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By / Por: Juan Pedro ORIOL
Qué fácil es confundir

Su ideología: construir una humanidad que no tenga necesidad de Dios. Su método: acabar con quien se oponga a su fin, especialmente con la Iglesia católica. Simplemente porque es un obstáculo para su fin. ¿Son válidas y confiables las recientes campañas que buscan desvirtuar la imagen y la realidad de la Iglesia? ¿Es coherente y ética la forma que están usando para convencer a la gente? ¿Son honrados los medios que utilizan? ¿Qué se debe pensar de una prensa que ataca de frente lo que dice el Papa, lo que piensa tal o cual obispo, lo que tiene una pizca de sabor a sana moral cristiana? ¿Se puede seguir creyendo el cuento de que toda esta campaña no es otra cosa que una manifestación de la nueva libertad de expresión en nuestro país? Los argumentos de estos articulistas tienen la única finalidad de criticar posiciones y actuaciones para descalificar a la Iglesia, aunque no se presenten conclusiones sólidas ni verdaderas. La falta de ética profesional y de lógica práctica es evidente, pero no importa. Lo que importa es expresar una posición de inconformidad, aguda y excitada, que pueda sembrar duda y confusión. Éstos son los hechos que se presentan como pedradas que provienen de la misma mano, aunque sabe esconderse muy bien. Como es la cuestión feminista, de la que tanto se habla ahora. Un ejemplo es la asociación internacional presidida por Frances Kisling, y que fomenta un ataque continuo en contra de los supuestos «privilegios» de la Iglesia católica como observador permanente en las Naciones Unidas. Corren voces presumiendo que es la primera vez que la Iglesia se ve tan abiertamente impugnada por su propia feligresía. Y la pregunta debe ser si, a estas alturas, hay alguien que todavía piensa que los militantes de esta asociación son de veras católicos, aunque su mismo nombre lo presuma: «Católicos por el Derecho a Decidir». Los católicos más ejemplares y comprometidos que he conocido no se dedican a discutir ni amenazan con abandonar su fe cuando sus puntos de vista son dispares a los de Roma. Al revés, más se esfuerzan por hacer el bien y buscar la verdad. No se consideran víctimas ni se sienten oprimidos por la autoridad moral del Magisterio. Saben combinar los lentes de la razón con los de la fe para ver bien y analizar correctamente la realidad. ¿Por qué vamos a callarnos y a dejar de llamar las cosas por su nombre? No olvidemos que, cuando se trata de juzgar la actuación de la Iglesia, es necesario alzarse de un plano superficial e intrascendente y recordar que detrás de todo se encuentra la defensa de unos valores que van más allá de unos simples acuerdos huecos y fríos. Hay que tener los pies muy en la tierra pero el alma un poquito más arriba. Si no, ¿en qué consiste la fe? Otra pedrada con mano escondida es la que trata de lesionar la firme figura de Juan Pablo II. Son esas voces estrepitosas que apuestan lo que sea a favor de una Iglesia «menos centralizada» y «más identificada» con los problemas actuales. Forman un grupo reducido que busca imponer a la población su ideología, como se hace en cualquier dictadura de moda, contando con una poderosa invasión en los medios: desplegados de media página (a veces pésimamente redactados, por cierto), cantidades industriales de artículos de opinión, numerosos libros de portadas atractivas y consejos relajantes, entrevistas locales e internacionales de televisión. ¿Qué es lo que pretende tanto bombardeo? Como argumentar el desgaste de la salud física de Juan Pablo II para arremeter en contra de Roma. Como aprovechar el cambio de nuncio para inventar conflictos de poder en la Iglesia. Sí, otra vez. Aunque no tenga nada que ver una cosa con la otra, pero el chiste es enredar la información y conseguir sembrar la duda y la desconsideración. ¡Qué fácil es confundir! Basta meter la cuchara en plato ajeno y revolver la sopa con algún ingrediente indicado. Como hoy basta acercarse al periódico, a la radio y a la televisión en donde se ha infiltrado tanto el ingrediente de la confusión. ¿Quién nos dice la verdad? ¿Cuál es la verdad? ¿Sabemos cómo y dónde encontrarla? Esta consideración es sólo una llamada de alerta. Desde hace tiempo me habían invitado a hacerlo. No es tiempo para permitir que los lobos disfrazados de ovejas, los enemigos disfrazados de amigos, sigan haciendo de las suyas y, encima, se rían a costa de la buena voluntad y de la fe de la mayoría.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: Qué fácil es confundir
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Juan Pedro ORIOL
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Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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