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By / Por: Héctor MACEDO
David contra Goliat
El pequeñísimo Principado de Liechtenstein no ha dudado en lanzarse a los tribunales internacionales para demandar nada menos que a Alemania. La disputa se debe a la consideración de las propiedades liechtensteinianas en Checoslovaquia como propiedades alemanas, entregadas por tanto a Praga como reparaciones de guerra en 1955. En cuestión está, por tanto, no sólo una gran fortuna sino la soberanía de Liechtenstein.

El Principado de Liechtenstein es un bello y pequeñísimo país europeo situado en los Alpes, entre Austria y Suiza. Su nivel de vida es uno de los más altos del mundo como consecuencia de su reiterada neutralidad y su reducida presión tributaria, que legítimamente atrae residentes y capitales de todo el mundo. Menos de doscientos kilómetros cuadrados albergan una decena de pequeñas ciudades y la capital, Vaduz. Uno pensaría que un país así intenta pasar desapercibido y no meterse en pleitos con las grandes naciones. Sin embargo, Liechtenstein lleva años implicado en un curioso pleito internacional para reclamar sus derechos nada menos que a Alemania. En 1938 la Alemania nazi consiguió, en un pacto con Gran Bretaña y otros países, obligar a Checoslovaquia a cederle la región de los Sudetes. Liechtenstein fue uno de los pocos países que jamás reconocieron ese infame acuerdo. Neutral durante la Segunda Guerra Mundial como la vecina Suiza, el pequeño principado vio con horror como el gobierno checoslovaco posterior a la liberación decretaba a partir de 1945 la nacionalización sin compensación económica de todos los bienes, acciones, obras de arte y tierras que numerosos ciudadanos de Liechtenstein poseían en Checoslovaquia. Es decir, se aplicaba a los ciudadanos de Liechtenstein el mismo castigo que a los alemanes. Si ya era discutible expropiar a individuos privados alemanes como venganza por los crímenes cometidos por su gobierno durante la ocupación de Checoslovaquia, más injusto y absurdo era incluir en la medida a los de Liechtenstein. Mucho más importante que la recuperación o no de las propiedades confiscadas por las autoridades checas es el hecho de que, por primera vez desde su independencia en 1806, se pone ahora en cuestión la soberanía del pequeño país. Esto es así porque tanto las autoridades y tribunales de Praga como los de Berlín llevan cuatro años considerando ajustada a derecho la asimilación de los propietarios liechtensteinianos a los alemanes. Se trata de una confusión injusta e interesada, basada probablemente en la composición étnica del pequeño principado, que es indudablemente germánica (como también en gran parte de Suiza, por ejemplo). Como parte de las reparaciones de guerra que Alemania hubo de pagar a Checoslovaquia, aceptó la confiscación de los bienes de ciudadanos alemanes, dejando zanjada toda disputa con Praga sobre estos bienes. Naturalmente, Alemania siempre sostuvo que su confirmación de los derechos adquiridos por Praga era, obviamente, sobre las propiedades de ciudadanos alemanes y del Estado alemán, no teniendo autoridad ni jurisdicción para disponer sobre las propiedades liechtensteinianas. Sin embargo, a mediados de los años noventa comenzaron a reaparecer obras de arte propiedad de ciudadanos de Liechtenstein (incluida la familia del actual príncipe Hans-Adam II), "perdidas" en Checoslovaquia durante la guerra y que salían ahora a subasta o eran expuestas con total impunidad como parte del tesoro nacional checo. Los tribunales alemanes (principalmente en Colonia) negaron a Liechtenstein el derecho a reclamar compensación económica de Alemania por haber entregado a Praga esas obras, argumentando que quedaban encuadradas en las reparaciones de guerra pagadas a Checoslovaquia a raíz de un acuerdo de 1955. Liechtenstein ha presentado una demanda contra Alemania ante el Tribunal Internacional de Justicia, ya que, más allá de las pérdidas económicas ocasionadas a sus ciudadanos y al propio Estado, entiende que Alemania pone en duda su condición de Estado soberano e independiente al incluír las propiedades de liechtensteinianos en las reparaciones de guerra a Checoslovaquia. Ahora falta comprobar si la débil justicia internacional será capaz de imponerse a uno de los países más importantes de Europa para darle la razón y dictar la oportuna compensación a una pequeña nación de menos de cien mil habitantes cuyo derecho en este caso aparece meridianamente claro.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: David contra Goliat
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Héctor MACEDO
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 Crédito del autor:
Abogado boliviano.
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 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
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 Classic text /  Texto clásico
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609
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Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
 
      
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