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By / Por: Miguel ELADIO
Pollos imperialistas
Cuba parece dispuesta a vivir una segunda revolución: la de la llegada masiva de pollos yanquis, o sea, imperialistas, a las tiendas y mercados de la isla. La reciente Feria Agroalimentaria de los Estados Unidos en La Habana ha marcado el debilitamiento de la histórica solidaridad de los Estados Unidos con el pueblo cubano. Pero, también, ha inyectado la idea subversiva de la competencia, aunque sea respecto a los muslos de pollo.

Hoy Albert bebe más martinis secos que de costumbre. Sentado a la barra del Club Inglés de La Habana, le afirma a Edgar, un colega holandés importador de productos lácteos, que la entrada de los yanquis al mercado cubano cierra el juego. En la atmósfera del exclusivo campo de golf sopla la certeza de que tras la Exposición Agroalimentaria de Estados Unidos ganar un contrato con Alimport será un tormento para europeos, canadienses, latinoamericanos... La frase enlutada de Albert retrata la irreversible situación: "Ahora sí que mis pollos tendrán que competir de verdad". La carrera, al fin, ha comenzado. Edgar le comenta a su amigo francés las ventajas de la cercanía geográfica, del embalaje más ligero, del pronto despacho de los barcos, de la publicidad que a pesar de la censura que mantienen los medios oficiales exalta los productos made in USA. El holandés añade: "Y a ellos Castro les pagan al contado, mientras nosotros estamos llenos de créditos pospuestos, lamentos de funcionarios, letras sin fondo, esperanzas gubernamentales, renegociaciones de la deuda". Albert resume con una frase en bancarrota: "Desplumaron nuestros pollos". Pero entre los cubanos de a pie, los pollos de la Gold Kist Inc. reciben otros comentarios: –Esas pechugonas de la yuma son pa' la shopping. –¡Se salvaron los turistas! –¿A cuántos fulas pondrán la libra? –¿Bloqueo de qué? Lo que hay que romper es la libreta de racionamiento, que las alas vuelen por la libre. –Estoy preocupado, aquí tiene que haber alguna maraña del Gobierno. –Yo tengo un tío pequeño agricultor que cría pollos en Pinar del Río, espero que le siga siendo negocio traerlos en el tren para vender aquí en La Habana. –Si supiéramos la cantidad de toneladas sabríamos a cuánto tocamos, pero la cuenta no cuadra ni a pescuezo por cabeza. Tú vas a ver que a mí lo que me dan es hígado o molleja. –¿Y es verdad que pagó al cash a los yanquis? –Tantas vueltas para caer en lo mismo de antes. –¡Abrazados, mi hermano, cuando hay billetes de por medio la gente hasta se besa! –¿Qué dirán en Miami? –De buena tinta me dijeron que son pollos clonados, yo por si acaso voy a esperar que Juana la del Comité se los coma. ¿Ella no se pasa la vida aplaudiendo? Pues ahora que los pruebe primero que nadie. –Faltan los Mc Donalds y los chiclets. –Ahora sí que se arregló el pastel, compra tu bandera llena de estrellitas y tenla preparada para el desfile. –¿Y si cuando la cosa comience a ponerse buena tumban otras avionetas? –Detrás de los pollos vienen los turistas, detrás, como siempre, los marines. –¡No sea bobo! Nosotros los militantes del Partido no podemos comer esos muslos. –Pensé que me iba a morir antes de que se cayera. En el punto de leche de la esquina de mi casa, al lado de la carnicería y del expendio del pan racionado, conversan tres vecinas. La más joven, enfermera en un policlínico, pregunta: "¿A quién le conviene más el bloqueo, a ver?" La que tiene a su derecha, maestra de primaria, le responde con una sonrisa. La otra, ama de casa, se encoge de hombros. Sólo dice: "Mientras haya más comida..." En el campo de golf del Club Inglés la pregunta de la enfermera se repite en varios idiomas. En varios idiomas también se oyen las respuestas, pero sin sonrisas, porque los comerciantes que allí conversan no están para fiestas. No pueden sustraerse al impacto de la Primera Exposición Agroalimentaria de Estados Unidos, ni necesitan más comida. Un mexicano, sin embargo, se acuerda de que uno de sus presidentes (o dictadores) del pasado siglo decía que a los intelectuales había que dispararles a la barriga. También al pueblo. "Pan y circo", como decía Juvenal, el mismo que expresara lo de "Mente sana en cuerpo sano". Mientras tanto, la competencia de pollos en Cuba presagia tormenta.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: Pollos imperialistas
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Miguel ELADIO
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 Crédito del autor:
Disidente cubano.
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 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
 Category: /  Categoría:
 Classic text /  Texto clásico
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624
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Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
 
      
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