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By / Por: Francisco Javier PARRA Molina
El espíritu del Che

Ernesto Guevara de la Serna fue un hombre inteligente, valiente, justo y consecuente en todo momento con aquello en lo que creía y con lo que predicaba. Estuvo en el lugar adecuado en el momento adecuado y actuó, vivió y murió como sólo lo hacen los héroes. Podría decirse que murió en el momento exacto para pasar de la historia a la leyenda. Con su muerte se convirtió en un Cristo socio-político y moral que predicaba cosas muy distintas - y de manera muy distinta - a las de aquel otro Hombre del siglo I. Si aquel vino al mundo para darle a Dios lo que era de Dios, quizás éste vino para darle al César lo que era del César. Nosotros no somos el Ché. Es posible que no seamos tan valientes, ni tan inteligentes, ni tan justos, y muy probablemente tampoco seamos tan consecuentes con nuestras creencias como él lo era. Y sobre todo, es seguro que nunca estemos en el lugar adecuado en el momento adecuado. O quizás ya lo estemos. Es posible que nos encontremos en el momento más decisivo de la historia; el Imperio se ha hecho más fuerte desde la caída de la Unión Soviética y se puede decir que ya controla nuestra economía, nuestras comunicaciones, nuestra cultura y en muchos casos nuestra conciencia. No cabe duda de que el hecho de la desaparición de la Unión Soviética fue, paradójicamente, algo positivo para el mundo progresista. Aquel sistema se había convertido en otro tipo de Imperio que imponía sus condiciones y sojuzgaba a los pueblos. El mundo progresista sin embargo, quedó perdido y sin ningún espejo en el que mirarse. En el año 2001, sólo Cuba permanece firme y digno ante un mundo cada vez más falto de ideologías y más podrido por el dinero. Gracias a Dios - o al Ché, ¿quién sabe? - el mundo progresista está viendo nacer un fenómeno esperanzador que se presenta ante el mundo con toda la autoridad moral de la que dispone un movimiento heterogéneo, solidario y altruista como el fenómeno de la Antiglobalización. El 20 de Octubre de 1962, en una conferencia pronunciada en la Unión de Jóvenes Comunistas, el Ché hablaba ante miles de jóvenes que bien podrían haber sido los que en nuestros días sienten como suya la responsabilidad de enderezar el rumbo del mundo. El Ché decía: "Lo primero que debe caracterizar a un joven comunista es el honor que siente por ser un joven comunista. Ese honor que le lleva a mostrar ante todo el mundo su condición de ser joven comunista, que no lo vuelca con la clandestinidad, que no lo reduce a fórmulas, sino que lo expresa en cada momento, que le sale del espíritu, que tiene interés en demostrarlo porque es su símbolo de orgullo. Junto a eso, un gran sentido del deber hacia la sociedad que estamos construyendo, con nuestros semejantes como seres humanos y con todos los hombres del mundo. Eso es algo que debe caracterizar al joven comunista. Al lado de eso una gran sensibilidad ante todos los problemas, gran sensibilidad ante la injusticia. Espíritu inconforme cada vez que surge algo que está mal, lo haya dicho quien lo haya dicho. Plantearse todo lo que no se entienda. Discutir y pedir aclaración de lo que no esté claro. Declararle la guerra el formalismo, a todos los tipos de formalismo. Estar siempre abierto para recibir las nuevas experiencias, para conformar la gran experiencia de la humanidad" "Se plantea a todo joven comunista ser esencialmente humano, ser tan humano que se acerque a lo mejor de lo humano, purificar lo mejor del hombre por medio del trabajo, del estudio, del ejercicio de solidaridad continuada con el pueblo y con todos los pueblos del mundo, desarrollar al máximo la sensibilidad hasta sentirse angustiado cuando se asesina a un hombre en cualquier rincón del mundo y para sentirse entusiasmado cuando en algún rincón del mundo se alza una nueva bandera de libertad" ... "Y si se nos dijera que somos casi unos románticos, que somos unos idealistas inveterados, que estamos pensando en cosas imposibles, y que no se puede lograr de la masa de un pueblo el que sea casi un arquetipo humano, nosotros tenemos que contestar, una y mil veces, que sí, que sí se puede, que estamos en lo cierto, que todo pueblo puede ir avanzando, ir liquidando las pequeñeces humanas, ir perfeccionándose. Tiene que ser así, y así será, compañeros, será así, porque ustedes son jóvenes comunistas, creadores de la sociedad perfecta, seres humanos destinados a vivir en un mundo nuevo de donde habrá desaparecido definitivamente todo lo caduco, todo lo viejo, todo lo que represente la sociedad cuyas bases acaban de ser destruidas. Para alcanzar eso hay que trabajar todos los días. Trabajar en el sentido interno de perfeccionamiento, de aumento de los conocimientos, de aumento de la comprensión del mundo que nos rodea. Inquirir y averiguar y conocer bien el porqué de las cosas y plantearse siempre los grandes problemas de la Humanidad como problemas propios. Así, en un momento dado, en un día cualquiera de los años que vienen - después de pasar muchos sacrificios, sí, después de habernos visto quizá muchas veces al borde de la destrucción-, después de asistir al asesinato, a la matanza de muchos de nosotros y de reconstruir lo que sea destruido, al fin de todo esto, un día cualquiera, casi sin darnos cuenta, habremos creado, junto con los otros pueblos del mundo, la sociedad ideal." Él hablaba ante un grupo de jóvenes comunistas. Hoy día, el comunismo parece haber "pasado de moda" o haber perdido la autoridad moral que un día tuvo. En muchos casos, intentar institucionalizar el comunismo ha resultado un rotundo fracaso. En otros casos, como en Cuba, ha servido para demostrar que un país asediado, y con 11 millones de habitantes puede vivir y avanzar dignamente en su camino, pese a la opresión del nauseabundo Imperio norteamericano. El movimiento revolucionario de la antiglobalización tiene el deber de no convertirse en una institución. Institucionalizar un ideal conlleva el riesgo de traicionarlo. La Unión Soviética traicionó su espíritu libertario al igual que la Iglesia Católica traiciona la palabra y el espíritu de quien dice representar. No confundamos la no-institucionalización de una idea con el anarquismo. La sociedad perfecta puede ser alcanzable partiendo de cualquier sistema político. Por eso, estemos donde estemos, estamos en el lugar adecuado.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: El espíritu del Che
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Francisco Javier PARRA Molina
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Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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