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Gustavo LÁZZARI |
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| Vergüenza ajena |
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| El estado deudor, defaulteador feliz, va a invocar la pobreza de los particulares para maquillar la voracidad de sus reclamos. | |
Después de 18 meses de anunciado el default de la deuda pública el gobierno, tal como anunció en su campaña electoral, manifestó la intención de comenzar a negociar con los acreedores.
El presidente Néstor Kirchner había prometido, incluso lo ratificó en su discurso inaugural, que proponía una quita de capital, reducción de intereses y alargamiento de los plazos de maduración de los bonos públicos.
Funcionarios del Fondo Monetario Internacional y analistas privados, auguran que dicha solución sería factible. Es mas, funcionarios locales y un séquito de periodistas ponderan que el éxito de la negociación es función del tamaño de la quita lograda. (Medios locales dan cuenta de una quita del 60% de la deuda en default)
Argentina tuvo una pésima política fiscal en los años noventa. El incremento del gasto irresponsable en todos los niveles de gobierno fue financiado por cuanta fuente de financiamiento estuvo al alcance. Primero fueron las privatizaciones, luego los incrementos impositivos, luego el endeudamiento externo. Al llegar la administración de De la Rúa, fueron los embates sobre el Banco Central y el sistema financiero lo que permitió financiar el gasto, a esa altura, tan elevado como inflexible e insostenible.
Por privatizaciones se recaudaron 25.000 millones de pesos entre 1990 y 1996. Por incrementos impositivos y generalización de impuestos se recaudaron 30.000 millones de pesos adicionales por año en la década del noventa (con respecto a 1991). El endeudamiento aportó recursos por 60.000 millones de dólares en dicha década. A partir de la "gran confiscación" del 2001, el estado se apropió de buena parte las reservas del Banco Central, los fondos de las AFJP, licuó depósitos y estableció nuevos impuestos como las retenciones y el impuesto al cheque. Actualmente se estudian nuevos incrementos impositivos.
Pese a la crisis, el gasto público siguió siendo el mismo. No sintió el sismo que sufrió el sector privado que a todo nivel tuvo a ajustar sus presupuestos. El estado estabilizó su gasto en torno a los 95.000 millones de pesos a nivel consolidado. Y el único ajuste en los salarios públicos (aquella rebaja del 13%) está siendo restituído emitiendo nueva deuda.
El deudor, el estado argentino, se apresta para negociar la reestructuración de la deuda. Puede ser maquillada con términos sofisticados. Se puede confundir a la gente con supuestos beneficios de "un acuerdo con el Fondo" que nos "reestablezca en el mundo".
Sin embargo, lo que realmente se está haciendo es intentar que el jolgorio del gasto público (convalidado por todas las administraciones, incluyendo esta) nos resulte gratis.
Es como si el deudor privado, que nos anuncia entre aplausos y algarabía que no nos va a pagar, nos pida "una quita de la deuda, menores intereses y un estiramiento de plazos" a bordo de su auto último modelo, tostado por el sol del reciente verano, y vestido con suculenta indumentaria.
No esconde esta realidad la explicación oficial que reza que dichos lujos fueron adquiridos por la administración anterior. Por lo menos, da vergüenza ajena.
El ajuste en la Argentina no lo hizo el sector público. Lo hizo enteramente el sector privado. No son los funcionarios quienes cambiaron a sus hijos de colegio, restrinjieron sus gastos, o cambiaron de hábitos de consumo. Fueron los particulares.
El estado deudor, defaulteador feliz, va a invocar la pobreza de los particulares para maquillar la voracidad de sus reclamos.
Puede ser que una menor carga de deuda sea admitida por los acreedores. Puede ser incluso que sea beneficioso para las cuentas fiscales. Pero no deja de ser una vergüenza que el estado que derrochó, despilfarró, y violó cuanto contrato y compromiso tuvo a su alcance ahora resulte beneficiado de una quita de deuda que no se trasladará a una quita de impuestos al sector privado.
La administración de Néstor Kirchner está logrando maquillar lo impresentable para ser aplaudido por los obsecuentes. Por ahora, mientras las consecuencias se posponen, lo está logrando.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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Vergüenza ajena |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Gustavo LÁZZARI |
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Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Director de investigaciones de la Fundación Atlas (Buenos Aires).
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / Artículo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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654 |
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Artículo introducido el:
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Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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