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By / Por: Omar Edgardo RIVERA
La satanización de la privatización en Honduras
En la medida que nuestras sociedades van desarrollándose, van fortaleciendo su capacidad de respuesta ante las demandas populares, poniendo en evidencia que no es necesariamente el Estado quien debe suplir las mismas.

Recientemente modere un seminario sobre descentralización a un grupo de médicos sampedranos interesados en participar en política; con el auspicio de la Fundación Friedrich Naumann de Alemania, discutimos con ellos las ventajas y desventajas de conceder al sector privado la oportunidad de prestar servicios que en la actualidad brinda el Estado. De los tres días que duro la jornada de capacitación, uno de ellos lo dedicamos a analizar los procesos de privatización que han existido en Honduras, y a determinar la conveniencia que dichas iniciativas continúen volviendo una realidad en el país. Inicialmente les manifestaba que la privatización no es una meta en si, no debe ser un objetivo gubernamental, ni un propósito programático; es en realidad, un mecanismo para eficientar la administración publica y fortalecer la participación ciudadana. Es -como dice mi hermano Ángel Roberto- "la mas radical y drástica medida de descentralización administrativa que un gobierno puede hacer" (outsourcing me indica en su lenguaje maquilador). La privatización de las empresas estatales o de los servicios públicos no debe implementarse con la intención de responder a demandas de los organismos financieros internacional o para capitalizar al Estado y utilizar dichos recursos para cubrir el déficit fiscal; la participación del sector privado en las actividades propias de la administración gubernamental debe darse cuando se determina que existe en la sociedad un sector económico en capacidad de poder hacer los que históricamente ha estado delegado al gobierno. De tal forma que el razonamiento, más que operativo y financiero, es filosófico y vinculado directamente a la concepción de la función del Estado. Yo, como liberal, creo que el Estado solamente debe prestar aquellos servicios que los ciudadanos por si mismos o en asociación con sus afines no pueden auto suministrarse: "el menor gobierno posible, pero todo el necesario". De allí, que la privatización genera una concreta participación ciudadana y una viva manifestación del Principio de Subsidiariedad. Claro, aparejado a esta delegación de responsabilidades, el Estado se obliga a establecer mecanismos de control sobre el desempeño de las empresas privadas que asumen el rol de "servidores públicos"; asuntos como la frecuencia del servicio, la calidad del mismo y las tarifas aplicables son elementos esenciales a ser regulados por ente estatal competente. Todas estas reflexiones, las compartí con ellos y la respuesta fue inicialmente reservada y cautelosa; inclusive, más de alguna de ellas contraria y hasta confrontativa. Les expuse algunos ejemplos y razonamientos vinculados a los potenciales beneficios de estos procesos de privatización en el mundo. Sin embargo, no se escuchaba al otro lado de un túnel oscuro abundante en prejuicios. Les repetía lo que alguna vez Manfred Wichmann me dijo durante el seminario "Perspectivas del Liberalismo en el Siglo XXI" (Gummersbach, Alemania, 1998): "hay muchos argumentos a favor de la privatización, dentro de los principales están la disminución de la politización que la influencia estatal genera, el aumento de la eficacia productiva mediante la acentuación de la competencia y el aprovechamiento de las ventajas de producción del sector privado, la inmediatez de la respuesta en el servicio y una mayor democratización de la propiedad". Pero me encontré con mucha resistencia en el auditorio, misma que fue poco a poco disminuyendo hasta concluir por los participantes en el seminario que: "la privatización es una opción, pero satanizada por la clase política nacional, debido a los actos de corrupción que se relacionan a los procesos de concesionamiento de los aeropuertos y del servicio de agua potable en San Pedro Sula, la venta de las cementeras, la compra de energía térmica y el otorgamiento de licencias para operar la telefonía celular". "Siempre que se privatiza aumentan las tarifas" me dijo un participante, mientras que otro menciono que "una vez privatizado los servicios, nadie los supervisa, controlo o para los abusos de los concesionarios". Ante dicha exposición no se admiten replicas, hay razón de desconfiar. Pero esa desconfianza debe ser hacia los gobernantes, y no hacia el proceso en si; nada hacemos con revertir un proceso natural de descentralización, la solución es seleccionar a políticos que una vez ejerzan el poder demuestren capacidad y honestidad, buen criterio y sentido común. En la medida que nuestras sociedades van desarrollándose, van fortaleciendo su capacidad de respuesta ante las demandas populares, poniendo en evidencia que no es necesariamente el Estado quien debe suplir las mismas; Como citábamos en un articulo relacionado al Principio de Subsidiariedad: "bajo ninguna circunstancia debemos quitarle al individuo su iniciativa y su libertad, haciendo por el, lo que le corresponde hacer por si mismo, o en asociación con sus afines". Al pasar los años, algunas actividades que son responsabilidad de entidades del Estado, deben ser delegadas en el sector privado. Discutiendo en grupos de trabajo durante la el seminario de capacitación política mencionado anteriormente, se reflexionaba sobre el caso de las Municipalidades que -aún- administran rastros públicos y mercados. Antiguamente era necesario mantener corrales y mataderos en las cercanías de los grandes centros urbanos, para asegurar el abastecimiento de la población con cerne, ya que todavía no era posible el transporte con ayuda de redes frigoríficas. Hoy en día, esto se ha hecho superfluo en muchas regiones. De igual forma, la falta de oferta de mercancías y de tiendas llevo a la necesidad de que las comunas instalaran mercados propios, en muchos de nuestros Municipios esto es innecesario en la actualidad, ante el crecimiento significativo de la actividad comercial de bienes y servicios. Así que, es válido el análisis en lo poco, como en lo mucho; la regla de oro debe ser: "lo que puede hacer el individuo (solo o en asociación) que no lo haga el Estado". Así que debemos de invertir la "mala fama" de la privatización, estableciendo mecanismos que garanticen el éxito de estos procesos; yo identifico cuatro: 1. Generar un consenso respecto a la privatización de empresas estatales o concesión de servicios públicos, por lo que le corresponde al Estado implementar un programa de comunicación social que ponga de relieve todos los pormenores de los mecanismos (licitación o concursos) de asignación de contratos y/o venta de activos nacionales; 2. Garantizar la competencia en la prestación de los servicios privatizados a fin de evitar convertir un monopolio publico en uno privado; la competencia entre distintas empresas privadas hará reducir las tarifas de los servicios y mejorara la calidad de los mismos; 3. Fortalecer la capacidad de control gubernamental sobre la entidad privada que prestara los servicios públicos; esta vigilancia tendrá que ser sobre la calidad del servicio prestado, su frecuencia, cobertura y el costo que pagaran los usuarios; y 4. Examinar minuciosamente las formas -mas convenientes a los intereses nacionales- mediante las cuales podrá el sector privado participar en la prestación de servicios públicos o en la adquisición o usufructo de bienes nacionales, ya sea comprando activos, obteniendo concesiones, aplicando mecanismos BOT (construcción, operación y transferencia), administrando proyectos por delegación o sustituyendo la generación de bienes y servicios por la obtención de los mismos en el mercado comercial. Que el prejuicio no obnubile el panorama, y limite las oportunidades que como nación tenemos hacia el futuro.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: La satanización de la privatización en Honduras
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Omar Edgardo RIVERA
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Autor hondureño.
 Type of text:
 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
 Category: /  Categoría:
 Classic text /  Texto clásico
 No. of words:
 Núm. de palabras:
1164
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 Artículo introducido el:
This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.

Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
 
      
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