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| La era domótica |
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| Este breve relato bien pudiera acontecer en realidad dentro de poco, al ritmo que lleva la tecnologÃa domótica. Como tantas áreas de la tecnologÃa, la domótica está cada dÃa más presente en nuestras vidas, pero, ¿seremos capaces de dominarla y sacarle el provecho necesario, o terminará por imponernos una forma de vida no escogida? | |
Esta mañana desperté de mal humor porque mi computadora olvidó que era domingo y me despertó con la marcha triunfal de AÃda a las siete de la mañana. Además la misma computadora, que al parecer es un portento de gestión domótica, encerró a mi novia en la caseta del perro y envió a mi perro al dormitorio, cuando le habÃa ordenado claramente lo contrario. Esto me ha costado una bofetada y un mordisco. Después me he peleado con mi refrigerador porque ha telecomprado demasiada comida y encima se ha olvidado de mi paté favorito. El dice que ayer me envió la lista de la compra a mi celular, y el celular le echa la culpa a mi computadora de mano, que escurre el bulto diciendo que ella no ha recibido nada y que el celular es un mentiroso compulsivo y me tiene manÃa. Debe ser cierto, porque el mismo celular le ha dicho a mi coche que vaya a buscar a mi madre, y cuando he salido después de desayunar, me he encontrado sin coche. Claro que la computadora de mano tampoco es una santa: cuando me disponÃa a entrar de nuevo en casa para intentar recuperar mi coche y evitar la visita de mi madre, todos los aspersores de riego del jardÃn comenzaron a ducharme y me persiguieron hasta la puerta.
-La contraseña.
-Cómo que la contraseña, que soy yo...
-La contraseña.
En fin, aquà estaba yo, sentado en los escalones delante de mi casa, sin poder entrar por haber olvidado que ahora necesito una contraseña (otra genial idea de mi computadora de gestión domótica), y no me la he aprendido. Los aspersores, confabulados, seguÃan orientando su lluvia torrencial hacia mÃ, cuando, en medio de la cortina de agua, vi por fin a mi coche. Corrà hacia él empapado y al llegar...
-La contraseña.
No es posible, ¡también en el coche! Afortunadamente se abrió una de las puertas traseras, pero al entrar tropecé con algo. Era mi madre, que al parecer habÃa sido convencida por la computadora de a bordo de que yo la esperaba para presentarle a mi novia, y venÃa vestida de punta en blanco y con un ramo de flores para la afortunada.
-Eres un desastre, qué haces duchándote en el jardÃn, ¡exhibicionista!
Afortunadamente, la computadora de a bordo le habÃa dicho a mi madre la contraseña, "porque seguro que su hijo está durmiendo, ya sabe usted a qué horas se levanta el señorito...", asà que pudimos entrar.
Las doncellas-robot estaban limpiando la casa y observé que una de ellas, tras mirar a ambos lados, levantó la alfombra y echó bajo ella todo lo que habÃa barrido. El mayordomo-robot nos persiguió por toda la casa con la bandeja del desayuno, amenazando con dar parte al doctor si no me lo comÃa. Por fin le dimos esquinazo y nos encerramos en la sala, donde hube de gritar al sistema que no querÃa escuchar las últimas noticias, que no sabÃa a qué hora debÃa esperarme el coche y que no me plancharan ningún traje, ¡que es domingo!. En esto se encendieron varias pantallas y apareció mi jefe. Traté sin éxito de secarme con una cortina mientras se excusaba por interrumpir mi descanso dominical y saludaba a mi madre con galanterÃa:
-Ah, pensé que serÃa usted la nueva novia...
El motivo de tan inoportuna aparición era darme una buena noticia:
-Vamos a probar contigo la nueva versión del software de gestión domótica. Hace maravillas: por ejemplo, te pesa en la cama y decide las calorÃas que deberás ingerir el dÃa siguiente, y cuando despiertas ya tienes preparado el desayuno correspondiente. En la ducha, te agarra por varios sitios y te lava, testando tu piel y cabello para escoger los productos de aseo más adecuados. Y analiza a tu pareja sin que se entere para ponerte el perfume más oportuno. Y mientras duermes te enseña idiomas, mejora tus modales y repasa tu agenda del dÃa siguiente, y te corta las uñas mientras trabajas, y te masajea los hombros cuando te sientas en el baño, y mantiene tu casa decorada a la moda, y...
Mi madre le interrumpió emocionada:
-¿Ves, hijo, qué maravilla? Es increÃble cómo la tecnologÃa domótica nos da cada vez más libertad.
Y entonces comencé a planear mi rebelión.
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Article File / Ficha del Artículo
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Title: /
Título:
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La era domótica |
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Language: /
Idioma:
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Spanish / Español |
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Author: /
Autor:
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Mario OLIVEIRA |
Author email address:
Correo electrónico del autor:
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Author credit:
Crédito del autor:
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Periodista portugués.
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Type of text:
Tipo de texto:
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Opinion article / ArtÃculo de opinión |
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Category: /
Categoría:
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Classic text /
Texto clásico
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No. of words:
Núm. de palabras:
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697 |
Article introduced on:
Artículo introducido el:
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This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.
Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
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