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Fernando ESTRADA Gallego |
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| FilÃpica en defensa de la universidad |
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| El problema sigue siendo el de combinar las contribuciones públicas y privadas para servicios en los que el Estado ya no garantiza sus aportes. No lo está haciendo ni lo hará en el futuro. Alegar que son servicios que simplemente no pueden descargarse completamente a los contribuyentes es parte de un reclamo justo que cualquier sociedad debe hacer. | |
El viceministro de Educación Superior, Javier Botero, (Revista Semana, Noviembre 23 de 2003) acierta en dos de tres argumentos para justificar por qué las universidades deben proveer condiciones de responsabilidad compartida con el desarrollo del paÃs: (1) Porque su estructura administrativa excedió los costos para el gobierno y los programas de formación crecieron sin un adecuado sistema de información que facilitara rigurosos procesos de evaluación; (2) Porque la formación reflejó un distanciamiento entre la universidad y los centros de producción y tecnologÃa, universidad-empresa, etcétera. Pero comete una doble falta con el tercer argumento, La naturaleza de la Revolución Educativa: "ampliación de cobertura, mejoramiento de la calidad e incremento de la eficiencia del sector". Traslada unas obligaciones del Estado a la población más afectada, mediante un sofisma dilatorio, y crea un marco de referencia inadecuado para comprender el papel de la universidad en el paÃs, reduce la misión universitaria al transformarla en un politécnico.
Quiebra otro bien público
Después de las pensiones y la atención a la salud, la educación es el tercer servicio público importante que se encuentra en zona de gravedad. En un balance de reconocida difusión en América Latina, nuestra educación superior en Colombia, ha visto reducir sus alcances, los estudiantes ocupan los últimos lugares en pruebas de conocimientos y competencia. La naturaleza del problema universitario es similar al que afecta a todos los servicios públicos: un crecimiento enorme de la demanda, que el Estado no puede sostener, y le ofrece un tratamiento desde el sector privado. Esto significa, ante todo, que a las clases medias se les está pidiendo que contribuyan más para cubrir los costos de esos servicios, ya sea a través de impuestos más elevados o de la privatización de las cargas financieras. Las pensiones privadas adicionales, los crecientes cobros por la atención a la salud en todas partes y las "créditos con facilidad de acceso" para los estudiantes universitarios se convertirán en temas polÃticos candentes. En gran medida, los remedios pueden ser peores que la enfermedad.
El argumento velado
En el caso de la educación superior existe, por supuesto, un argumento velado por el viceministro. Ante el progresivo abandono de la educación superior en las agendas del gobierno y la falta de fondos suficientes, el Estado simplemente han ido dejando que las universidades se deterioren. Aulas abarrotadas, frecuentemente en espacios fÃsicos inadecuados y sin el equipo necesario han conducido a semestres cada vez más prolongados, a un deterioro en la calidad de los grados y a mucha insatisfacción. Ahora, sin embargo, las calamidades de aumentar la cobertura sin un financiamiento público adecuado será el golpe de gracia. En la mayorÃa de las universidades la planta de profesores jubilados está congelada desde los 90. Se reemplazan por profesores hora cátedra. Mientras el gasto en defensa y seguridad ha pasado a un vertiginoso 4,2% del PIB. En menos de una década, los fondos disponibles por estudiante han caÃdo en un 40%. ¿De dónde pueden salir los recursos necesarios?
En lugar de impuestos, endéudese ahora.
Es claro que no es mucho lo que se puede ganar al aumentar los impuestos. Aunque todavÃa hay quien cree que se podrÃa persuadir a los contribuyentes de pagar un valor adicional en el impuesto sobre el ingreso para mantener en funcionamiento a la educación superior, casi todos saben que esa opción se puede descontar por razones tanto económicas como polÃticas. AsÃ, será necesario encontrar alternativas a pesar de que todas golpean a grupos cuyos ingresos están lejos de compensar la severa inequidad social y económica durante los últimos años.
Una posibilidad única que se viene manejando desde la orientación forzada del Banco Mundial es cobrar a los beneficiarios de la educación superior por lo que reciben. Eso se puede hacer de varias formas: mediante estudios socioeconómicos que impongan cuotas a muchos padres; a través de préstamos con condiciones favorables de pago como lo propone el viceministro; con un impuesto especial a los graduados; o mediante combinaciones de estas medidas que involucren un sistema generoso de becas y de cobros a posteriori.
Problema metódico
La salida del viceministro es liviana con el nudo gordiano del problema. La creación del Observatorio del Mercado Laboral. Son pequeños pasos en una dirección correcta. Pero insuficientes. El gobierno tiene que obrar desde el interior del problema presupuestal de las universidades. Si las mismas están obligadas a proponer medidas de mejoramiento fiscal y control de sus gastos, apoyándose en los departamentos y las regiones, eso está bien. Pero el problema es una arraigada inequidad social estructural. En realidad cualquier método tienen sus problemas. Requieren enormes gastos de transición mientras se pone en práctica. Pueden disuadir a personas calificadas de emprender una educación superior. Imponen cargas sobre grupos polÃticamente sensibles. Pueden no ser suficientes para salvar a las universidades que vienes con problemas de bancarrota desde hace años.
Las premisas del viceministro Botero son, para el caso de los sectores de menores ingresos, sencillamente fútiles: "Las universidades deben tener la libertad de admitir a los estudiantes que elijan y cobrarles lo necesario". El papel del Estado, aquà y en otros lugares, va desapareciendo en la bruma de corregir grandes males con paños de agua tibia. El meollo viene causado por las desigualdades de base social y económica diferenciada.
En el fondo del argumento, el problema sigue siendo el de combinar las contribuciones públicas y privadas para servicios en los que el Estado ya no garantiza sus aportes. No lo está haciendo ni lo hará en el futuro. Alegar que son servicios que simplemente no pueden descargarse completamente a los contribuyentes es parte de un reclamo justo que cualquier sociedad debe hacer.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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FilÃpica en defensa de la universidad |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Fernando ESTRADA Gallego |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Autor colombiano, director del Centro de Estudios Regionales CER.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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922 |
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Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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