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By / Por:
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Omar Edgardo RIVERA |
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| La pasión de Cristo |
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| Jesús murió cruelmente, en medio de traiciones y engaños, ante la inconsciencia de un pueblo que prefirió perdonarle la vida a un delincuente, que al que clamaba justicia para los pobres y paz para los hombres. | |
Soy católico, estudié en un colegio jesuita y soy un "descolorido" cursillista de cristiandad; alguna vez realicé ejercicios ignacianos (dÃas enteros de silencio absoluto como Ignacio de Loyola) y procuro, a veces sin éxito y en la medida de mis posibilidades, no violar los diez mandamientos.
No voy a misa normalmente, y aunque visito la Iglesia semanalmente, lo hago para recoger a mi Madre de las Ultreyas de cada Lunes en el Templo de "Las Mercedes" en la Ciudad de El Progreso.
Asà que aunque tengo formación cristiana, no soy "Un Hombre de Dios", como dicen ser muchos de los que se "aporrean" el pecho rutinariamente como un acto de profilaxis cÃclica, con la intención de hacer "borrón y cuenta nueva"; es decir, obtener una licencia para volver a pecar.
Tengo una regla de vida: "No hagas a los demás, lo que no quieres que te hagan a tÃ"; en ella se resume la influencia del cristianismo en mi existencia.
Asà que hablar de Jesús, su corta vida y su gran legado, me resulta cómodo, aunque estoy convencido que lo que escriba al respecto está muy influenciado por mis experiencias y educación. De antemano les advierto que este artÃculo tiene sesgo.
Jesús ha significado para mà y mi familia algo especial; es un sÃmbolo de sacrificio y lealtad a sus creencias.
"Murió por todos nosotros" me dijeron desde pequeño, y en consecuencia, le tengo enorme consideración. No solamente murió por nuestros pecados, sino que murió cruelmente, en medio de traiciones y engaños, ante la inconsciencia de un pueblo que prefirió perdonarle la vida a un delincuente, que al que clamaba justicia para los pobres y paz para los hombres.
Ese sacrificio hecho por Jesús me impresionó desde siempre, asà que cuando empezaron a circular los artÃculos, criticas y reportajes, relacionados a la pelÃcula "La Pasión de Cristo" espere ansioso su estreno.
¿Y qué generaba mis ansias?; pues el hecho de ver la crueldad que Mel Gibson -Director de la cinta cinematográfica- habÃa incluido en el libreto para dar a conocer al mundo las ultimas horas de vida del hijo de Dios.
¿Sadismo, Crueldad, Perversión, Bestialidad o la verdad?.
Cuando a Gibson le preguntaron sobre las razones por las cuales incluyo tanto salvajismo en su Film el respondió con un cuestionamiento: "¿Acaso no fue as�" (El Papa Juan Pablo II, al ver un estreno ad hoc en el Vaticano dijo: "asà fue").
Haya sido asà o no, yo sà disfrute de ver editada en un par de horas muchos de los vicios que a pesar de la experiencia humana siguen incólumes en la actualidad, y de sentimientos que a pesar del pasar de los siglos siguen constituyéndose en el "color y sabor" de la vida.
Disfruté consternado la extraordinaria actuación de James Caviezel en el papel de Jesús y un elenco -incluida la bella Mónica Bellucci de Malena y Matrix- comprometido con transmitirle al mundo la crudeza bestial y sinrazón con que Jesús fue juzgado y condenado a morir en una cruz.
Ver a Jesús ser calumniado, humillado, arrastrado, clavado de pies y manos, coronado con espinas, empapado de sangre y asesinado injustamente revive el compromiso de conocer más de su pensamiento y doctrina. Es una forma de llamar al estudio y dejar atrás la superficialidad.
En realidad, y es algo que tal vez sea impolÃtico decirlo, no saldré corriendo a la Iglesia después de ver esta pelÃcula, pero sà estudiaré más el contexto en el cual se asesinó a un hombre que lo que único que pretendÃa era decir la verdad.
Al margen de los errores de forma (de que si los hombres llevaban el pelo largo, que si se hablaba latÃn, que si Pilatos era un sensible gobernante y no el abusivo y sangriento gobernador, que si se acuso a Jesús de blasfemar, que si Magdalena pidió ayuda a los soldados romanos, que si existió un antisemitismo grosero, etc., etc.) la pelÃcula nos motiva a revivir el expiración vital de Jesús y lo salvaje de las misma, como para que comprobemos que prefirió morir por sus ideas que doblegarse ante el imperio.
¿Cúantos de nosotros estarÃamos dispuestos a morir por nuestros ideales?.
Pero quisiera concretizar acerca de esos vicios y sentimientos que antes mencionaba.
Qué poca diferencia hay entre aquel Judas que traiciona a Jesús, y muchos de los que hoy, infieles a sus compromisos, se venden por un puño de monedas de oro.
Qué imperceptible es la discrepancia entre aquel Pedro que, prometiendo estar al lado de Jesús siempre y hasta en la muerte, le negó tres veces antes que cantara el gallo, a aquellos que traicionando sus ideales y principios abandonan sus valores e hipotecan su conciencia, negando lo que a los cuatro vientos decÃan en arengas.
Qué enorme similitud existe entre la masa ignorante de aquella época y la nuestra actual y vigente, que dejándose llevar por Caifaces, pueden linchar a un inocente por el prurito de defender sus privilegios y status quo.
Qué injustos fueron ayer, como hoy, los gobernantes, quienes doblegan la ley a sus intereses.
AsÃ, asà las cosas son, como lo eran antes; la diferencia es que cada vez hay menos personas comprometidas con la verdad, con decirla y hacerla una realidad.
En contraste, también la pelÃcula muestra buenos sentimientos que al pasar de los siglos siguen intactos. Hablare de uno que me calo: el sentimiento materno.
La una Madre que sufre la contradicción natural de ver morir a su hijo, y de verlo morir sufriendo.
Pálida en absoluto, marchita por el desconsuelo y consternación, Maria acompaña oculta entre la gente que celebra la condena de Jesús, a su hijo; lo llora a solas y lo recuerda, asà como Jesús con la cruz en la espalda, la recuerda a ella.
Siente como su vástago, cada latigazo y perno clavado en cada extremidad de Jesús. Limpia su sangre y lo abraza y levanta cuando lo ve desfallecer; allÃ, observe la imagen más tierna e impactante de la pelÃcula, cuando se recuerda a la progenitora levantar al niño Jesús, mientras aprendÃa a caminar.
Estas bellas cosas no han cambiado tampoco, el amor de una Madre, que es incondicional. Nada inciden los yerros y pecados del hijo, la Madre siempre estará allÃ. Y yo eso no lo he visto, ni me lo han contado, lo he vivido y disfrutado, la compasión de mi Mamá ante mis caÃdas.
Estas son algunas reflexiones sobre la experiencia de ver "la Pasión de Cristo", la cual los invito a verla, que es un episodio aleccionador y crudo; crudeza que llega al alma. Será algo asà como cuando encarnada la punta de acero de uno de los látigos con los que se castiga a Jesús, es desprendida del cuerpo de él con tanta fuerza que rompe la dermis del hijo de Dios, asà le romperá su tranquilidad, su paz abulica y su indeferencia con lo que le rodea.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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La pasión de Cristo |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Omar Edgardo RIVERA |
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Crédito del autor:
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Autor hondureño.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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1124 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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