Home / Inicio      Make home page / Hacer página de inicio       Terms / Condiciones      Legal / Aspectos legales      Contact / Contacto
 

 
    Articles | Artículos     Search | Buscar     FAQ / Preguntas frecuentes
         Back / Regresar

      

By / Por: Mario OLIVEIRA
La era domótica
Este breve relato bien pudiera acontecer en realidad dentro de poco, al ritmo que lleva la tecnología domótica. Como tantas áreas de la tecnología, la domótica está cada día más presente en nuestras vidas, pero, ¿seremos capaces de dominarla y sacarle el provecho necesario, o terminará por imponernos una forma de vida no escogida?

Esta mañana desperté de mal humor porque mi computadora olvidó que era domingo y me despertó con la marcha triunfal de Aída a las siete de la mañana. Además la misma computadora, que al parecer es un portento de gestión domótica, encerró a mi novia en la caseta del perro y envió a mi perro al dormitorio, cuando le había ordenado claramente lo contrario. Esto me ha costado una bofetada y un mordisco. Después me he peleado con mi refrigerador porque ha telecomprado demasiada comida y encima se ha olvidado de mi paté favorito. El dice que ayer me envió la lista de la compra a mi celular, y el celular le echa la culpa a mi computadora de mano, que escurre el bulto diciendo que ella no ha recibido nada y que el celular es un mentiroso compulsivo y me tiene manía. Debe ser cierto, porque el mismo celular le ha dicho a mi coche que vaya a buscar a mi madre, y cuando he salido después de desayunar, me he encontrado sin coche. Claro que la computadora de mano tampoco es una santa: cuando me disponía a entrar de nuevo en casa para intentar recuperar mi coche y evitar la visita de mi madre, todos los aspersores de riego del jardín comenzaron a ducharme y me persiguieron hasta la puerta. -La contraseña. -Cómo que la contraseña, que soy yo... -La contraseña. En fin, aquí estaba yo, sentado en los escalones delante de mi casa, sin poder entrar por haber olvidado que ahora necesito una contraseña (otra genial idea de mi computadora de gestión domótica), y no me la he aprendido. Los aspersores, confabulados, seguían orientando su lluvia torrencial hacia mí, cuando, en medio de la cortina de agua, vi por fin a mi coche. Corrí hacia él empapado y al llegar... -La contraseña. No es posible, ¡también en el coche! Afortunadamente se abrió una de las puertas traseras, pero al entrar tropecé con algo. Era mi madre, que al parecer había sido convencida por la computadora de a bordo de que yo la esperaba para presentarle a mi novia, y venía vestida de punta en blanco y con un ramo de flores para la afortunada. -Eres un desastre, qué haces duchándote en el jardín, ¡exhibicionista! Afortunadamente, la computadora de a bordo le había dicho a mi madre la contraseña, "porque seguro que su hijo está durmiendo, ya sabe usted a qué horas se levanta el señorito...", así que pudimos entrar. Las doncellas-robot estaban limpiando la casa y observé que una de ellas, tras mirar a ambos lados, levantó la alfombra y echó bajo ella todo lo que había barrido. El mayordomo-robot nos persiguió por toda la casa con la bandeja del desayuno, amenazando con dar parte al doctor si no me lo comía. Por fin le dimos esquinazo y nos encerramos en la sala, donde hube de gritar al sistema que no quería escuchar las últimas noticias, que no sabía a qué hora debía esperarme el coche y que no me plancharan ningún traje, ¡que es domingo!. En esto se encendieron varias pantallas y apareció mi jefe. Traté sin éxito de secarme con una cortina mientras se excusaba por interrumpir mi descanso dominical y saludaba a mi madre con galantería: -Ah, pensé que sería usted la nueva novia... El motivo de tan inoportuna aparición era darme una buena noticia: -Vamos a probar contigo la nueva versión del software de gestión domótica. Hace maravillas: por ejemplo, te pesa en la cama y decide las calorías que deberás ingerir el día siguiente, y cuando despiertas ya tienes preparado el desayuno correspondiente. En la ducha, te agarra por varios sitios y te lava, testando tu piel y cabello para escoger los productos de aseo más adecuados. Y analiza a tu pareja sin que se entere para ponerte el perfume más oportuno. Y mientras duermes te enseña idiomas, mejora tus modales y repasa tu agenda del día siguiente, y te corta las uñas mientras trabajas, y te masajea los hombros cuando te sientas en el baño, y mantiene tu casa decorada a la moda, y... Mi madre le interrumpió emocionada: -¿Ves, hijo, qué maravilla? Es increíble cómo la tecnología domótica nos da cada vez más libertad. Y entonces comencé a planear mi rebelión.

Article File / Ficha del Artículo
 Title: /  Título: La era domótica
 Language: /  Idioma: Spanish / Español
 Author: /  Autor: Mario OLIVEIRA
 Author email address:
 Correo electrónico del autor:
 Author credit:
 Crédito del autor:
Periodista portugués.
 Type of text:
 Tipo de texto:
Opinion article / Artículo de opinión
 Category: /  Categoría:
 Classic text /  Texto clásico
 No. of words:
 Núm. de palabras:
697
 Article introduced on:
 Artículo introducido el:
This archived article is older than January 2006 when the current service was rebuilt.

Este artículo es anterior a enero de 2006, cuando se reconstruyó el servicio actual.
 
      
   New authors
  Nuevos autores
   E-mail: / E-mail:
   
   Password: / Contraseña:
   
     
    Forgot your password?
   ¿Olvidó su contraseña?
  Total no. of articles
 Núm. total de artículos
3601

  Total no. of authors
 Núm. total de autores
978

 
Articles in this site may be freely republished according to our terms and conditions.
Los artículos de este website se pueden republicar cumpliendo nuestros términos y condiciones.
© Opinionpress, 2006. All rights reserved. Todos los derechos reservados. info@opinionpress.com