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| Abogados, rompecabezas y moral |
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Algún colega me ha reprochado que parece mentira que escriba en un periódico, y nunca hable de la profesión que me da de comer. Ante tal reproche suelo contestar que bastante tengo con hablar de cosas profesionales todos los dÃas como para, encima, el rato que paso los domingos escribiendo estos artÃculos, que me descansa mucho, seguir en la faena.
Pero, mira por dónde, acabo de mantener correspondencia electrónica con un abogado joven (bueno, más joven que yo) sobre un tema que me apasiona: la deontologÃa profesional del abogado. Y me ha apetecido escribir sobre ello.
Cuentan que en cierta ocasión estaba un hombre, gran jurisconsulto, experto en leyes y en justicia (que no siempre es lo mismo), estudiando un asunto importante que le habÃan encargado. Del dictamen de ese hombre dependÃa la solución de unos apremiantes problemas sociales.
Nadando entre papeles y anotaciones estaba el hombre cuando, inoportunamente, apareció su hijo de cinco años con unas enormes y extemporáneas ganas de jugar. El hombre le explicó al pequeño que estaba trabajando en la solución de unos importantÃsimos problemas y que ya jugarÃan mañana. Pero como el niño no se daba por vencido, el padre improvisó de repente un juego, seguro de que eso tendrÃa al niño entretenido bastante rato, mientras él continuarÃa con su trabajo.
Tomó una revista y, después de hojearla, arrancó una hoja que tenÃa el dibujo de un gran mapamundi. Le propuso al niño: -"Te voy a fabricar un puzzle, a ver cuánto tardas en componerlo". Al niño le gustó la idea, y el padre, con unas tijeras, hizo cien pedazos el mapa. Le dio al niño los pedazos y la cinta adhesiva, y se dispuso a trabajar, seguro de que el niño tardarÃa horas en solucionar el puzzle.
No llevaba ni tres minutos, cuando el niño dijo: -"Papá, ya está". Incrédulo, el padre levantó la vista sonriendo, pensando que era imposible que estuviese completado el rompecabezas: el niño no tenÃa suficientes conocimientos de geografÃa como para hacerlo tan rápido.
Pero se quedó de piedra al ver al chaval con el mapamundi perfectamente compuesto y pegado, exhibiéndolo triunfante en la mano. –"¿Y cómo lo has podido hacer tan rápido, hijo?", le preguntó. Y la respuesta del pequeño le dejó helado: -"Muy fácil, papá: cuando arrancaste la hoja de la revista, vi que por la otra cara del mapa del mundo habÃa una foto de un hombre. He arreglado al hombre, y asà he arreglado el mundo".
"He arreglado al hombre, y asà he arreglado el mundo". Efectivamente, detrás de los grandes problemas del mundo está siempre el hombre. Ante los grandes planteamientos cientÃficos, jurÃdicos, económicos, urbanÃsticosÂ… siempre la solución mejor vendrá desde una correcta visión del hombre. Pero no sólo es asà en los grandes problemas, en los grandes planteamientos. También puede, debe, aplicarse esa regla a los pequeños problemas, a los asuntos cotidianos.
De ahà la importancia de la preparación humana y humanÃstica de todos los profesionales. De ahà la absoluta necesidad de cimentar con valores morales la actividad profesional.
No lo olvidemos nunca: lo primero es la persona, su dignidad, su libertad, sus derechos.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Abogados, rompecabezas y moral |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Emilio SANZ |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Abogado español.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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520 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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