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By / Por: Juan BENEMELI
Las castañas y el fuego
La doble moral imperante en América Latina y en Europa exige de Estados Unidos que se implique en los asuntos del mundo, pero al mismo tiempo le demanda la no injerencia en los asuntos internos de los países. La última ración de cinismo nos la están brindando los supuestos socios de Washington en relación con la política sobre Iraq. Mientras, el tirano de Bagdad cada día está más cerca de poder darnos un susto de muerte, literalmente.

No es sólo el peligro de la propagación del terrorismo contra Occidente, la implosión de cuatro rascacielos más o el chantaje de Bagdad sobre sus vecinos de la Media Luna y la Cimitarra lo que está en juego en el Oriente Medio. Para Tel Aviv, no hay duda alguna de que el rearme iraquí tiene como primer punto la destrucción de su Estado a corto, mediano o largo plazo. A Tel Aviv lo que no le sobra es tiempo. Desde hace más de una década, Israel está advirtiendo a Washington de que Sadam Hussein le tiene como su próximo blanco. Los temores israelíes no son infundados; en 1981, su aviación fulminó los reactores atómicos de Osirak que Hussein instalaba con la complicidad francesa, y por esa fecha el Mossad envió al paraíso a los técnicos que construían un famoso "supercañón" capaz de alcanzar a Israel. Bagdad ha sido un nido de terroristas palestinos y Hussein no está desarrollando armas de destrucción masiva para exhibirlas en vitrina. En una reciente comunicación telefónica privada entre el Emir de Qatar y el rey Fahd de Arabia Saudita, éste comentaba que Yasser Arafat y Hussein buscaban provocar una nueva guerra con Israel, señalando que ello sería desastroso para el mundo árabe al contar Israel con cientos de ojivas nucleares y 47 bombas atómicas. Israel, el factor principal de esta crisis actual del Occidente con Irak, casi nunca es mencionada. Aunque no le sea fácil demostrarlo, la decisión del presidente George W. Bush no es un juego electoral ni una acción impulsiva, sino que cae dentro del marco de lo preventivo. La campaña para liquidar el "asunto Hussein" se aceleró hace unos meses desde la orilla opositora a la actual administración republicana, en el caucus congresional judío del Partido Demócrata, con Al Liberman a la cabeza. Aunque en los medios de prensa no se perciba así, todo indica que ha sido Israel quien, convencida y alarmada del actual estado de adelanto de las armas iraquíes de destrucción masiva, ha puesto al presidente Bush contra la pared en un "ustedes o nosotros", estableciendo la disyuntiva de que si Washington no resuelve tal entuerto, los tanques de Ariel Sharon lo harán. El asalto aéreo sobre Irak en la Guerra del Golfo de 1991 no destruyó las dos plantas levantadas por los franceses para procesar el uranio enriquecido. Nunca se pudo conocer con precisión la ubicación de tales plantas, ni la red ilegal de sus proveedores foráneos, ni los actuales. Estas centrífugas eran mucho más avanzadas que las construidas por Estados Unidos para las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Aún están en Irak los diseñadores de las factorías nucleares y bioquímicas, y a ciencia cierta se desconoce hasta dónde ha mejorado la precisión de sus cohetes que una década atrás cayeron en los techos de Tel Aviv, y qué han logrado los técnicos extranjeros que secretamente en Bagdad perfeccionan el combustible sólido para los cohetes. Jamás se encontró la documentación de las mismas, ni se entregó a la ONU. Los científicos y técnicos desaparecieron de la vida pública, los institutos, y las universidades. La alarma la sonaron fuentes de la inteligencia alemana a mediados de este año, al advertir que Hussein contaba con personal científico conocedor de todos los secretos para componer bombas atómicas tipo Hiroshima, y con la infraestructura industrial para procesar el material de fisión en un período de tres a seis años. Los técnicos iraquíes en armas nucleares y bioquímicas no fueron eliminados por la Guerra del Golfo, y se sabe que su nivel científico actual es elevado. De adquirirse (ilegalmente, por supuesto) unas 20 libras de uranio enriquecido, el plazo para construir dos o tres bombas atómicas se reduce a seis meses, pues Bagdad ha solucionado todos los problemas teóricos y tecnológicos de la fisión nuclear. El frío que recorrió la cervical israelí se acrecentó, pues se ignora si este reloj de los tres años recién se activó, o se está acercando a la hora cero; y, sobre todo, la variable de que ningún medio tecnológico sofisticado en manos de Occidente, incluido los satélites de inteligencia, es capaz de detectar 20 libras de uranio enriquecido. A mediados de año también estalló el escándalo en los medios de inteligencia al conocerse que componentes estratégicos para la confección de artefactos de radiación de una guerra asimétrica habían "desaparecido" de los inventarios ucranianos, y de rastros de un tráfico ilegal muy fuerte y rápido hacia el Medio Oriente de tubos de un aluminio muy especial para fábricas nucleares. El vector atómico no es sólo el cohete o el avión. Existen diversas formas para la dispersión reactiva, aparte de la explosión, que fueron ingeniadas por la ex Unión Soviética. Los propios rusos confiesan que no saben ciertamente cuántas ojivas nucleares se produjeron en tiempos soviéticos, ni cuál es el número exacto en su arsenal, ni cuántas fueron a parar a Ucrania o al Asia Central. Tampoco pueden controlar toda la frontera sur de China a los Balcanes. Todo ello se agrava con el deterioro de su sistema de seguridad y la corrupción que corroe a sus fuerzas armadas y a todo su programa nuclear. Un Irak con poder de aniquilación nuclear y químico en tres o seis años entronizaría la incertidumbre en todo el Oriente Medio y desataría un mega-conflicto regional, inclusive nuclear, con Israel. Si Tel Aviv actúa contra Hussein ahora, como ha insinuado Benjamín Netanyahu (en caso de que Occidente o Estados Unidos no lo hiciesen), o actúa después, tendría que arrasar primero a Siria para permitir la incursión de sus blindados al Irak, donde no dejarían piedra sobre piedra, en una letal y sangrienta ocupación y victoria, donde Israel entonces, como potestad regional dominante, reorganizaría todo el Oriente Medio a su imagen y semejanza. A Estados Unidos no le es permisible que tal sea el camino para solventar el expediente iraquí, pues la región, llena de componentes explosivos, se puede ir al diablo. No puede admitir que Hussein se haga impunemente con armas atómicas y bioquímicas por el precedente que ello establecería para Corea del Norte, para Irán y, sobre todo, para la India y Pakistán, quienes resolverían entonces lo de Cachemira con ramalazos atómicos. Un disparo nuclear iraquí contra cualquiera de los frágiles Estados vecinos árabes, destruiría estas sociedades de forma irreversible. Israel, además, no se va a contener si Irak le lanza algún cohete, porque esta vez no existe una coalición con los árabes como en 1991, y en el poder se hallan los "halcones" de Sharon. Ya las fuerzas políticas judío-norteamericanas que actúan y son la columna económica del Partido Demócrata, han advertido a sus congresistas que objetan el plan de Bush contra Irak y que, de no entenderse las razones que obligan al presidente a esta decisión, ellos tendrán que optar por retirarles definitivamente su sostén financiero. Amenaza que, de llevarse a cabo, sin dudas aniquilaría al partido. En poder de los centros de inteligencia y decisión política de Occidente existe evidencia abrumadora de los esfuerzos de Hussein por agenciarse y manufacturar armas de destrucción masiva. Las "pruebas" de que Hussein dispone de las mismas se hallan en manos de quienes, precisamente, con impudor las exigen. La pregunta que habría que hacer es cuáles países disponen de la tecnología para promover en Irak el procesamiento de tan sofisticados armamentos, y la respuesta nos dejaría sólo con tres o cuatro opciones. Tales pruebas no han sido aireadas por Estados Unidos, evidentemente por pudor, porque el planeta se espantaría al conocer quiénes son los culpables y cómplices en el "mundo civilizado", sobre todo europeo, de tal engendro de horror que en manos de Hussein tiene como objetivo final el mismo que el del Führer: la aniquilación de los judíos.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: Las castañas y el fuego
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Juan BENEMELI
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Analista político estadounidense.
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 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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