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By / Por: Omar Edgardo RIVERA
El sistema penitenciario
La problem谩tica de las pol铆ticas penitenciarias en Honduras es una cuesti贸n cada vez m谩s agudizada. Las reformas sufridas por el sistema est谩n lejos de defender y respetar los derechos de los reos hondure帽os.

Ya me hab铆a inquietado tanta muerte de reos en los centros de reclusi贸n del pais; luego de las peleas entre pandillas juveniles recluidas y que aparecieran asfixiados presidiarios en el Reclusorio Departamental de Cortes, en la Ciudad de San Pedro Sula, me tem铆a de que alguna tragedia podr铆a acercarse. El pasado S谩bado 5 de Abril del 2003, 69 personas murieron en la Granja Penal del Municipio de La Ceiba, Departamento de Atl谩ntida, en el norte de Honduras; a partir de este hecho mis temores se justificaron, y creo justo y necesario opinar. Alguna vez visite el Reclusorio Local de el Municipio de El Progreso, Departamento de Yoro; cuando el Ministerio de Gobernaci贸n tenia la responsabilidad de administrarlo y yo era Regidor Municipal, se me nombro miembro de una Comisi贸n Municipal Pro Mejoramiento del mismo. Visitamos el Penal Progrese帽o y los recuerdos que tengo de ese lugar son impresionantes. Visite las celdas, la cocina, los servicios sanitarios, en fin, me lo recorr铆 todo. Nunca hab铆a visto algo tan insalubre, pestilente y sucio. Nunca tanto hacinamiento y precariedad. La imagen que tengo del famoso "presidio" es espantosa. Nos comentaban los reclusos que el "men煤" diario eran frijoles y guineos; el repollo, la tortilla y la sal es un plus no muy com煤n en la dieta alimenticia. El fin de semana hay sopa de pescado. La cocina es aterradora; una "tina" de aluminio es usada como olla, la misma esta tan entilada que da la apariencia de estar pintada de color negro azabache. La misma calienta los alimentos en una "estufa" rudimentaria consistente en tres bloques de concreto con le帽a al interior. Las moscas deambulan y apenas dan paso al cocinero. Los ba帽os y servicios sanitarios dan p谩nico; casi nunca hay agua, por lo que los desechos humanos sobrecargan los platos y letrinas sobre los cuales cada reo evacua en condiciones insalubres. Podr铆a seguir describiendo lo que vi, pero seria morboso hacerlo; adem谩s, debemos presentar la actual situaci贸n en perspectiva y proponer soluciones. El Sistema Penitenciario en Honduras no funciona; no cumple su objetivo. Este sistema no es represivo, es uno en el que se "procura ir cubriendo diversas etapas hasta alcanzar la reinserci贸n social de las personas privadas de libertad"; busca hacer valer la disposici贸n constitucional contenida en el Articulo 87 de nuestra Carta Magna que dice: "las c谩rceles son establecimientos de seguridad y defensa social. Se procurara en ellas la rehabilitaci贸n del recluido y su preparaci贸n para el trabajo". Pero pese a tan elevados prop贸sitos, los mismos no son una realidad. En nuestras c谩rceles, los reclusos ni son rehabilitados, ni se preparan para una nueva vida productiva; contrario sensu, perfeccionan sus habilidades delictivas y pulen sus ma帽as. Parad贸jicamente, el car谩cter progresivo del sistema penitenciario hondure帽o es una regresi贸n en materia de reivindicaci贸n social del delincuente. Las causas para que el Estado fracase en la intenci贸n de rehabilitar a quien es sancionado por la ley, son m煤ltiples; sin embargo, sobresalen algunas como la falta de recursos y la mora judicial. Es all铆 en donde se debe poner el dinero y la voluntad. La Ley de Rehabilitaci贸n del Delincuente (Decreto Legislativo #173-84) tiene muy nobles prop贸sitos, pero sin los recursos que vuelvan concretas sus disposiciones estaremos arando en el desierto. La sobrepoblaci贸n en los distintos establecimientos penales, la falta de profesionales calificados a cargo de la administraci贸n de los mismos y la ausencia de especialistas en el rescate social de los delincuentes recluidos, son en realidad el motivo por el cual ingresar a la c谩rcel es matricularse en la Universidad del Crimen. Los presidios hondure帽os son una sub-sociedad con problemas elevados a la mas alta expresi贸n; enfermedades, falta de educaci贸n, ocio permanente, pobreza e inseguridad. El delito ronda y se afina, muchas veces en complicidad con las autoridades penitenciarias. He escuchado a mas de alguno decir que los negocios del penal son controlados por mafias en donde participan autoridades y capos; inclusive, se menciona que muchos salen de las prisiones a delinquir a sabiendas que en el reclusorio se les espera para "esconderlos". Y las diferencias econ贸micas tambi茅n marcan el marginamiento; mientras algunos duermen en el suelo y ans铆an un espacio digno para el reposo; otros, los de "cuello blanco", gozan de privilegios que tienen el costo de pagar un estipendio al jefe del centro penal, supuestamente para "mejorar las condiciones del mismo". Los inmuebles, el equipamiento y el recurso humano que la Secretaria de Seguridad Publica (Direcci贸n General de Servicios Especiales Preventivos) pone a disposici贸n de los establecimientos penitenciarios del pais son insuficientes; por mas que se pretenda ejecutar acciones para corregir la problem谩tica carcelaria nacional desde el actual esquema, ser谩 imposible hacerlo sin dinero. Repito: se requiere asignar recursos suficientes, sin escatimar sacrificios, para redise帽ar la estrategia de rehabilitaci贸n delincuencial. Otro de los problemas graves es el relacionado a la mora judicial; una soluci贸n no es sacar a todos los presos a la calle para descongestionar las c谩rceles de la naci贸n. Este tema se tiene que tratar con mucho cuidado. Los modestos resultados de la Ley del Reo sin Condena (1996) no resolvieron el problema carcelario; destinada a disminuir la mora judicial, dicha legislaci贸n coloco a la Defensa Publica (dependencia del Poder Judicial) como actor principal en materia de procuraci贸n a favor de los recluidos y privados de libertad. Seg煤n el PNUD, a partir de que el C贸digo de Procedimientos Penales (2002) entro en vigencia las expectativas se depositan en esa norma jur铆dica, "ya que se inspira en principios que persiguen la celeridad de los procesos -para reducir el numero de reos sin condena que en estos momentos se aproxima al 90%-, as铆 como la adopci贸n de criterios que establezcan, cuando sea pertinente, la aplicaci贸n de medidas distintas a la prisi贸n tradicional". No obstante, se esta dando un fen贸meno especial que debe resolverse de inmediato: en la actualidad existen dos grupos de expedientes a ser resueltos, los primeros se administran mediante el antiguo sistema escrito (Sistema Inquisitivo) y los segundos a trav茅s de la oralidad (Nuevo C贸digo de Procedimientos Penales). Sin lugar a duda, los relacionados a la oralidad se manejan con mayor eficiencia, pues en el interviene un fiscal acusador, el juez act煤a con pasividad, existen criterios de oportunidad, un valioso principio de publicidad, la prisi贸n preventiva es la excepci贸n y un tribunal colegiado es la ultima instancia que resuelve; pero por el otro lado, los expedientes que anteceden el a帽o 2002 y se manejan mediante escritos, contrastan en agilidad y f谩cil manejo. Algunos amigos de la Defensa Publica me confesaban que muchos Jueces no les dan el mejor de los tratamientos a estos expedientes y los mismo "duermen el sue帽o de los justos". Ante esta situaci贸n se tiene que actuar inmediatamente. Otro factor importante que influye a que exista alta mora judicial es debido a que los recluidos en gran media son personas de reducidos recursos econ贸micos y bajo nivel educativo; esto les imposibilita conocer a cabalidad sus derechos y defenderlos. Algunos, producto de su ignorancia, aceptan como castigo natural y predestinada morada una fr铆a y sucia c谩rcel por la simple raz贸n de ser pobre. Seg煤n un diagnostico del sistema penitenciario hondure帽o, elaborado por el CODEH (1999) casi dos tercios de los internos no superan la educaci贸n primaria, con ingresos que no sobrepasan los dos mil Lempiras y tienen una profesi贸n u oficio que requiere poca o ninguna calificaci贸n profesional, como agricultores, alba帽iles, vigilantes y comerciantes. En otras palabras, son y han sido personas que provienen de los estratos mas pobres. Esto podr铆a hacernos pensar que en Honduras la justicia solo persigue a los humildes e indefensos. Raz贸n por lo cual, parte de la soluci贸n tambi茅n esta en hacer una profunda revisi贸n del aparente Estado de Derecho con el que contamos y que garantiza la igualdad ante la ley. Asignando recursos para construir nuevos centros penales debidamente equipados y asignando el personal capaz y honrado que los administre con eficacia podr铆amos iniciar a resolver el problema penitenciario; claro, sin perder de vista que urge establecer un mecanismo de medici贸n del desempe帽o de los operadores de justicia a fin de que velen por la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos. Esta es la percepci贸n que tengo, y la de muchos otros tambi茅n. PD. Lic. Maduro: Por favor no haga el rid铆culo nombrando al Ministro de Seguridad como miembro de la comisi贸n investigadora de los sucesos de la Grana Penal de La Ceiba; No olvide que los centros penales son responsabilidad directa del Ministerio de Seguridad. Si esta comisi贸n hace un trabajo diligente y honesto, terminara incriminado al titular de la Secretaria de Seguridad de negligencia e incumplimiento de los deberes encomendados por Usted.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: El sistema penitenciario
 Language: /  Idioma: Spanish / Espa帽ol
 Author: /  Autor: Omar Edgardo RIVERA
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Autor hondure帽o.
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Opinion article / Art铆culo de opini贸n
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 Classic text /  Texto clásico
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1433
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Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
 
      
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