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Omar Edgardo RIVERA |
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| Mujeres y polÃtica |
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| Las mujeres tienen un compromiso impostergable que cumplir: darle rostro humano a la administración publica y adecentar la función gubernamental; a estas alturas, puede que sea adecuado internar con ellas. | |
Para mis amigas y correligionarias
Las estadÃsticas no mienten; las mujeres tienen una reducida representación polÃtica en Honduras.
El mismo Instituto Nacional de la Mujer (INAM) asà lo ha hecho saber en un reciente informe sobre la participación polÃtica de la mujer hondureña.
Según el INAM, de las 298 Corporaciones Municipales del paÃs, únicamente el 9% son presididas por mujeres; es decir, únicamente existen 27 Alcaldesa Municipales (las mas famosas son las del Valle de Sula: Choloma, El Progreso y La Lima).
De los 128 Diputados Propietarios en el Congreso Nacional de la República, apenas 9 son mujeres, y de los suplentes el numero se eleva a 22. En el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) 3 mujeres (incluida Doña Nora de Melgar) ostentan la representación nacional de los 20 curules a los que tenemos derecho los hondureños.
En el Gabinete de Gobierno apenas sobresalen 2 mujeres en la titularidad de las carteras ministeriales de Cooperación Externa (lista para ser despedida por fusión de dicha entidad) y Recursos Naturales (lista para ser destituida según versiones periodÃsticas); ya antes, a la de Cultura, Artes y Deportes la hicieron renunciar.
Asà que la tan "cacaraqueada" Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer no tuvo éxito, es mas, se convirtió en un fraude y una burla a las féminas de la nación.
Pero es que era de esperarse este fracaso, ya que la inclusión femenina en la administración publica o en las distintas instancia de representación nacional o local, no se logran por decreto, sino que como consecuencia del esfuerzo sistemático de ese segmento tan importante de la sociedad.
De nada sirvió que ubicaran a las mujeres en la "cola" de las planillas diputadiles o municipales del pasado proceso electoral, pues debido a la proporcionalidad de la representación a que manda la Ley Electoral, no pudieron integrar en buen numero, ni el Congreso Nacional, ni las Corporaciones Municipales.
Según Diario Tiempo (2004-02-01) "de las 3,483 mujeres inscritas en las planillas de los partidos polÃticos durante el proceso electoral del 2001, 413 fueron electas, lo que representa un 12%"; esta es una cantidad mÃnima si tomamos en consideración que según el Instituto Nacional de EstadÃstica (INE) hay mas mujeres que hombres en Honduras.
La mujer, al margen de estar esperanzada de los beneficios de estas demagógicas iniciativas de representación o ley de cuotas (1/3 de los cargos públicos deben estar en manos de la mujeres dicen!) deben de acrecentar su nivel educativo, mejorar sus condiciones de salud e integrarse dinámicamente a las actividades económicas; por muchas de ellas, aun y cuando se insertan en el estamento estatal, se convierten en verdaderos tÃteres de la clase polÃtica nacional (sino como explicar que en la Corte Suprema de Justicia -donde abundan las mujeres- las votaciones, mas que representar la dignidad profesional y ética de sus miembros, son el reflejo del sectarismo partidista que los ubico en la mas alta posición judicial).
Una mujer que se gana una posición por sus propios meritos, no es objeto de manipulaciones; porque la mujer tiene caracterÃsticas especiales que hacen la diferencia.
La mujer se constituye en la base sólida sobre la cual se edifican las mas grandes empresas, iniciativas y proyectos de nuestras naciones; es, sin lugar a duda, bastión estratégico en la acción familiar y comunal de Honduras.
Su participación en la familia educando a los niños y cultivando el hogar le permiten influenciar determinantemente en el carácter y personalidad de los ciudadanos de nuestra nación.
En el campo, la industria y el comercio, la mujer también pone a disposición de la colectividad su capacidad de trabajo y la eficiencia con la que normalmente responde a sus deberes; muy especialmente, en aquellas actividades de tipo social que impactan de manera significativa en la elevación del nivel de vida de los ciudadanos (en el magisterio su desempeño es ejemplar).
Como lo decÃamos anteriormente, la mujer tiene caracterÃsticas especiales que hacen la diferencia; esa diferencia es especialmente visible cuando con independencia y autonomÃa, logra y desempeña un cargo gubernamental, cuando los obtiene por sus propios meritos y no claudica ante las presiones y deseos de manipulación.
La mujer pone de relieve su capacidad, talento y responsabilidad en la gestión gubernativa, en la acción de gobierno; la mujer que incursiona con dignidad en la vida polÃtica esta dotada de las elevada sensibilidad social que le permiten tomar las adecuadas y expeditas decisiones que nuestros pueblos reclaman.
En el gobierno, la mujer vela por el futuro de sus conciudadanos; porque ese futuro será el de sus hijos también. Con austeridad y honestidad hace uso oportuno y certero de los fondos públicos y los convierte en obras y servicios de beneficio colectivo.
La mujer en el gobierno, ve en cada niño a un hijo, en cada hombre un hermano y en cada anciano a un padre; impulsa su esfuerzo en un laberinto de obstáculos culturales que poco a poco se están disipando.
Obstáculos como el infecundo machismo que la descalifica para gobernar, justificando este hecho en el absurdo prejuicio discriminatorio imperante en nuestra sociedad; sin embargo, las eficientes ejecutorias, las acertadas medidas y los hechos, mas que las palabras, son el antÃdoto para el malsano propósito de marginar a la mujer de las lides polÃticas y de la gestión gubernamental.
La mujer debe luchar por sus derechos, organizarse y defenderlos; debe ofrecer sus oferta electoral, y no debe -como dice Doris Gutiérrez- conformarse con migajas.
Las mujeres no deben ser instrumento del caudillismo anacrónico que se harta a pedazos nuestra democracia; si pretenden un espacio polÃtico, que lo busquen con ahÃnco y tesón, y que no lo hagan hipotecando su prestigio y honorabilidad por parte del "botÃn".
Ejemplos abundan de mujeres que en su afán de protagonizar, se ponen arnés y se dejan guiar irreflexivamente, convirtiéndose en genuinas lacayas del caciquismo catracho.
polÃtico de Honduras.
La lucha no debe ser por un simple cambio inter-genérico; aquà la cosa no se trata de un simple cambio de hombres por mujeres en los puestos de poder, sino que de retomar el sueño de un cambio cualitativo de la sociedad con esta mirada diferente hacia el poder estatal.
Las mujeres tienen un compromiso impostergable que cumplir: darle rostro humano a la administración publica y adecentar la función gubernamental; a estas alturas, puede que sea adecuado internar con ellas.
De tal forma que no es tan descabellada aquella frase del genio del realismo mágico latinoamericano, el colombiano Gabriel GarcÃa Márquez, que dijo: "si algo interesante podrÃa pasar en el siglo XXI, es que gobernaran las mujeres".
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Mujeres y polÃtica |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
|
Omar Edgardo RIVERA |
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Autor hondureño.
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Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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1063 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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