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Omar Edgardo RIVERA |
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| Los enmigos de la descentralización y del municipalismo |
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| Todo proceso que se descentraliza hace perder el poder de manipulación a la instancia que originalmente lo administra, de tal forma que mientras más se descentraliza más se distribuyen competencias y recursos: ¡se distribuye poder! | |
Pese a que la pasada Convención del Partido Nacional de Honduras celebrada en la Ciudad de Tegucigalpa, MDC, el dÃa Sábado 7 de Febrero del presente año, resolvió -entre otras- una resolución mediante la cual "los Alcaldes Municipales que aspiren a otros cargos de elección popular continuaran en sus puestos mientras dure el proceso polÃtico y que una vez electos, continuaran en sus cargos" y que las "AlcaldÃas deberán recibir la integridad del cinco por cientos (5%) de la aportación estatal que les corresponda, asà como otorgarles plena autonomÃa", el gobierno nacionalista que rectora el Licenciado Ricardo Maduro Joest de forma sistemática continua debilitando el proceso de fortalecimiento municipal en el paÃs y limitando, de esta forma, la plena participación de la ciudadanÃa en la resolución de sus problemas mas urgentes.
Para nadie es desconocido que un dinámico proceso de descentralización y fortalecimiento de la autonomÃa municipal produce efectos positivos (la descentralización si funciona! dice Marlon Lara); ejemplos como el de Puerto Cortes, que paso a ser de un Municipio en crisis a una Ciudad desarrollada gracias a la voluntad polÃtica de sus ediles y la decidida participación de sus vecinos en asumir las responsabilidades que mediocremente tenia a su cargo el Gobierno Central, son elementos de referencia validos para adaptar este modelo de gestión local a cada uno de los 298 Municipios de la nación.
¿Pero porque no hay voluntad polÃtica del actual régimen a descentralizar y municipalizar el poder publico?.
Bueno, la respuesta esta en los efectos de estos procesos, y de acuerdo a ellos surgen casi espontáneamente los enemigos de la descentralización y el municipalismo.
Todo proceso que se descentraliza hace perder el poder de manipulación a la instancia que originalmente lo administra, de tal forma que mientras más se descentraliza más se distribuyen competencias y recursos: ¡se distribuye poder!
Ese poder de decisión permite a los bien intencionados resolver problemas, facilitar los tramites y responder inmediatamente a las demandas ciudadanas; un desempeño gubernamental de esta Ãndole, permite acrecentar el liderazgo del funcionario publico que lo ostenta, la gente prefiere a quien es capaz de traducir sus necesidades y responde a ellas con soluciones.
De tal forma, que los que con abundante poder no pueden (y no han podido) solventar las dificultades populares, se ven en desventaja con quienes, haciendo uso de un poder descentralizado, responden de inmediato a esos problemas. Es decir, la gente confÃa mas en el Alcalde eficiente, que en el Diputado charlatán (ese que en campaña prometió lo que no cumplió).
De allà surge el primer enemigo: el Diputado.
No he conocido (y conozco a muchos) Alcalde Municipal en Honduras que no tenga problemas con los Diputados; en cada reunión de munÃcipes a la que voy, siempre surgen los comentarios acerca de la incomodidad que un desempeño municipal y decente genera a los parlamentarios. Y es que los congresistas como rivales polÃticos a los Alcaldes.
Ejemplos sobran.
El caso de la disputa entre el exAlcalde de El Progreso, Virgilio Moisés Padilla Fuentes, y el parlamentario liberal Roberto Micheletti ha sido -sin lugar a dudas- la mas cruda expresión de ese canibalismo polÃtico que la relación edil-diputadil genera (el asunto llego a tal grado que en el pasado proceso electoral Micheletti le retiro el apoyo a Padilla, aun siendo del mismo instituto polÃtico).
Los "Padres de la Patria" ven en los Alcaldes una amenaza; es por eso que -como dice el Ingeniero Arnold Sánchez (Diputado del Año 2003)- en los pasillos del Congreso Nacional de la Republica cada semana "entre tertulia y tertulia, mas de algún Diputado planea reformar la Ley de Municipalidades a fin de reducir las facultades de los mismos y debilitar la autonomÃa municipal".
Otro enemigo de los Municipios y de los procesos de descentralización son los burócratas de alto nivel; los Ministros y Directores o Gerentes de las entidades estatales.
Ellos perciben (con claridad y razón) que todo proceso de descentralización de recursos hacia las Municipalidades reducirá los montos de recursos a ser administrados y mermara en la capacidad de intervención que actualmente tienen; por eso, no dudan en "meterle hielo" a toda iniciativa encaminada a delegar en estructuras del nivel inferior gubernamental facultades y recursos.
Allà esta el caso de la descentralización de las inspecciones ambientales, de la administración del recursos forestal y la autorización de explotación de rutas de transporte urbano (taxis y autobuses). Pero si una evidencia clara y precisa de esta vocación centralista es la que tiene relación con la transferencia de recursos que de acuerdo a la Ley de Municipalidades el Gobierno Central debe remitir a las AlcaldÃas Municipales.
Según el articulo #91 de la Ley de Municipalidades "El Estado transferirá anualmente a las Municipalidades por partidas mensuales anticipadas por conducto del Sistema Bancario Nacional, el cinco por ciento (5%) de los Ingresos tributarios del Presupuesto General de Ingresos y Egresos de la Republica" a fin de que con esos recursos puedan desarrollar obras de infraestructura y como un acto legitimo de equidad tributario y retribución del aporte fiscal de sus habitantes; no obstante, esta legislación no ha sido cumplida por ningún gobierno desde la puesta en vigencia de la misma (según tengo información el actual gobierno transferirá el 3.14%, sin embargo muchos Alcaldes Municipales aseguran que la misma no llegara al 2.75%).
¿Pero porque sucede esto?.
La respuesta es sencilla, no hay voluntad de dar a los Municipios algo que representara menores recursos para la administración publica central; cada Lempira transferido a las Municipalidades, es un Lempira menos para los Ministerios. Nadie quiere ceder poder, aunque se viole la ley (y como aquà le hacen caso a aquel triste celebre que dijo que "las leyes se hicieron para violarse", pues que siga la fiesta!).
Y hay algunos otros enemigos; algunos sindicatos y gremios que perderÃan poder de negociación al distribuirse el poder entre los Municipios (el SITRASANAA por ejemplo, quien se opuso rotundamente a la Ley de Agua y Saneamiento porque le dividÃa su entidad sindical) y algunos empresarios corruptos que prefieren "negociar" con uno, que con varios.
En fin, los enemigos son pocos, pero con poder de obstaculizar los procesos de descentralización y municipalización en el paÃs, pero nunca tan numerosos y poderosos como la gente que se beneficiaria de la concreción de estas iniciativas; bastarÃa que el clamor popular se hiciera valer para echar por la borda las malévolas intenciones de quienes no quieren delegar a las entidades mas cercanas a la población las responsabilidades, competencias y recursos necesarios para crear cambios positivos.
Nunca poner el poder cerca del pueblo fue nocivo, todo lo contrario, resolvió problemas.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Los enmigos de la descentralización y del municipalismo |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Omar Edgardo RIVERA |
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Crédito del autor:
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Autor hondureño.
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Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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1077 |
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Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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