que las gobiernan. Los miembros de la misma no son sujetos, sino ciudadanos, cobijados por derechos recÃprocos y gobernados por las instituciones que les representan. Sin embargo, Kant fue reservado con la tolerancia en tiempos cuando predominaba una monarquÃa constitucional. No creÃa en la obediencia incondicional a los gobernantes, menos si ésta reñÃa con el respecto inexpugnable a la libertad moral.
Y ahora traslademos el legado kantiano a nuestro paÃs. Suponiendo que don Manuel viviera sus últimos meses, como se asegura. Un viejo guerrillero que ha visto sucumbir los ideales primarios de su lucha, y que ahora calla la pérdida irredimible de sus ideales. Si don Manuel leyera a Kant, podrÃa dejarnos un valor humanitario supremo como recuerdo. Y en lugar de una guerra perpetua, las condiciones para un tiempo de paz.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Immanuel Kant y la guerra |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
|
Fernando ESTRADA Gallego |
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Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Autor colombiano, director del Centro de Estudios Regionales CER.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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730 |
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Artículo introducido el:
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Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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