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| El bienestar de todos los humanos |
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De marzo a diciembre el calendario está lleno de días internacionales, que ponen el dedo en un tema acuciante: la desigualdad de género, la discriminación racial, la salud, el medio ambiente, los refugiados, la alfabetización o el desarme. El 16 de octubre está señalado por las Naciones Unidas como el "Día Mundial de la Alimentación" y al día siguiente es el "Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza". La tremenda y desesperante realidad es que las diferencias siguen creciendo. Unos pocos países avanzan hacia un desarrollo inimaginable, mientras otros malviven ahogados por el hambre y la pobreza.
La paz es posible, pero no consistirá sólo en la ausencia de guerras, sino que ha de basarse en la ausencia de todo tipo de violencia, tanto la física como la estructural. La paz y el bienestar de los pueblos ricos no están nada seguros si nos desentendemos de la situación de nuestros vecinos del sur; un término amplio en el que se encuadran muchos países de América Central y del Sur, Asia y la mayor parte de África. Todos aquellos que geográfica o económicamente están por debajo de Europa, de Estados Unidos y de Japón.
Sorprendentemente el informe sobre el desarrollo humano que publica cada año el "Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo" (PNUD) constata que varios "países del Sur" figuran entre los principales exportadores de productos de alta tecnología. Adelantan incluso a países europeos como España, que está el puesto 19, detrás de Malasia (9), China (10), México (11) o Tailandia (18). No muy a la zaga siguen Filipinas (22), Brasil (27), Indonesia (28) y Costa Rica (30). Se han subido pronto al tren del desarrollo y tendrán sus ventajas.
Pero las grandes diferencias entre ricos y pobres se dan tanto en los países más desarrollados como en los que menos. Entre los países de la OCDE destaca la desigualdad en Estados Unidos (45% según el coeficiente de Gini, para el período 1990-1998); mayor todavía es esa diferencia en la Federación Rusa (50%). Los extremos entre los más ricos y los más pobres alcanzan los índices más altos en muchos países de África (Nigeria 50%, Swazilandia 60%) y de América latina (México, con 53%; y en especial Brasil y Nicaragua, que también llegan a una desigualdad del 60%). La desigualdad mundial se puede resumir en este dato de un estudio hecho en 1993: El 1% más rico de la población mundial obtuvo tantos ingresos como el conjunto del 57% más pobre.
Lo más positivo es que el desarrollo humano se está convirtiendo en un tema importante en el debate político interno. Así, cabe contabilizar más de 360 informes nacionales y subnacionales sobre el desarrollo humano, que abarcan a un total de 120 países. No se ve aceptable, en definitiva, que una función básica de nuestras sociedades el aprovechamiento y bienestar de sus propios recursos humanos quede abandonado a su suerte.
La deuda externa y la inmigración preocupan, por diversos motivos, a los países más desarrollados. A la larga o a la corta todo nos afecta a todos. Las inestabilidades y desigualdades inducidas en el Sur acaban teniendo un efecto de reflujo sobre las propias poblaciones del Norte, sea con el resurgir de prejuicios atávicos o con el reforzamiento policial del limes, que por cierto recuerda no poco el período final del Imperio Romano.
En el último decenio del siglo XX se han logrado algunos avances, pero siguen pendientes retos que parecen insalvables. El número de personas desnutridas en el mundo en desarrollo se ha reducido en 40 millones, pero ¡aún siguen siendo 826 millones! Es un hecho asimismo que el porcentaje de la población que vivía con menos de un dólar diario se ha reducido del 29 al 24%. La "Declaración del Milenio para el 2015" proponía reducir a la mitad el porcentaje de la población que vive en la extrema pobreza. Pero, aunque esto se lograra al cabo de los 15 años previstos, seguirían viviendo en esa condición deplorable nada menos que 900 millones de personas.
La historia nos lleva inexorablemente hacia una globalización, pero reconocerlo no debe cegarnos a las grandes injusticias que el sistema arrastra. O peor todavía, no debe convertirse en una excusa para invocar en clave fatalista la inevitabilidad de las leyes del mercado. Un primer paso para hallar soluciones consiste en que todos los ciudadanos del planeta tomemos conciencia de este grave problema, empezando por los ciudadanos que vivimos en los países consumistas. Es preciso, además, que esta inquietud se traduzca en una movilización y en un rearme moral e intelectual de la sociedad civil. En la medida en que esto suceda, cabe esperar que nuestros mismos gobernantes respondan paralelamente a estas demandas sociales como así ha sucedido con los derechos de la mujer, el medio ambiente y otros logros que han surgido siempre desde abajo.
Por lo que a todos nos atañe, urge que vayamos asumiendo este principio básico de la solidaridad humana: "Todo ser humano sobre la tierra es responsable del bienestar de todos los seres humanos del planeta, sin excepción".
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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El bienestar de todos los humanos |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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José A. PALOMO |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Miembro del Grupo Bahá'i de Alhaurín de la Torre (España).
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / Artículo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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851 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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