|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
| Discurso de presentación del Partido Liberal |
|
| Discurso pronunciado por el presidente del Partido Liberal uruguayo, Julio Vera, en el acto de lanzamiento del mismo (Montevideo, 12-12-2002). | |
Estoy contento con el discurso que escribÃ. QuedarÃa bárbaro si lo dijera caminando ahà adelante, y entre las sillas. Pero todavÃa estoy muy verde en estas lides de la polÃtica, asà que lo voy a leer. Voy a tratar de darle los debidos énfasis, asà que, tal vez, resulta entretenido. Es la idea. Por eso no es largo.
Hace casi 4 meses, 9 ciudadanos uruguayos nos juntamos y fundamos el Partido Liberal. Tres uruguayas y seis uruguayos cansados y, a qué negarlo, ganados por el desencanto y el desánimo. Puede decirse que el Partido Liberal es una respuesta a la tristeza, al bajón que nos ronda por encima, en estos tiempos, a los uruguayos. Nos pusimos de acuerdo en un Programa de Principios, le dimos al Partido Liberal una Carta Orgánica, nos nombramos Directorio, y presentamos a la Corte Electoral nuestra Solicitud de Lema, una semana después. Lo que más querÃamos era dejarnos de quejas. Paramos el nefasto chorro de quejas, y pasamos a la acción.
Cuando se dice "partidos tradicionales", normalmente se piensa en 2. Nosotros sabÃamos que acá hay 3 partidos tradicionales. 3 partidos de figuras repetidas, 3 partidos de gerontes polÃticos que monopolizan la escena del gobierno nacional. Monopolizan... Fea palabra, ¿no? Monopolizan la luz, el agua, el teléfono, los combustibles... Y la polÃtica.
Nosotros, los 9 exquejosos, habÃamos votado 4 veces a los partidos tradicionales. Me refiero a los 2 más antiguos. Nosotros ya éramos liberales, antes de fundar el Partido Liberal. Unos más informados, otros menos, unos más académicos, otros menos, todos creÃamos en la iniciativa individual, en el mercado, en un gobierno que motive a los ciudadanos a crecer y crear. Siempre creÃmos en nosotros, y en nuestros compatriotas. Siempre quisimos que no nos dieran nada más que la posibilidad de hacer. Siempre quisimos que nos sacaran este absurdo, abusivo estado de encima. A nosotros, y a todos los uruguayos.
Con esas ideas, habÃamos votado propuestas acordes. HabÃamos votado promesas de reducción del estado, de reducción de los impuestos, de desmonopolización, de desregulación. HabÃamos creÃdo, 4 veces seguidas, los discursos liberales de los candidatos de los partidos históricos, de los 2 partidos que nacieron con nuestro hermoso paÃs. Claro que fuimos ingenuos. Pero no tanto. Cada vez menos. Hasta que llegó este gobierno, que superó todas nuestras expectativas. Nunca se habÃa visto tal distancia entre lo dicho y lo hecho. Este señor nos arrancó el voto con la promesa de que ahora sÃ. Con la imagen del que está por encima de las circunstancias. Este señor nos convenció de que él, sÃ, tenÃa las condiciones para hacer lo que sus predecesores, correligionarios, o casi, no habÃan podido, no habÃan querido hacer. ¿Y qué hizo? Ametrallarnos con impuestos. Imparable. Implacable. Este último gobierno, éste que hoy sufrimos, nos apaleó el bolsillo como nunca antes. Además, de yapa, nos dio palo en la cabeza, también. Nos insultó con disimulos, medias tintas, eufemismos. Nos subió el IVA al 27%, pero al aumento lo llamó Contribución de Financiamiento Solidario (o algo asÃ). Se calcula como IVA, se cobra como IVA, pero se llama... COFIS. 23% de IVA era ya un record absoluto. Ganábamos por varios cuerpos (seguro que esta metáfora le gusta al Presidente) en la triste competencia de los IVA. Ahora estamos fuera de concurso, como el carro de El Chaná...
A los fundadores del Partido Liberal nos llevó 4 elecciones darnos cuenta de que no podemos esperar polÃticas liberales de estos señores. Eso, hoy, es más que claro. Ya ni siquiera las mencionan. Nunca practicaron el liberalismo, pero sà que lo propusieron y prometieron. Pero, ¿hoy? Hoy, sshhhhhh... Hoy ni se habla de reforma del estado. Hoy defienden el estado batllista, multifacético, tentacular. Paran la oreja y oyen que el otro partido tradicional, la izquierda, se está llevando el grueso de los votos. ¿Cuál es su reacción? ¡Quieren parecérsele! ¡Quieren parecérsele todavÃa más! Por 17 años han llevado adelante las propuestas colectivistas, estatistas, socializantes de sus adversarios polÃticos, con los votos de los liberales. Estado, estado, y más estado, pero vendiendo libre mercado y desregulación. Hoy, se sinceran. El discurso liberal ha desaparecido. Han puesto las 2 rodillas en tierra. Son vasallos declarados del estado, de los funcionarios del estado.
Los partidos que hemos venido votando no nos pueden dar lo que queremos. Hoy, ni siquiera lo proponen. Si queremos polÃticas liberales, las tenemos que proponer y llevar adelante nosotros, por las nuestras.
Pero, como cambiamos, como pasamos a la acción, como dejamos de quejarnos y empezamos a buscar a los muchos otros liberales, esto que nos estaba comiendo por dentro.... ¡pasó a ser nuestra mayor alegrÃa! ¡Nos dejaron el campo libre! Que vayan nomás, a buscar los votos de la izquierda. Que nos dejen a nosotros los de los liberales, los de los que siempre los llevaron al gobierno, desde el fin de la dictadura. Que nos dejen a nosotros los 700.000 contribuyentes que, además de bancar el jolgorio de este estado pisoteador, votan. SÃ, los contribuyentes, los silenciosos paganini... ¡también votan! Los que pagamos las cuentas, compañeros liberales, también votamos. Y somos muchos. Si miramos bien, no tenemos más remedio que convencernos de que ¡somos más!
Les propongo que miremos un poquito el Programa de Principios del Partido Liberal. Después de una introducción que enfatiza en los derechos individuales, el libre mercado, la solidaridad, la tolerancia, la iniciativa de los ciudadanos, el Programa de Principios de nuestro queridÃsimo Partido Liberal muestra 5 puntos. Nada más que 5 puntos.
El primero. El que, claramente, está antes que todos los demás. El Partido Liberal propone y exige el respeto incondicional de la Constitución vigente.
Los liberales somos demócratas. Creemos en la democracia republicana. Creemos en las instituciones que hoy rigen a nuestro querido Uruguay. Esto parece obvio. No lo es. ¿Cuál es la finalidad última de una Constitución? Controlar a los gobernantes. La Constitución debe ser respetada en todo momento, en todo el territorio nacional, por todos los ciudadanos y todos los no ciudadanos que residen en Uruguay. Y, tal vez más que nada, la Constitución debe ser respetada por los gobernantes.
Esto que parece tan básico, tan evidente, resulta capital en estos tiempos que nos toca vivir. Los gobernantes uruguayos no respetan la Constitución. No la toman en serio. Nuestra Constitución no permite este despilfarro. Nuestra Constitución no consagra ninguna inamovilidad. Nuestra Constitución no establece ninguna supremacÃa del gobernante sobre el ciudadano de a pie, o del funcionario sobre el contribuyente. Todo lo contrario. Nuestra Constitución exige que los abusos que hoy son norma no sucedan.
Me permito pedirles, a los liberales, a los que están por serlo, y a los que no lo son ni lo serán, que lean la Constitución. Particularmente su sección dos. Se van a sorprender de cuántos derechos tienen y no hacen valer... Todo cargo injustificado en el estado viola la Constitución. Todo trámite arbitrario viola la Constitución. Y es en estos exuberantes tiempos de hoy, es en esta era de excesos nunca vistos, que el estado se queda con la plata de la gente, usando para eso una ley. 80 o 90 ciudadanos que tuvieron el honor de ser elegidos por sus pares como parlamentarios, levantan la mano para que el estado se robe los últimos depósitos que quedan en el banco paÃs. Venden la imagen de sólida roca, el inconmovible BROU, y después se quedan con la plata de jubilados, obreros, desocupados. Es indudable que son ésos los depósitos que quedaban en el banco de los uruguayos, en nuestro banco, cuando decidieron que no los entregaban más. Los que tenÃan un mÃnimo de recursos, ya habÃan hecho sus retiros. Los que podÃan acceder a un mÃnimo asesoramiento, a un mÃnimo apoyo, se llevaron sus ahorros, de acuerdo a sus derechos, a la ley, y a la Constitución. Pero los otros, los más débiles, no pudieron resistir el abuso. Con la manito en alto, los parlamentarios todos decidieron que el estado se quedara con la plata de los que tenÃan menos medios para defenderse. Nuestra Constitución, señoras, señores... Nuestra Constitución prohÃbe eso terminantemente. No hay ley que valga contra la Constitución. No hay 80 o 90 manitos en alto que valgan. Y no hubo una sola voz que lo dijera, en este parlamento copado, monopolizado por los 3 partidos tradicionales. Unos votaron a favor, otros en contra. Ninguno hizo valer la Constitución. Porque ninguno la respeta.
El Partido Liberal exige el respeto irrestricto de la Constitución vigente, en todo momento, en todo lugar del paÃs, por todos los ciudadanos, todos los que no los son, todos los empleados públicos, y todos los gobernantes.
El segundo punto, el que va después del primero, establece el compromiso del Partido Liberal con el respeto de los derechos individuales. Hace énfasis en 3, no por que sean más importantes que otros, sino porque, siendo igual de importantes, son y han sido mancillados sistemáticamente. Primero: los liberales exigimos nuestro derecho de propiedad. Los liberales no toleramos que nos saquen un peso de más, para pagar un gasto de más. Segundo: los liberales reclamamos nuestro derecho de justicia: justicia lenta no es justicia. Tercero: los liberales defendemos nuestro derecho de iniciativa, nuestro derecho a que el estado no nos obstaculice, no nos condicione, no nos condene con sus reglamentaciones interminables y absurdas y con su enorme carga, a no ser todo lo productivos que podrÃamos, a no realizarnos en todo nuestro enorme potencial.
El tercero puede verse como complementario del segundo. Es crucial, porque define nuestra aspiración. En la coyuntura, es lo que hay que hacer. Los liberales luchamos por un estado chico y fuerte. Por un estado que haga lo que tiene que hacer, y no hace (o hace mal), y que deje de hacer lo que hace y no deberÃa hacer. Los liberales queremos que el estado garantice nuestros derechos, y nos deje hacer el resto. Queremos que el estado nos brinde seguridad, y justicia. Y aceptamos que nos brinde, también, educación y salud. Y nada más. El resto, corre por nuestra cuenta, por cuenta de los ciudadanos uruguayos. Productivos, inteligentes, laboriosos y adultos ciudadanos uruguayos.
El cuarto y el quinto son complementarios, también, de los dos anteriores. Pero son de capital importancia en esta coyuntura, y por eso creemos que no son para nada redundantes, que vale la pena separarlos y resaltarlos.
Uruguay necesita un Poder Judicial unificado. El único sentido de separar los juicios contra el estado en un poder aparte (lo Contencioso Administrativo) es proteger al estado de los ciudadanos. Los liberales queremos proteger al ciudadano del estado. Exactamente lo contrario.
Uruguay necesita un Poder Judicial independiente. Un poder judicial que no dependa de los otros poderes. Un Poder Judicial que tenga un presupuesto propio, y suficiente.
El Parlamento es le tema del quinto punto de nuestro Programa de Principios. El Parlamento es, quizá, el centro del abuso sistemático que significa el funcionamiento polÃtico uruguayo actual. La situación que hoy vivimos equivale a que cada uno de los legisladores recibiera un cheque por un millón de dólares cada año, para sus gastos como parlamentario. El Partido Liberal lucha por un Poder Legislativo austero. Y transparente. Los liberales queremos saber en detalle qué se gasta en el Palacio Legislativo.
Hoy, juntos, aunados por este Programa de Principios, somos más de 100 ciudadanos uruguayos. Más de 100 liberales registrados con nombre y apellido, con teléfono, con dirección de correo electrónico. De ellos, somos casi 40 los que apoyamos al Partido Liberal públicamente, estampando nuestros nombres en nuestro sitio en Internet, www.partidoliberal.com.uy . Tenemos dos foros de discusión, y varios grupos de trabajo en funcionamiento. Un equipo que trabaja para desarrollar un programa de gobierno. Un equipo que diseña una campaña de comunicación. Un grupo que define nuestra organización interna, y la forma de obtener los recursos necesarios para plasmar nuestro proyecto en una realidad. Un equipo que procura aprovechar al máximo las posibilidades de esa gran herramienta nueva: Internet. Un equipo que saca adelante el trabajo diario de administrar: llevar un registro, recibir a los que se acercan, colaborar en la actualización de la información disponible.
Esperamos contar, en breve, con otras dos instituciones, que refuercen este proyecto liberal nuestro. Una Asociación de Contribuyentes, que permita que los ciudadanos uruguayos que pagan puedan exigir sus derechos. Y un instituto de investigación y difusión de las ideas liberales.
El Partido Liberal ya nació, y está creciendo. Todo en el Partido Liberal es modificable, mejorable. Tal vez, en un futuro cercano, la acción de los liberales nos dé un Programa de Principios más representativo de nuestras ideas y aspiraciones. Lo decidirán nuestros convencionales, los 500 integrantes de nuestra Convención Liberal. Los 500 convencionales liberales que elegiremos en las próximas elecciones internas, en abril de 2004. Faltan unos 15 meses...
Como institución polÃtica, el Partido Liberal tiene la aspiración de ser gobierno. LegÃtima y sana aspiración. Si bien el cielo es el lÃmite, creemos que, en principio, es razonable esperar que concitaremos la adhesión de 100.000 uruguayos, en las próximas elecciones de octubre de 2004, dentro de 21 meses. Si es asÃ, el Parlamento nacional tendrá que oir la voz y digerir el esfuerzo incansable de un senador y 4 diputados liberales, que harán historia.
Viva el Partido Liberal.
|
|
|
Article File / Ficha del Artículo
|
|
Title: /
Título:
|
Discurso de presentación del Partido Liberal |
|
Language: /
Idioma:
|
Spanish / Español |
|
Author: /
Autor:
|
Julio VERA |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
|
|
Author credit:
Crédito del autor:
|
Presidente del Partido Liberal uruguayo.
|
Type of text:
Tipo de texto:
|
Opinion article / ArtÃculo de opinión |
|
Category: /
Categoría:
|
|
|
Classic text /
Texto clásico
|
|
No. of words:
Núm. de palabras:
|
2181 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
|
This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Total no. of articles Núm. total de artículos |
3601 
|
Total no. of authors Núm. total de autores |
978  |
|
|
|
|
|
|
|