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By / Por: Luis FERREIRO
El precio de la vivienda: Nuevo instrumento de control social

De un año a esta parte, tres pequeños comercios cercanos al lugar donde vivo: una panadería, una tienda de lámparas y otra de muebles de cocina han cerrado sus puertas, y en su lugar se han establecido sendas agencias inmobiliarias. La situación me recordaba el proceso seguido hace unos años con el boom de los vídeo clubs. En aquel momento los avances en tratamiento de imagen hacían posible conseguir reproductores de vídeo a un precio asequible para una buena parte de la población, ampliando así las posibilidades de acercarse al mundo del cine. Ante una novedad se creó una expectativa y es por eso, que si en el tema inmobiliario hay expectativas será porque hay alguna novedad. ¿Se trata, tal vez, de promocionar un nuevo estilo de construcción cuyos materiales sean más seguros o cuya distribución facilite la convivencia y no el apiñamiento?, o quizás no van por ahí los tiros y lo atrayente reside en algo más prosaico, en la oferta de unos precios irresistibles. Basta con acercarse al escaparate de una de las inmobiliarias para ver que la mayoría de los pisos en venta fueron construidos en nuestra zona por el "bueno" de Banus hace 40 años, y se llega a pagar por ellos más de 30 millones de pesetas (180.000 euros) por 50 metros cuadrados. ¿Cómo explicar entonces este fenómeno?. A la entrada del barrio, entre las paredes de unas casas bajas en proceso de demolición cercanas a una fila de chalets residenciales estaba escrito, en lo que debió ser un cuarto de estar, un mensaje breve pero contundente que apunta hacia el corazón del boom inmobiliario: ¡La especulación nos devora!. A menos de 3 meses de las próximas elecciones autonómicas y municipales el tema de la vivienda va a ser sin duda uno de los argumentos más recurridos para buscar el desgaste electoral de los actuales representantes en la gestión local, y parece que los grandes no van a salir muy bien parados. Si nos fijamos en las cuatro comunidades autónomas con mayor incremento del precio de la vivienda nueva durante el año pasado: Cantabria (20,4%); Andalucia (19,4%); Madrid (18,6%) y Extremadura (18,4%) podemos observar que el color del partido en el gobierno autonómico no ha sido algo determinante, aunque, por supuesto, como no toda la responsabilidad es achacable al ámbito local, el PP habrá de pagar de forma especial la correspondiente factura política. Factura que, por cierto, todos los partidos han estado siempre dispuestos a pagar, quizás porque hay demasiados apellidos ilustres relacionados con el mundo inmobiliario. Explicar a los ciudadanos por qué el año pasado los salarios subieron en torno a un 3% y el precio de la vivienda lo hizo en un 14,7% de media no les va a resultar fácil a nuestros políticos por mucho que digan que el dinero de la maltrecha Bolsa buscó refugio en inversiones más seguras. La clase política antes que para defender los intereses de los inversionistas que quieren buscar rentabilidad para sus excedentes monetarios han de estar para atender las necesidades primarias de muchos ciudadanos que buscan cómo poder acceder a una vivienda digna sin que eso sea sinónimo para ellos de precariedad crónica. El problema no es nuevo, entre 1987 y 1996 (época del gobierno socialista) se duplicaron los precios de la vivienda y entre 1996 y 2002 (época del gobierno popular) ya van por el 70%, camino de alcanzar e incluso superar la marca de sus rivales políticos. Precisamente por ser un tema ya tan manoseado la demagogia política y las acusaciones cruzadas campean a su aire dejando tras de sí un amargo sabor a incapacidad, complicidad e inoperancia.. La pregunta que surge es ¿por qué no se hace frente ni se ha hecho frente de forma radical a la especulación inmobiliaria? ¿es sólo una cuestión de corruptelas o hay algo más de fondo?. Los sociólogos ya han apuntado algunas consecuencias del encarecimiento desmedido de la vivienda y digo desmedido no sólo en relación a los salarios, sino también en relación al entorno de países que nos rodean porque el incremento del precio de la vivienda en España durante el 2002 no sólo fue el más alto de toda la OCDE sino que fue 6 veces superior a la media de los países más desarrollados. Entre las consecuencias apuntadas por los sociólogos cabe mencionar: el retraso en la emancipación de los jóvenes, la movilidad geográfica no deseada, la baja tasa de natalidad, la dificultad para conciliar la vida laboral y la familiar cuando los dos tienen que trabajar fuera de casa con jornadas laborales cada más largas, etc... A estas consecuencias quisiera añadir dos que entiendo son clave y que están relacionadas entre sí: la primera es que se refuerza la precariedad del mundo del trabajo, ya que el pago de las letras a fin de mes se convierten en una losa que lleva a ofrecer nuestra fuerza de trabajo al mejor postor, realimentando el proceso de precarización del mundo laboral que encuentra así abundante mano de obra dócil y disponible; y segundo, como consecuencia de lo anterior se puede decir que la especulación inmobiliaria ha contribuido de forma decisiva a que el acceso a la vivienda se convierta en un instrumento de control social de primer orden, actuando como factor coactivo especialmente entre los colectivos de rentas medias-bajas. Mientras nuestros políticos discuten de si liberan a cuentagotas unas hectáreas más o menos de suelo, de si yo hago 1.000 viviendas de protección oficial menos que tu pero voy a subvencionar un poco más a los jóvenes que buscan primera vivienda; los constructores y bancos hacen su agosto y la hipoteca social no deja de aumentar. Que no se equivoque el Gobierno, del hecho de que se sigan comprando pisos a precios tan elevados lo primero que se ha de deducir no es que los españoles son cada vez más ricos sino que cada vez están más endeudados. No es muy honrado llenarse la boca de discursos en defensa de las libertades y no luchar contra las cadenas reales que condicionan en la práctica la vida cotidiana de los ciudadanos, pero tampoco es un ejemplo de virtudes el no luchar desde el campo asociado, saltando por encima del individualismo que nos paraliza y acongoja y que tan estéril es para hacer frente a los poderosos. Cada vez hay que esperar menos de este Estado del "Bienestar" y "mal vivir". Nos toca hacer piña aunque no nos hayan educado para ello. Por cierto, paciente lector, después de lo dicho ¿qué te sugiere el que en España haya 3 millones de viviendas desocupadas?

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: El precio de la vivienda: Nuevo instrumento de control social
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Luis FERREIRO
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Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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